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La Mujer Pájaro – Océanos
Desde la inquietud que los caracteriza, La Mujer Pájaro explora nuevos sonidos y nuevas formas de trabajo, principalmente desde la grabación.
Días pasados, la banda estrenó en tiendas digitales su nuevo single Océanos, y para este registro, hicieron base en el estudio Cuarto Tavella donde se grabaron las tomas de batería, bajo y voces. Luego, se fueron a una casa aislada de la ciudad entre los cerros de Pan de Azúcar, donde grabaron guitarras y sintetizadores.
Otra nueva apuesta fue la incursión de un tercero en lo que respecta a la mezcla, el elegido fue Fran Nasser (tecladista de No Te Va Gustar) logrando una sonoridad distinta a lo que nos tienen acostumbrados.
Fuente: Bizarro Records
NTVG – Otras canciones en vivo en Latinoamérica
NO TE VA GUSTAR lanzará su nuevo álbum OTRAS CANCIONES EN VIVO EN LATINOAMÉRICA este Viernes 24 de Abril.
El disco Otras Canciones en Vivo en Latinoamérica, recoge los mejores momentos de las grabaciones de estos conciertos en los míticos teatros de las principales ciudades, como el Auditorio Nacional del Sodre de Montevideo, el Teatro Gran Rex de Buenos Aires, el Teatro Metropólitan de Ciudad de México, el Gran Teatro del BCP de Asunción, el Teatro Nescafé de las Artes de Santiago, o el Teatro Jorge Eliécer Gaitán de Bogotá.
Un testimonio único en el que la banda uruguaya conecta con su público latinoamericano y celebra con ellos sus 25 años de carrera.
Escuchá su adelanto, la versión en vivo de LA ÚNICA VOZ.
Fuente: Bizarro Records
Rever – Así es
«Así es» forma parte de GRITA, el disco debut de la banda que nació a fines del 2009 en la ciudad de Las Piedras, Canelones, navegando entre el rock, funk, soul, blues, disco dance, logrando que su proyecto musical tenga un eje muy rítmico.
Fuente: Dínamo Comunicación y Producción
Siempre fui voz B
Por Laura Falero.
El canto como herramienta de emancipación
Pocas cosas me han llamado tanto la atención a pesar de mis años dentro de la música, como la cantidad de personas que tienen la falsa creencia de que no pueden cantar. Y no solo eso, sino que piensan que nunca lo lograrán, porque “no tienen oído” o simplemente odian su voz. Creencia que, como docente de canto, he descubierto que nace en la escuela, donde una simple categorización de voz “A” o voz “B” ha frustrado a generaciones enteras y ha interferido en la experiencia de conexión con nuestra musicalidad. Algo que me preocupa, ya que cantar debería ser una práctica que estimulemos como una herramienta no solo para la conexión emocional sino también para nuestra salud física y mental.
Ha sido bastante revelador descubrir que la observación activa de nuestra sonoridad es una actitud que no practicamos ni enseñamos, y mucho menos incorporamos como el verdadero propósito de nuestro sentido de la audición, que es la evolución del sistema de alerta temprana. Esto es, desarrollar la escucha como una herramienta activa de alerta. Y con ella, entonces, desarrollar nuestra sonoridad o nuestra música, ya que ésta fue una de las primeras formas de comunicarnos, tanto para producir emociones como para crear relaciones humanas. Es más, algunos antropólogos creen que esas músicas que emitían las comunidades primitivas tenían la intención pura y exclusiva de crear un lenguaje que luego se trasformó en la voz hablada, jergas e idiomas.
Pero entonces, ¿por qué siempre creemos que cantamos mal? ¿Qué mecanismos accionan en nuestro cerebro que interfieren en la conexión con la experiencia primitiva de cantar? ¿Por qué nos da tanta vergüenza? Es simple: porque en las sociedades occidentales capitalistas, la música y el canto están asociados no solo a un negocio sino a una práctica intelectual, virtuosa y erudita, colocando, a la población que no la practica de forma profesional, en un lugar de falsa inferioridad que bloquea la posibilidad de habitar el maravilloso universo de la escucha activa y, por ende, de la emisión de nuestra musicalidad. Básicamente, estas sociedades nos van dejando sordos, mudos y dormidos, llenos de ruido, para que solo podamos consumir.
