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Traidores – Acústico – Teatro Solís, 2012

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Traidores, una de las bandas más emblemáticas del rock uruguayo, continúa manteniendo vivo su legado con el lanzamiento del álbum «Acústico – Teatro Solís 2012».

Estas canciones y videos fueron rescatados de los inolvidables shows acústicos «Teatros Nocturnos», realizados en el Teatro Solís en 2012.

Un registro histórico que emociona tanto a los seguidores de siempre como a nuevas generaciones.

En un contexto íntimo, sus composiciones adquirieron una nueva dimensión, destacándose por su esencia pura, sin artificios ni excesos, y envueltas en la cálida acústica del Teatro Solís.

Conformada por Juan Casanova (voz) y Víctor Nattero (guitarra), junto a Daniel Jacques (bajo), Marcelo Oliveira (batería) y Hernán Romay (guitarra rítmica), la banda contó con la participación de destacados invitados como Juan Campodónico, Sebastián Teysera, Denis Ramos, Alejandro Piccone y Luciano Supervielle, quienes aportaron su talento en estas presentaciones.

Entre los clásicos incluidos en el repertorio, se encuentran “Fundas Plásticas”, “Ella sabe bien”, “Bailando en la oscuridad” y “Máquina”, canciones que ya cuentan con sus videos en YouTube bajo la dirección de Pablo Abdala.

TRAIDORES

ACÚSTICO – TEATRO SOLÍS, 2012




01 Fundas Plásticas
02 La muerte elegante ft. Denis Ramos, Alejandro Piccone
03 Ella sabe bien
04 Máquina ft. Sebastián Teysera
05 Primavera digital
06 Plegaria ft. Luciano Supervielle
07 La luna no cuelga del cielo
08 Mentiras
09 La lluvia cae sobre Montevideo ft. Juan Campodónico
10 Bailando en la oscuridad
11 Crónica del Sur
12 Solos
13 Ocio
14 Viviendo en Uruguay
15 Levedad

TRAIDORES




Garo – Expresos

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“Expreso” de GARO, primer adelanto de su nuevo álbum.

Texto por Jorge Costigliolo

Lo primero será un latigazo. Una sección de vientos rabiosa, una big band de los 50 con los nervios de punta. Eso es. Rabia.

Más de un década después de su estreno solista, Garo, que nunca se fue, vuelve con un nuevo álbum y “Expreso” es su mascarón de proa, una topadora sonora de esas que ya no se usan, construida con un elemento que parecía olvidado: la pasión.

Y entre tanta risa complaciente, discusión hueca y café de autor, “Expreso” es el elefante en la habitación. Un muestrario de imágenes que revelan la claustrofobia de una ciudad hostil en un mundo despiadado.

Con elementos de novela negra y realismo sucio, Garo viaja en una bestia ciega que por momentos es más de lo que se cuenta, y el camino es expreso a la velocidad del dolor, porque a veces no hay metáforas para la tragedia.

“Expreso” va del rock al rock, desnudo, frágil pero sin autocompasión, porque, al final, un hombre solo es apenas eso. Sístole, diástole y un pequeño bagayito al hombro, con tres o cuatro certezas en el fondo. Y también una frase pintada en un muro puede ser un espejo de lo que no se ve.

«Expreso» de GARO ya está disponible en todas las plataformas digitales, acompañado de su lyricvideo en YouTube.




LETRA Y MÚSICA: GARO ARAKELIAN
PRODUCIDO POR SANTIAGO PERALTA CON GARO ARAKELIAN

Grabado y editado por Esteban Demelas, Agustina Soca y Santiago Peralta en Estudio del burro, Estudio Mi semilla y Estudio 2 de mayo, entre noviembre de 2024 y enero de 2025.
Mezclado y masterizado por: Esteban Demelas en Estudio de la costa.

Garo: voz y guitarra
Santiago Peralta: guitarras, bajo, teclados y coros
Irvin Carballo: batería

Arreglo final para vientos (La Ventolera): Guille Olivera

Guille Olivera: Trombón
Felipe Estrada: Trompeta
Diego Barboza: Saxo alto 
Leo Bentancur: Saxo barítono 

Arreglo para teclado: Laura Gutman
Edición y corrección de letras: Rodrigo Labella

GARO




Agustín Casulo – Sibarita Deluxe

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Con una propuesta que se consolida como una de las más innovadoras de la escena urbana uruguaya, Agustín Casulo continúa expandiendo su universo sonoro con el lanzamiento de SIBARITA DELUXE: un álbum que reúne versiones inéditas, rarezas y nuevas colaboraciones de su disco SIBARITA, reafirmando su identidad como artista, productor y compositor.

