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Ciclo MYDMUS 2024 – Paula Bon y Las Rodetts

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Por Marcos Taboada.

El pasado sábado 17 de agosto, la artista Paula Bon y la banda Las Rodetts realizaron un show más del ciclo MYDMUS en Sala Corchea, con la finalidad de darle más visibilidad al colectivo de mujeres y disidencias de la música uruguaya. El show comenzó a las 21 horas con un buen marco de público a pesar del frío invernal.

Paula Bon

Paula y su guitarrista Pablo Damonte, comenzaron con una versión propia del tango “Casas viejas” de Francisco Canaro y siguió con otra versión del tema “Eco para un lamento” de Tabaré Etcheverry”. Luego de hacer estos dos temas versionados pasaría a cantar sus propios temas, “Ser olvido”, “Los indios” (título que según la cantante es provisorio ya que no lo tiene muy definido pero aún así quería presentarlo), “Ven”, “Y en sus recuerdos”, “La línea”, “Trato” y uno de sus temas más destacados como lo es “Hum” el cual es una crítica hacia UPM (empresa forestal y productora de celulosa que se encuentra hace varios años en Uruguay).

Después de terminar su función recibió muchos aplausos por parte del público que quedó encantado con su actuación arriba del escenario. La artista agradeció a los presentes y a la Sala Corchea por el espacio brindado.

Las Rodetts

A las 21:45 se presentaron Las Rodetts con cuatro interpretes (Eugenia Anton, Mariana Labrada, Gabriela Rodríguez y Jimena Molina), además de un pianista (Franco Polimeni). La banda comenzó con un clásico de Fito Páez como lo es “Una cuestión de actitud”, luego mostrando su versatilidad cantaron “Ruta 66” de los Rolling Stones al ritmo de las palmas y chasquidos del público. Luego de cantar estos temas, pausaron para agradecer a la Sala Corchea, Cooparte y al ciclo de MYDMUS.

Después de los agradecimientos cambiaron la dinámica cantando en dúo (Mariana y Jimena) “Blackbird” de Paul McCartney. Otro de los grandes temas que apareció ya con las cuatro cantando de vuelta fue “Yesterday” de los Beatles, al cual se refirieron como “uno de los temas más versionados del Siglo XX, donde se habla del ayer”. Volviendo a los temas argentinos, uno que no necesita presentación (y de hecho no la tuvo) fue “Tu amor” de Charly García y Pedro Aznar.

La lista de canciones versionadas además de las ya mencionadas fueron: “Mery Poppins y el deshollinador” de Fabiana Cantilo, el clásico de los clásicos “Mr. Sandman” de The Chordetts (parecido razonable al nombre de las chicas), “Don’t you worry” de Stevie Wonder y “Hard day’s night” también de los Beatles.

Cuando parecía que el show terminaba, el público pidió una última canción al grito de “otra, otra” a lo cual la banda respondió con un enganchado de los Beatles. Las cantantes se despidieron no sin antes ser totalmente felicitadas por el público.

El próximo show del ciclo MYDMUS se realizará el 14 de Setiembre con la presentación de Martina Pérez y Mari Correa. El resto del ciclo se realizará en las siguientes fechas: 28 de setiembre, 10 y 12 de octubre, 9 y 23 de noviembre, 7 y 21 de diciembre, la duración de los mismos será de 90 minutos aproximadamente.

Hanna – Quiero ser

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Luego de su exitosa gira de promoción por Colombia, México y Venezuela, la cantante peruana Hanna Levy, presenta su nuevo sencillo ‘’Quiero Ser’’ una composición romántica inspirada en la historia de amor con el gran amor de su vida, su esposo.

La canción fue compuesta en un momento difícil de su relación sentimental, y mediante una nota de amor decide expresarle lo siguiente ‘’no importa dónde estés, siempre
veremos la misma luna y el mismo sol’’.

‘’Quiero Ser’’ fue producida y compuesta junto al venezolano Mario Caceres, creador de varios éxitos latinos, el cual ha trabajado como autor, compositor y productor de artistas como Anitta, Maluma, Becky G, entre otros.

El vídeo clip fue grabado en las encantadoras playas de Tulum, México y transmite la frescura y calidez para dedicar a esa persona especial en cualquier momento y/o circunstancia de la vida.

Hanna, sigue en busca de que su música sea inspiración para todos los que la oyen, para así seguir abriéndose paso en el mercado musical y continuar consagrándose como una artista que rompe fronteras con su música.

HANNA




Samantha Navarro presentó su último disco “Éxito” en la Sala Zitarrosa

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Por Florencia Nichele // Fotografía: Isadora Vila.