En las sociedades capitalistas, toda conexión con el cuerpo es distorsionada por el ruido sobre ruido que genera el capital. Y este es un acto del inconsciente colectivo que nos desconecta, sobre todo, de nuestra sonoridad, desarrollando así una idea frustrante de que no solo no podemos cantar “ni en la ducha” -o que solo podemos cantar “en la ducha”-, sino que, además, cantar es un privilegio para algunos que tienen un talento natural, esos que en la escuela eran la voz “A”. A pesar de que en soledad cantamos, conectamos, generamos endorfinas y somos felices, seguimos creyendo que en realidad no podemos y no debemos cantar, sobre todo que no debemos, porque lo hacemos mal. ¡Es una creencia injusta y tortuosa! Es más, muchas de las voces “A” tampoco lo siguen haciendo, o lo hacen encerradas en un cuarto donde nadie las escucha. Simplemente porque, en un punto, también sienten que lo hacen mal y que se exponen demasiado.
Y es así, solo que cuando cantamos esa exposición de nuestra intimidad es positiva, no solo para nosotros sino para la comunidad. Por otro lado, cuando cantamos activamos todo nuestro sistema emotivo. Porque, justamente, es un acto de comunicación, como ya dijimos, que surge como un hecho de supervivencia emocional y como un mantra para generar comunidad.
Por lo tanto, cantar, puede que sea una de las manifestaciones personales más íntimas, de evolución interior, de conexión primitiva con nuestra humanidad, donde dejamos al descubierto el verdadero sentido que le damos a nuestra vida. Es un acto que expone lo que realmente somos, manifestando nuestra verdad. Y, a su vez, en las sociedades occidentales es un acto de valentía. Y no debería serlo. Debería ser una posibilidad expansiva que naciera del compromiso y la militancia con nuestra libertad. Porque ayuda a la comunidad: le da sentido a las experiencias, ayuda a entenderlas, y acompaña las tragedias de los pueblos. Por eso, en este momento donde estamos repensando el mundo, deberíamos de reconectar con el canto colectivo, con esas experiencias primitivas sonoras, colectivas, que nos producen tanta empatía, estimulando el canto como una herramienta de emancipación.
Serge Wilfart, un gran maestro búlgaro de la voz que descubrí hace poco, y que además ha sido impulsor de un nuevo método de respiración que cuestiona a los más conservadores -porque interpela a la técnica clásica e incorpora al sistema emocional que nos comanda como base de la técnica vocal-, escribe: «el fenómeno vocal es uno e indivisible. No hay ninguna razón para ser experto en la palabra y al mismo tiempo creerse inepto para el canto. Quien canta mal, habla mal, respira mal, adopta malas posturas, esta mal <dentro de su piel>. No solo todo el mundo tiene la posibilidad de cantar, sino que recuperar la voz cantada exige restaurar la voz hablada, desarrollar la función respiratoria, rectificar la verticalidad corporal y, en un sentido mas amplio, que el ser regrese a su verdad inicial”.
Esto último es verdaderamente impactante: “que el ser regrese a su verdad inicial”. ¿Cuál es tu verdad inicial? ¿Alguna vez te lo preguntaste? Bueno, parece que cantando podemos descubrirlo. El objetivo es aprender a conocerse, y no sacar miles de cantantes en serie que utilizan incorrectamente la voz, sino contribuir al descubrimiento de nuestra armonía, nuestra melodía, nuestro ritmo personal, nuestra sonoridad, nuestra música, como un hábito expansivo del ser.
Cantamos como somos, con nuestra historia, con nuestras tragedias y felicidades. Cantamos jugando también, para otros y para nosotros. Cantamos porque necesitamos hacerlo. Es parte de nuestro sistema de supervivencia. Es posible reescribir nuestra historia a través del canto, y no hace falta ser un virtuoso, hace falta salirse para afuera un rato, y como un acto de generosidad, sobre todo hacia uno mismo, liberar las músicas que genera tu cuerpo con el simple objetivo de alivianar el peso de la existencia. Eso es cantar. Eso es sacar la voz.