SIBARITA DELUXE no es una reedición más, sino una relectura artística que amplifica el imaginario emocional y sonoro de Casulo. Las canciones originales son llevadas a nuevos territorios estilísticos gracias al trabajo en conjunto con diversos productores y artistas invitados, generando versiones que resignifican la obra original con texturas, atmósferas y emociones renovadas.

Entre los highlights se encuentran: «Un millón de minutos», un bolero envolvente junto a Vicky Ripa, que revela su faceta más melódica y sensible. «Localidades agotadas» (versión en vivo) junto a Kaos, que captura toda la potencia del directo. «En Compose» en clave tech-house, bajo la producción de Eros White, que traslada el track original a la pista de baile con un giro sorpresivo. «¡Como Quema!», el single adelanto, una cumbia pop irresistible junto a Zelmar, que refuerza el perfil bailable y desprejuiciado del disco.

SIBARITA DELUXE confirma a Casulo como una de las figuras claves del nuevo pop, capaz de moverse con soltura entre la canción urbana, los ritmos tropicales, el house y el bolero.

Escuchar, compartir, programar y difundir: llegó el momento de SIBARITA DELUXE !!!

01. UN MILLON DE MINUTOS FT. VICKY RIPA
02. LOCALIDADES AGOTADAS FT. KAOS (EN VIVO)
03. EN COMPOSE (EROS WHITE REMIX)
04. ANIMAL SKIT
05. COMO QUEMA!
06. DESDE QUE NO ESTÁS FT. ZELMAR

AGUSTIN CASULO
«Sibarita Deluxe»




AGUSTIN CASULO




Socio – Colección histórica

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Como parte de los festejos por su trayectoria, hoy se lanza SOCIO – Colección Histórica, una cuidada selección que celebra lo mejor del repertorio de la banda. Esta edición forma parte del proyecto estratégico de catálogo del sello Bizarro, que reúne compilados esenciales de referentes como La Trampa, Trotsky Vengarán, Alfredo Zitarrosa, Buenos Muchachos, Laura Canoura, La Tabaré, Los Olimareños, entre otros grandes nombres de la música uruguaya.

“Enfocados en nuevas canciones y lanzamientos para este año también nos pusimos a revisar todos los discos y singles que venimos compartiendo juntos. Creemos que es un buen momento como para hacer una retrospectiva de la banda con una carrera de 17 años de trayectoria y con canciones que construyeron nuestra historia. Sentimos que estamos en una buena etapa de poder ver hoy cómo empezó todo, como estamos ahora y los nuevos planes que se vienen” Socio.

SOCIO – COLECCIÓN HISTÓRICA

01 – Nos fuimos estrellando
02 – Fan de Faith no More
03 – No siento dolor
04 – Revólveres y Rosas
05 – Fénix
06 – Click Click Click
07 – Desarmados
08 – Un Farolito
09 – El Sonido
10 – Señor Capitán
11 – Autos Nuevos
12 – Iluminador
13 – Kung Fú
14 – Un zombie más
15 – Karma
16 – Victoria

Integran SOCIO:

Federico Lima (voz y guitarra)
Enrique “Checo” Anselmi (bajo y coros)
Santiago Juan (batería y coros)
Sebastián “Sebo” Delgado (guitarra)
Gerardo González (teclados)
Juan Romero (guitarra)

SOCIO




Lucía Romero: El linaje de una voz, entre el ritual y el deseo

Por Gabriel Plaza.

Una modulación grave de los sintetizadores como un sonido de un barco a la deriva, una canción réquiem, una voz mineral que alumbra como una antorcha los vestigios de una antigua civilización escondida en una gruta, una música que cruje como las pisadas en un bosque, un audio con la proyección sombría de una vela temblorosa en medio de la noche. Así empieza “Funeral”, la canción que abre el nuevo álbum de Lucía Romero. Así imagina el ciclo de la vida y la muerte (la despedida a lo viejo), en su nuevo álbum “Magia pagana”, esta alquimista de los sintetizadores, la voz magnética y la multi instrumentista singular, conocida en el medio por su paso por agrupaciones como Niña Lobo y sesionista de la banda de Emiliano Brancciari, entre decenas de participaciones en proyectos de otros.