Así que los invito a transitar el maravilloso y liberador mundo de la voz cantada, como una costumbre cotidiana expansiva y de desbloqueo de nuestra musicalidad.
Todas las personas deberíamos de cantar. Todas.
De la A a la Z.

Entrevista a Gabriel Mallada
El cantautor Gabriel Mallada nace el 2 de agosto 1976 en Montevideo, Uruguay.
Viene trabajando arduamente con nuevas propuestas tanto en poesía como en música. Transitando su canto mayoritariamente en el área social y en las costumbres latinoamericanas, apostando a la renovación necesaria de la cultura sonora, para que esta siga desarrollándose con conciencia e identidad.
En estos días lanzó su nueva web, donde podes encontrar toda su información y música.
Charlamos con él sobre su trabajo y nuevos proyectos. Te dejamos la nota a continuación:
Por Abigail Ramírez.

¿Hola como estas?, primero que nada, gracias por dedicarnos este tiempo para conversar.
Empezaste con la música y la poesía en 1994, te has presentado en múltiples escenarios a nivel regional, y en 2011 hay un giro importante en tu carrera al hacer una gira por Europa. Contanos un poco como se vivió esa gira y como afecto en lo tu carrera artística.
Bueno, antes que nada buenos días y obviamente que en principio el agradecido soy yo por tomarse el tiempo de contactarme y tener la inquietud de descubrir un poco que es lo que hacemos artísticamente hablando.
Referente a la pregunta y antes de responder la misma quisiera decir que en lo personal siento que han habido no una sino varias situaciones que han condicionado de una forma o de otra positivamente mi carrera artística y no todas ellas están ligadas precisamente entre si.
Ahora bien, concretamente ligado a la gira que hicimos en el año 2011 lo primero que puedo contarte es que ¡¡¡me parece mentira que ya haga casi una década de ese viaje!!!
Por otra parte creo objetivamente que ese momento marco un punto crucial en mi trabajo, no solo en lo artístico o a la aplicación del Arte, sino algo mas profundo, algo que me genero cambios reales humanamente hablando, ya sea en la percepción del entorno, en la comprensión de otras realidades y otras necesidades, en la tolerancia o en la simple inquietud por descubrir.
En fin, una modificación interior que conlleva a que lo que uno hace o intenta hacer también se modifique.
Por otro lado y mas allá de los conciertos que realice -que en si mismo fueron muy fructíferos en lo personal- el simple hecho de tener la posibilidad de establecer contacto con otras culturas y aun mas cuando estas son totalmente deferentes a la nuestra es formidable, realmente creo que no hay evento mas enriquecedor para cualquier artista que el encuentro de dos culturas diferentes, salvando todos los matices e inconvenientes que puede generar en el ámbito de la compresión el hecho de no hablar una lengua común o tener diferentes criterios a la hora de «valorizar» el Arte.
Luego está el hecho puntual de que yo partí hacia Europa en medio de la mezcla de mi 5° disco (Me Niego – 2012) y teniendo el mismo casi terminado o con muy pocos detalles a definir, cosa que al regreso cambió perceptiblemente a mi entender y en donde finalmente se integraron a ese material canciones y sonoridades que antes del viaje no estaban y que por consecuencia hicieron salir canciones que si estaban en el comienzo.
En definitiva creo que ses viaje fue sumamente enriquecedor y obviamente que no hablo en términos materiales, lo que hace que esas experiencias vividas nos acompañen y nos nutra atemporalmente.
¿Cómo encajan las dos culturas (Francia Uruguay) en tu música? ¿Cómo influyen?
Primero que nada creo que es necesario precisar o acotar que mi compañera es francesa (francesa de padres uruguayos, osea franco-uruguaya mas precisamente) lo que sin dudas hizo que aun cuando vivíamos allá en Montevideo teníamos un contacto casi «cotidiano» con parte de la cultura francesa, sobre todo en el ámbito artístico-musical.