En este segundo disco solista, editado por Little Butterfly Records, la artista construye un altar lleno de flores para cantarle a los dioses (o a la diosa dormida en su interior), a los que les prende velas y les manda señales, para invocar el misterio de lo sagrado, para ir un poco más allá, o en todo caso que el más allá venga a lo cotidiano, a la mesa servida, y dedicarle estas canciones que suenan a plegarias a los astros, al cuerpo, a la naturaleza y al misterio de un legado ancestral.

Con este disco Lucia Romero responde a la canción de Spinetta “No te busques ya en el umbral”, donde decía: “Estás perdiendo el tiempo pensando / estás fuera de la vida jugando y perdiendo”. En esta producción, ella deja que el deseo, el cuerpo, el espíritu, la conciencia, encuentren su propio alumbramiento en los pliegues digitales de un pop experimental, denso y telúrico, con la voz y el teclado como centro gravitacional.

“Magia pagana”, no repite fórmulas, no piensa en los algoritmos, simplemente respira, late y se tensa, se agita, entre lo ritual y lo mundano.

En las nueve canciones, que redondean una de las mejores producciones de la música uruguaya, Lucía flota y da vueltas sobre el vacío, sobre ese lienzo en blanco y cósmico de la música, el espacio de silencio entre las notas de un teclado que salpican como partículas su cuerpo, o ese imaginario sónico que desarma las estructuras de las canciones logrando un efecto sorpresa en cada pieza.

El disco es una marcha hacia un destino incierto, que empieza sombrío y se vuelve solar, como esas canciones melancólicas compuestas al borde de una playa desierta, o en ese campo minado de una habitación.

Se desliza existencial, etérea y hasta se recuesta sobre el manto acolchado de un piano rodhes en “Vacío”, hasta que llega el punto de quiebre, el balanceo de unos acordes de tintes saturados, el puente, y el desvío hacia una rítmica palpitante con guiños a Radiohead, que crece entre unos sintetizadores de humor electropop y una melodía vibrante: se trata de navegar sin naufragar, encauzar el destino, canta Lucía en modo soulero, en un loop para el baile interior.

“Al mar de la luna llena”, es una marejada de voces, que evoca el fuego de los cantos populares de la música afro y religiosa y que invoca la limpieza de los malos espíritus. Es un canto en ronda, orgánico y silvestre.

Con Franny Glass hacen un dúo memorable en “Brindar”, como si fueran los últimos dos seres en el Universo. Lo que importa no es tanto lo que dice la letra, sino lo que sugiere, esa atmósfera que crea la frase: “Brindar la voz / la llama que pigmenta la emoción”. Es un paisaje hipnótico dibujado por ese contrapunto de las voces –la tonalidad y el color opaco y brillante de cada uno–, la escala descendente de los sintetizadores y esa dulce melancolía de las voces, que arrastran la melodía del tema hacia un punto de fuga.

El canto coral y telúrico, la tonada que podría ser copla anónima y popular o de pulso celta, se cruza con los teclados ominosos de una catedral gótica en “Una madre”, una de las canciones más bellas del disco. Las voces crean un efecto reverberante en la repetición de las palabras: “pradera, pradera, pradera”. Es la voz humana que responde a una memoria antigua y existencial, lejana en el tiempo. Es la ceremonia sobrecogedora de la voz humana y su encuentro con el cosmos, la huella que deja en el tiempo.

La canción pop “Cintura”, es un diario íntimo, el despertar al deseo con opulencia disco en ese fraseo sensual y vaporoso. La clave está en el minimalismo de un microdancing en la cama. Allí, Lucía ofrece un chispazo de esa vitalidad, de esa materia urgente, que fricciona con otro cuerpo: los polvos de una relación, como cantó Federico Moura (Virus).

En “Sin poder pensar” cabalga sobre el trote de los acordes en los teclados, el golpe de los graves, la pulsión orgánica de la batería y las programaciones new wave. La interpretación deviene en recitado de un poema que se vuelve carnal y el goce de la autosatisfacción en el increscendo de esa voz envuelta en brillantina pop y remolino digital.

En cambio, “Manantial” es un viaje introspectivo por la naturaleza. Es una pieza teatral: el viento que sopla, el aire folklórico, los teclados etéreos, la voz existencial, la música como un buen augurio y ese fascinante quiebre en la estructura de la canción para que la voz crezca, empujada por algo más visceral, algo más animal.

“Ritual”, es el cierre perfecto. El sonido de los grillos, la voz a capela que invoca el más acá y el más allá, parada ya en el umbral. Es traer el silencio del monte a la ciudad asediada por motos y ladridos de perros, para finalmente dejarse arrastrar y sucumbir al silencio como una onda que se corta, una transmisión interrumpida.

La vida y la muerte, o todo aquello que dejamos ir. El día y la noche. El ritual y el deseo. Lo mundano y lo espiritual. Ella con su voz, con sus canciones, con su linaje (el de las mujeres que la antecedieron), camina sobre ese desfiladero.

Ino Guridi, en el camino del electropop

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Por Gabriel Plaza.

Criada en una familia de artistas, Ino Guridi tuvo que imprimir su propio sello, ponerle su marca a esa historia que tiene un peso en la cultura uruguaya: su padre es Renzo Teflón de la mítica agrupación Los Tontos y su abuelo, el poeta y dramaturgo, Mauricio Roseconf. Ella aclara, que su madre también fue otra influencia determinante en su formación cultural. La niña que se la pasaba escuchando música, a los cinco años; la adolescente, que a los 15, empezó a componer cosas en su teclado Casio, es ahora la productora, cantante y compositora de 31 años, que es una figura emergente del electropop montevideano.

Sus primeros trabajos en los coros de Julen y la Gente Sola y su proyecto Isla Panorama, que gravitó entre Montevideo y Chile, donde residió un tiempo, fueron un buen antecedente. Pero la originalidad de su discurso artístico se reveló en todo su esplendor con su primer disco «Pasará» (2023), donde apareció como una artista capaz de intervenir los sonidos del electropop con las raíces del candombe, y reflexionar sobre la identidad musical uruguaya.

De esa tesis personal, aparecieron las ocho canciones del álbum, donde Ino encontró su propia patria, su propio barrio, su propia cuadra donde moverse entre las esquinas de Jaime Roos y Daft Punk, Opa y Vera Sienra, El Kinto y Estela Magnone, Tótem y Sylvia Meyer, o Mariana Ingold y Brian Ferry, además de las bandas que había escuchando con su padre: The Cure, The Police, y Kraftwerk.

Con este proyecto llegó a Chile para participar de la feria de música MUDO, que se realizó en febrero en la ciudad trasandina de Osorno. La conexión surgió en el Mercado de la Música de Uruguay. Con la invitación en mano consiguió el apoyo del Instituto Nacional de la Música. “Con parte de ese apoyo y conciertos que hicimos en Montevideo gestionamos los pasajes del trío que tenemos con la baterista Cecilia Simón y mi compañero de fórmula Krishna de la Valle. Allá tuvimos una experiencia hermosa. No conocía Osorno y me encantó. También descubrí muchas bandas. Me pareció una escena rica, donde convivían distintos géneros. Es muy ilustrado el pueblo de Osorno. Esta mucho esa idea del hazlo tú mismo”, dice Ino Guridi, una tarde de marzo en Montevideo.

Fue la primera vez que ese público escuchó esos beats bailables con samples del disco “7 y 3” de Jaime Roos, o esas canciones irregulares de atmósferas bucólicas, atravesadas por el milongón, el tango o la marcha camión, que genera una atracción magnética a quién la escucha por primera vez. Las canciones en vivo del álbum «Pasará» sorprendieron al público y a los programadores internacionales que participaron de la feria MUDO. “Creo que generamos una gran impresión en ellos y en la gente que estaba ahí. Muchos de los músicos con los que compartimos después me escribieron o me etiquetaron en sus historias. Entonces, hubo como una recepción muy linda”, dice la productora sobre la experiencia, que se generó por el Mercado de la Música de Uruguay.

Tu electropop tiene una marca uruguaya. Cuando vos hiciste tu primer disco el 2023 ya hablabas de este tema de tener una identidad musical.