Luego, cuando llegue aquí a Francia como en todo ámbito nuevo hay un periodo de adaptación, de aprendizaje de la lengua, de códigos en una sociedad diferente, etc.
A partir del momento en que uno comienza a comprender un poco el entorno creo que comienza a fluir naturalmente la integración, siempre y cuando uno este dispuesto a hacerlo y eso es prioritario.
Hoy luego de casi seis años viviendo aquí puedo decir que me siento integrado en buena forma al ámbito cultural francés, y si bien es «bastante diferente» al de América del Sur en cuanto a lo cultural o lingüístico el Arte afortunadamente mantiene comportamientos y códigos similares en cualquier parte del mundo, lo que sin dudas facilita o permite realizar la integración y la inserción de una manera mas «benévola» a pesar de las diferencias.
Felizmente en lo personal vengo realizando conciertos regularmente en diferentes regiones de Francia (París, Lyon, Toulouse, Marsella, etc…) como también en España, Bélgica o Alemania. La intención obviamente es continuar con la integración regional, el intercambio cultural y la diversificación del «horizonte» como manera natural de desarrollo.
Creo que el «intercambio Artístico-Cultural» es una herramienta interesante y necesaria si se pretende «descubrir» e integrarse a un país, a un pueblo, y desde él conocer y comprender así su cultura, sus costumbres, su identidad, su gente, etc.
Por otra parte también éste trabajo nos permite a nosotros (los que venimos de otros pueblos, de otras tierras) la difusión y la preservación de nuestra Cultura mas allá de las fronteras físicas, políticas o lingüísticas. Justamente es en ese punto de encuentro donde que se forja un «puente cultural» importante que sin dudas nutre y enriquece a ambas partes, ya sea desde lo artístico o del hecho simple de habitar otro paisaje humano, otro país, otra realidad, otro continente…
Referido a la influencia en mi trabajo musical, creo que influye netamente, ya sea por la sonoridad de las ciudades, los diferentes lenguajes que nos rodean cuando caminamos por las calles, las diversas vertientes musicales con las que tomamos contacto, etc.
Todo eso es realmente un crisol cultural y sonoro que se te impregna en el cuerpo y en la mayor parte de las veces eso pasa sin que te des cuenta, y lo que es mejor aun sin ninguna necesidad real de tener que despojarse de tu cultura original.
¿En qué proyectos estas trabajando actualmente?
Actualmente, ya sea en los conciertos como en la producción estamos trabajando básicamente con dos materiales discográficos.
Uno es el ultimo disco que se titula «SEJAIV» (2018) y que es el fruto de varios años de búsquedas tanto en sonoridad como en textos y aprovechando los ricos matices que genera justamente este contacto con otras latitudes y otras culturas. Un álbum que deambula entre lo cotidiano y lo social, entre el amor y los recuerdos; un trabajo en donde las problemáticas humanas más universales y el futuro no dejan de estar presentes.
El otro trabajo es el que estamos terminando y que saldrá este año y que en cierta forma encierra o reúne estos 25 años de camino en la música. Un disco muy espacial para mi en lo personal pues sera mi primer disco registrado en VIVO (Grabado en vivo, en Sala Zitarrosa de Montevideo, Uruguay) luego de varios trabajos discográficos.
Paralelamente a estos trabajos seguimos con esa parte de la escritura que no siempre nace para ser canción.
Actualmente estas radicado en Toulouse, Francia. ¿Cómo estás viviendo estos tiempos complicados por el COVID-19 y que mensaje te gustaría darle a los artistas compatriotas que están lejos del Uruguay?
Como bien decís residimos el cono urbano de Toulouse, precisamente en Castanet Tolosan, que es una pequeña ciudad que integra la región de la Occitania.
Relativo al COVID-19 y un mensaje para los artistas compatriotas (o no) creo que en éste tema está todo muy ligado desgraciadamente.
Como es de notorio y de publico conocimiento el mundo esta siendo siendo golpeado fuertemente y Europa no es la excepción.