Yo creo que la identidad si bien parece algo estático es algo que está todo el tiempo cambiando. Cada día uno es un poquito distinto, un poquito más viejo para empezar, pero también es una persona más alegre, más triste, más entusiasmada, donde las emociones juegan un papel en eso de la identidad. Y con ese mismo sentido, la identidad uruguaya fue algo que durante muchos años no consideré, sobre todo en mis primeros años de infancia y adolescencia. Era una persona más enfocada en la música de otros países del mundo. Te puedo hablar de África, Europa, Estados Unidos, Australia, lo que quieras, pero no estaba muy enfocada en la música uruguaya. Y creo que cuando tuve más o menos 15 años un amigo me pasó Opa, Tótem y El Kinto. Yo había crecido escuchando Eduardo Mateo, fue lo más uruguayo que escuchaba. Pero recién ahí a los 15 fue que descubrí a Jaime Ross en su faceta más vieja, digamos, más del principio de la carrera de Jaime. Y algo me hizo clic ahí, sobre todo me acuerdo de esta canción que era “Lo que no te di”.

Una canción muy ochentera.

Sí, es una canción muy ochentera que yo escuché mucho mientras crecía. Ahí fue como que hice un match, una combineta del Jaime Ross que seguramente también escuchaba The Police y entonces por ahí conecté con Jaime. Es una conexión que me duró y sigue hasta el día de hoy. El hecho de investigar sus discos más viejos y encontrarme con cosas muy excéntricas de mezcla de géneros me terminó inspirando para hacer mi propio disco, aunque fuera de manera subconsciente. Se me abrió una posibilidad como de “che, se puede mezclar la caja de ritmos con el candombe”, como propuso él en su disco «7 y 3». Se puede reconceptualizar Uruguay con su música. Yo veo la carrera de Jaime como la de un David Bowie uruguayo. Es el que nunca se rinde, sigue creando nuevas facetas y sigue encontrando nuevas formas de combinar elementos.

¿Seguís tirando de ese hilo de la identidad uruguaya?

La identidad uruguaya fue algo que apareció con este primer disco porque mis referentes como te conté también eran todos bastantes hombres, pero me interesaba escuchar a las mujeres de la época, que habían quedado como un poco menos difundidas Y ahí me encontré con Vera Sienra, Mariana Ingold, Sylvia Meyer, Estela Magnone y en ese cúmulo de mujeres también encontré otra sensibilidad que me re identificó a mí como mujer haciendo música en Uruguay, capaz que de una forma más potente que la de los hombres. Me identifico con esa melancolía que ellas tienen. Yo soy un poco melancólica. Intento ser lo más para arriba posible, pero a veces sale lo que sale.

¿Ya estás preparando un nuevo disco?

¿Y qué camino musical sigue?

Creo que me tomé esto de estar proponiendo algo nuevo como base para componer y me animé a ir aún más hacia mis influencias que tenía cuando era más chica y retomarlas desde un lado uruguayo, pero no necesariamente capaz conectado con el candombe. Sí, en el disco nuevo, por ejemplo, hay un tango con drum’n’bass. Hay electrónica instrumental de diez minutos. Hay un tema de rock. Hay baladas pop. Entonces, hay temas poperos con una influencia del electropop chileno, donde viví un tiempo y que me hacen acordar a Javiera Mena y Alex Anwandter. Es un redescubrimiento de mi propia identidad, quizás yendo a esas otras raíces más de la Internet de la época con la que yo crecí.

¿Te interesa el pop como lenguaje social?

Creo que el pop como género se lo puede ver liviano, pero propone una complejidad y cosas muy futuristas. Ahora encontré una chica nueva de Francia que plantea un pop entre etéreo medio a lo Grimes con algo melódico a lo Sabrina Carpenter. Y ahí está proponiendo un género nuevo. Siempre hay planteamientos muy interesantes a nivel político y a nivel sonoro desde el pop. A veces pasa por abajo del radar porque el pop que nos suelen dar es el pop comercial, el pop mainstream que no tiene una misión artística, sino comercial. Después está el otro pop del que después el mainstream termina robando. Entonces, hay como algo que me parece muy importante de lo que aporta el pop alternativo y a mí me gusta ser parte, o me gustaría ser parte también, y proponer algo distinto que permanezca en el tiempo.

Vos heredaste una máquina de ritmos de tu padre. ¿La usaste para tus grabaciones?

La usé para mis primeros EPs de Isla Panorama, mi primer proyecto musical. No sabía programar todavía y la tocaba con los dedos. Después los instrumentos que usé siempre fueron los míos, nunca usé instrumentos de mi padre en mi música.

¿Aparece esa matriz cultural de tu padre y tu abuelo en tu música?

Sí, yo siento que es difícil para un artista nuevo estar comparado con dos pesos pesados de la cultura uruguaya. Es como que te agarren como el hijo o la nieta de y eso a mí no me gusta porque me gusta que la gente escuche mi proyecto por ser yo y proponer algo que viene desde uno porque mi música no son covers de mi papá, ni poesía de mi abuelo, ¿no? Entonces estoy como yendo por otro camino. Dicho eso, mi identidad, mi sangre es parte de mi familia y de cómo me crié y de las cosas que aprendí. De ellos y del resto de mi familia también, de mi madre, de mis tíos, de mis abuelos. Yo estoy hecha como todos del linaje familiar. Claro, justo coincidió que tengo más de dos referentes artísticos en mi familia porque mi madre no es conocida, pero también es una persona muy culta, que lee mucho, investiga mucho y sabe de música, literatura y cine. Con todas esas influencias que tuve era visto que quizás desarrollara un interés por la cultura.

¿Llegaron a compartir música con Renzo?

Sí, mi padre me educó con sus gustos y conocimiento. Recuerdo que toda la música que a mí me gustaba en ese momento que conseguía en Internet y le mostraba, me decía que era espantosa y que la saque (risas). Más allá de eso creo que él siempre me transmitió lo que a él le apasionaba y resultaron ser cosas que a mí también me apasionaron. Yo soy parte de él y él es parte de mí, eso va a ser siempre así.

Dani Umpi y Julián Desbats – Bromance, o la banda de sonido de varias noches de caravana

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“Sacáme de acá y llévame a la pista ya”, dice Dani Umpi, sobre la base de una pista electropop, como si estuviera llamado a un amigo o un amante, que en este caso es lo mismo. Es el inicio del viaje musical junto al productor argentino Julián Desbats. Es el comienzo de una noche de jolgorio sin culpa tras lo que podría ser una ruptura.

“Es una canción enérgica, directa, sin vueltas, de frente, para bailar, levantar el ánimo, romper con todo y ser uno mismo o lo que vos quieras ser”, dice Desbats, productor artístico del disco y encargado de tocar todos los instrumentos del álbum.

Sobre la base de un electropop de consumo irónico el dúo que conforman Dani Umpl y Julián Desbats estalla en una pista de baile imaginaria en Lanús, en el conurbano bonaerense, contando historias de un fin de semana agitado y catártico, una manera de emborracharse de baile para olvidarse de las penas y dar un paso al frente.

“Bromance” es la primera producción oficial de esta dupla creativa, que tiene su antecedente en la colaboración del tema “Zentaura”, single que salió en 2022. Tanto Dani Umpli como Julián Desbats tienen caminos originales en la escena under de sus países. El músico, escritor y performer nacido en Tacuarembó, es un pilar del sonido electropop y la comunidad LGBT en Uruguay. Desbats, fundador de la banda punk los Rusos Hijos de Puta, una revelación en la escena indie a partir de la salida de su primer simple en 2013, desarrolló un personal camino solista que coquetea con el indie y el pop, a lo largo de cuatro discos.

Este material conjunto empezó a cocinarse a fuego lento durante el verano de 2023. Julián compuso toda la música pensando en la versatilidad de Dani para transformar una melodía en una obra lúdica de arte efímero. “Es un disco que narra la historia de dos amigos, dos amigas, el sexo no está definido, y que salen a una noche de boliche electrónico y pasan todas esas peripecias”, cuenta Desbats.

Esta producción de sonido Lo-fi, minimalista y sofisticado, fusiona estos universos y deja al descubierto la química natural entre los dos artistas. Sus letras son desprejuiciadas, sensuales y divertidas. La música es una rueda frenética, un shock de electropop de escala ascendente, una pista sobre la que bailan sin descanso.