Justamente Italia, España y Francia son los países mas afectados aquí en el «viejo continente» y eso sin dudas tiene consecuencias grabes en todos los ámbitos, donde entre tantas problemáticas existentes podemos constatar que el la cultura (que enriquece literalmente éstos países) no ha tenido ni tiene medidas de contemplación por parte de los estados a excepción de cuando llega el momento de contribuir.
Creo que como trabajadores del arte francamente no podemos pretender ser una prioridad ante tantas falencias sanitarias, pero tampoco podemos dejar de poner en el debate cotidiano las grandes carencias que sufren la gran mayoría de los artistas y esto en gran parte es algo que escapa a un numero x de países, donde de manera cotidiana y casi sistemática se trata al artista de forma despectiva o no se le reconoce su trabajo como oficio profesional, sabiendo que a lo largo de todo año, y de los años existe una gran cadena de personalidades, instituciones, festivales, estados, etc. que diariamente se benefician de nuestro trabajo, ya sea percibiendo impuestos, utilizando nuestra creatividad (cualquiera sea este) o generando miles de empleos directos e indirectos con sus respectivos salarios.
Sin dudas que seria interminable la lista de elementos ligados a nuestro trabajo y en donde hay un sin fin de personas que se benefician de él y mucho antes que nosotros percibamos nuestro propio salario.
Al día de hoy, aquí en Francia llevamos 37 días de confinamiento y en principio hasta mediados de mayo no habrá apertura del mismo, ese hecho simplemente me hace pensar en la cantidad de artistas (franceses o no) que habitan aquí y que no tienen un mínimo ingreso para sustentar su existencia, en esa precariedad diaria que envuelve y ahoga a la cultura, porque desgraciadamente para la gran mayoría de artistas la situación es la misma, ya sea en la ciudad Barcelona, en París, en Buenos Aires, en Montevideo, en Londres o cualquier otra ciudad del mundo.
Hay nombres que cambian, paisajes que cambian, culturas que cambian, continentes que cambian, pero también hay realidades que tristemente permanecen y esa es una constante en nuestro oficio. Creo que si hay algo que este COVID-19 ha hecho es develar la fragilidad de este sistema capitalista, este tiempo personalista en el que vivimos, que todo destruye y que aceptamos callando.
Sociedades donde el tejido social se ha deteriorado de tal manera que se ha vuelto un acto de heroísmo llevarle las compras del supermercado a una vecina anciana, reconociendo apenas a golpes de palmas el trabajo básico e insustituible de enfermeras, bomberos, recogedores de basura, maestras y maestros y tantos otros olvidados en la fragua diaria de éste sistema.
Pero el COVID-19 también ha ocasionado un hecho positivo y es que ha logrado reactivar la creatividad, la resistencia, la búsqueda de alternativas, los encuentros y reencuentros, la diversidad, la solidaridad, la sensibilidad y eso al arte le hace bien, mucho bien, y lo despierta.
Y digo que le hace bien sobre todo en esos lugares donde endémicamente hay un estancamiento cultural, donde hay una serie cuatro o cinco artistas que acaparan todos los medios, donde se genera una especie de «linaje artístico» de forma digitada e indefinida, donde se pasa automáticamente la posta de «esos lugares de trabajo» a los «hijos de» no habiendo en la mayoría de los casos la mas mínima critica objetiva, ni meritoria.
Donde esos mismos cuatro o cinco artistas están todo el año en «todos los lugares», repitiendo mecánicamente un repertorio recaudador (ligado a los músicos), con canciones que en muchos casos ni siquiera les pertenecen y no teniendo capacidad ética de nombrar mínimamente a los autores de las mismas a la hora de interpretarlas, a la hora de generar derechos de autoría.
En fin, creo que a pesar de todo esto éste tiempo es un buen tiempo para el Arte, pesar de la confusión, a pesar de las falencias, a pesar de los inconvenientes.
Al fin y al cabo para los artistas el camino nace siempre debajo de nuestros pies.
¡¡¡Muchas gracias!!!
Un abrazo grande y fraterno que llegue al Sur, ese Sur que incondicionalmente me acompaña siempre!!!