Dani y Julián parecen haber nacido para encontrarse en una disco y bailar juntos con tacones o zapatillas hasta desfallecer, envueltos por bases electrónicas, baterías programadas y sintetizadores, luces de neón, rayos láser, máquinas de humo y ese perfume ácido del sudor, el tabaco y el alcohol.

“Hagámoslo de nuevo, mordiscos en el cuello, bebamos de este fuego, soy un Taunus naftero”, cantan Dani Umpi y Desbats, sobre los beats y los acordes de un sintetizador que suena circular y repetitivo en la canción “Anamá y Taunus”: la modelo brasileña Anamá que vive en Buenos Aires fue un ícono de la noche porteña de los setenta y el Taunus, un modelo de un auto de diseño moderno de aquellos años.

“Bromance”, el primer capricho musical de esta dupla rioplatense, se anuda a través de nueve historias ambientadas en la disco y sus periferias. El pulso synth pop heredado de los ochenta, podría ser una continuidad un poco más punk de Virus en las disonancias de las voces y los efectos sonoros en “Mustapha”, aggiornado por el uso urbano del autotune. En cambio, una canción como “Nacha”, sintoniza con el lascivo encanto del pop español de Miguel Bosé y la poética hedonista de Babasónicos.

La fantasía burbujeante de “Alaska”, es un conjuro festivo de EDM, que trepa sobre las palpitaciones graves de los beats electrónicos. Se trata de ser otro por un rato, olvidarse de la realidad, entregarse al ritual del baile y nada más. “No quiero saber cuál es la situación / no hay nada que perder / después decímelo”, repiten Dani Umpi y Julián Desbats, mientras sus voces cabalgan entre el éxtasis y la desesperación.

Dani Umpi y Julián Desbats – Bromance

El disco será presentado el próximo 17 de mayo en el Teatro Solís, entradas en venta en Tickantel

Alfonso Letier y Lucas Cary presentan “20 22” – Un dueto que desafía el tiempo

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Luego del EP «No te vi salir» lanzado en 2022, y el LP «Saudade» lanzado en 2023, ¿qué podremos encontrar en tu nuevo single «20 22»?

Mucho aprendizaje. Después de publicar «Saudade», me tomé el tiempo de componer y comenzar un proceso de búsqueda. Para mí, «20 22» refleja ese crecimiento: en mi voz, en la interpretación y también en la forma de componer. Mis trabajos anteriores fueron muy intuitivos; en esta canción pensé más en las formas, en cómo lograr que lo que yo sentía también llegara al otro lado, sin perder esa sensibilidad y melancolía que caracteriza mis canciones.

Más allá de los remixes de «No te vi salir» lanzados en el 2022, tu nuevo lanzamiento cuenta con el primer Feat. de tu discografía. ¿Cómo surge el vínculo con Lucas Cary? ¿Y qué le aporta a «20 22»?

A Lucas lo conocí por intermedio de Ailen Cabrera, quien filmó el video de LOOP. Durante la grabación me dijo: “¿Ubicás a Lucas Cary? Siento que te va a gustar su música.” En ese momento no lo conocía, lo busqué y me encantó lo que estaba haciendo. Lo agregué a Instagram, él también me siguió y me respondió una historia diciendo que LOOP le había gustado. Dos meses después, me animé a preguntarle si podía mandarle una maqueta y lo invité a componer. Nos juntamos y, casi dos años después, salió «20 22».

Lucas también produjo esta canción. Estuvimos un año trabajando hasta llegar a la versión final. Él era la persona ideal para este tema: sensible, nostálgico, entendió lo que quería transmitir y lo potenció. Aportó muchísimo desde la producción y que sea tan detallista como yo hizo que nos lleváramos muy bien.

¿Cómo fue el proceso de producción y desarrollo del universo artístico / estético de este nuevo single?

Al principio, la canción era una balada pop minimalista, solo guitarra y voz. Pero a medida que fuimos trabajando, nos empezó a pedir rock, seguramente influenciados por la letra del pre-estribillo: “Me hiciste vivir el rock & roll.” Fue un proceso minucioso de un año, revisando la producción constantemente junto a Lucas, Emiliano Aquino (batería) y Nicolás Demzcylo (mezcla y máster). Gran parte del trabajo fue lograr el equilibrio entre la fuerza del rock sin perder la esencia pop.

Para la producción de esta canción y las que vienen, me inspiré en la música que me rodeaba en mi infancia. «20 22» me recuerda a un momento en particular: vivía en La Cruz, Florida y recuerdo ver pasar a la gente caminando por la Ruta 5 rumbo al Pilsen Rock. Era chico, y me marcó ver la forma en que la música podía mover masas.

Estéticamente, «20 22» conserva la oscuridad de mis trabajos anteriores, pero siento que es la despedida de ese universo. La tela roja que aparece en mis portadas, que me persigue desde «Saudade», me está liberando.

Melodías pop, sentimientos de nostalgia, influencias de la música electrónica y una base rockera. ¿Cómo se articulan estas texturas en «20 22»?

La producción de este tema tiene muchas capas y referencias. Incluso hay un bombo legüero y una flauta andina. Si hay algo que no me da miedo en mi música es experimentar, más allá de si sale bien o no. Partimos de la idea de incluir influencias de mi infancia: folklore, rock y hasta cumbia.

De alguna forma, logramos crear un universo que funciona casi cinematográficamente, sostenido por melodías pop y una letra cargada de paisajes y referencias visuales.

En «20 22» se encuentra un equilibrio entre la nostalgia y la frescura. ¿Qué podemos esperar de los próximos lanzamientos de Alfonso Letier?

«20 22» es una despedida de la oscuridad (por ahora). Era algo que tenía pendiente para cerrar la era de «Saudade». Estoy muy feliz con este lanzamiento y con todo lo que aprendí durante su composición, pero creo que lo que viene va a sorprender aún más. Se aleja bastante, en términos de producción, de lo que venía haciendo. Estoy en la búsqueda de un sonido cada vez más pop.

ALFONSO LETIER




Dani Umpi y Julián Desbats – Bromance

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Nuevo Disco de @dani_umpi & @juliandesbats

Es un trabajo que surge de la amistad y sus juergas, creado con espontaneidad y desparpajo. Producido íntegramente por Julián Desbats en todas sus instancias de grabación, mezcla y masterización, además de tocar todos los instrumentos. 

El disco fue concebido como una previa a sus salidas a bailar, buscando siempre encontrar una noche inolvidable. 

Es un trabajo nocturno, muy perfumado y elegante, de dos artistas que tratan de no perder la compostura en la búsqueda de los placeres. Huele a tabaco. 

“Anamá y Taunus” fue el primer single con el que se presentó la cofradía, despertando interés en quienes no se esperaban para nada la asociación de estas dos figuras, pese a que se invitaran con frecuencia a participar en sus respectivos shows. La canción llegó a ser presentada por la propia @anamaferreira en su programa televisivo, musa de esta pieza chill y sexy.

Y … bueno! Tras el acogedor recibimiento de este corte, le siguieron la balada “Kea” y, recientemente, la efervescente “Atenea CF”, que desde su lanzamiento se volvió la canción más escuchada en las plataformas musicales de ambos artistas. 

Que se diviertan! 

Arte de tapa x Juli Desbats | Tipografía por la Reina del buen gusto @agusbuzuk

Distribución digital y Prensa por @estudioinga
Prensa y difusión por @enjambredestrellas

El Kb y Kung Fú – Hablan por hablar

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Kung Fú & El Kb unen fuerzas en una colaboración que dará vida a varios singles a lo largo del año, además de presentaciones en vivo en distintos escenarios.

«Hablan por hablar» es el primer single 2025 de esta alianza y ya está disponible en todas las plataformas digitales.

Producido por Seba Peralta, este track es un rap frontal y sin concesiones. En un mundo donde la hipocresía y la desigualdad se disfrazan de normalidad, la canción irrumpe como un grito de resistencia. Con una lírica afilada y un flow contundente, expone las contradicciones del sistema, denuncia la discriminación y desafía a quienes opinan sin conocer la realidad de los demás.




Compuesto por Denis Arakelian y Federico González
Scratch: DJ T
Grabado en El Clap Estudio
Mezclado, masterizado y producido por Sebastián Peralta
Fotografía: Jero López

EL KB – KUNG FÚ



 

Por entrevistas, materiales promocionales o información adicional: andino@bizarrorecords.com

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