Las luces iluminaban el escenario de un ámbar violeta. La guitarra eléctrica y la acústica, el piano, el sintetizador, la batería y el bajo estaban perfectamente posicionados, esperaban a que suba ella: la cantante de música popular Samantha Navarro, que presentó en el lugar que ella eligió, la Sala Zitarrosa en el Ciclo Marea, su nuevo disco luego de años: Éxito.

Mientras, la sala se llenaba y el murmullo crecía, entre las penumbras del color que enmarca este ciclo, los integrantes de la “Sama banda”, Ismael Ruibal en guitarra eléctrica y sintetizadores, Ignacio Dolyenko en batería, Maia Marichal en bajo y Mariana Vázquez en guitarra electroacústica y sintetizadores, se acomodaron en el escenario y las guitarras comenzaron a sonar con la breve intro de “Señal”, canción perteneciente a su último disco y que dio paso a Navarro con un outfit que tenía destellos de rock: medias de red, acompañadas de unas botas negras, una pollera de jean claro, una musculosa gris –la misma de la portada de su último disco, como trayéndolo a escena– y un blazer de lentejuelas negro que brillaba.

Al finalizar el segundo tema hizo un agudo con su voz, mientras que una luz dorada se intensificó detrás de ella; la iluminó y convirtió su imagen en la de una mujer de rulos con guitarra, que miraba hacia arriba. Su silueta parecía la de una verdadera rockstar.

La primera invitada de la noche fue la cantante folklórica Anita Valiente, que Navarro presentó como “una genia” y dijo que hace tiempo la invitó a participar de este disco: “ya sabía que iba a estar ella, no sabía el tema” dijo. La cantante subió al escenario y se abrazaron.

Fue a partir de esa primera aparición, con “En la pista de baile” (“Éxito”, 2024) cuando el público empezó a encenderse. Las intérpretes cantaban, saltaban y bailaban, incluso actuaban según lo que decía la canción, “¿Dónde estás?, que no te encuentro, ¿dónde ir?”; la invitada pidió al público que aplaudiera y antes de irse, señaló la oportunidad como “un placer” y agregó que le generaba “mucha emoción” ese encuentro. “Sigan disfrutando de esta noche mágica”, finalizó y abandonó así el escenario.

Las canciones se sucedieron a lo largo de más de una hora; la artista y banda repasaron temas pertenecientes a discos, colaboraciones, EP y bandas anteriores, tales como “Pulso redentor” (“Amor”, 2020), “Jardín japonés”, de la banda La Dulce, pero con una reversión de la “Sama banda”, que agregó riffs, para generar un ambiente más rockero, que es lo que busca con “Éxito”.

El segundo invitado de la noche fue Martin Rivero, integrante de Astroboy, al que presentó como su “poeta favorito”, con el que interpretaron “El peine de la medusa” (“Éxito”, 2024).

Los momentos en los que se buscó mayor complicidad del público y demostrar que este era un show de rock y algo de pop, fue en “La perversa minoría” (“Trovalina”, 2024), la reversión de Diego Matturro de “Smoking and drinking” (“Éxito”, 2024) que estuvo acompañada por los bailes de la cantautora y un juego de luces que simulaban una fiesta  y “Diferentes” (“Éxito”, 2024), canción en la que la artista invitó al piano a Maxi Suárez, al que catalogó como una persona capaz de resolver cualquier problema y como un “gran músico” y en la que además, en lugar de Sol Ortega, subió Diego Matturro a cantar. La noche contó además con dos canciones inéditas: “Ya no tengo esperanza” y “Ascensor”.

Matturro, productor e impulsor del cambio en el estilo musical del último disco de la artista, subió al escenario a cantar “Todo parece”, en la que felicitó a la cantante, además de decir que la quería mucho.

Llegó el turno de “Ocho laberintos” (2019), una canción de Navarro y La Dulce que comienza con el bajo muy marcado y luego se le suma la guitarra, que generaron ese ambiente rockero buscado, que fue acompañado por algunos gritos eufóricos en la introducción del tema, mientras que otros aplaudían.

La última invitada de la noche fue Ana Prada, que la cantante presentó como una artista que admira “profundamente”. Prada se mostró conmovida al decirle que la felicitaba y que estaba “feliz con el disco; de verdad estoy muy conmovida con esta banda hermosa y con este show que no saben lo que suenan. Amiga, te quiero de todo corazón”, finalizó. Dieron comienzo a una interpretación de “36” (“Éxito”, 2024) cargada de guitarras, con extensos solos de Ruibal que se llevaban los aplausos y las caras sonrientes y de admiración de las cantantes, que abrazadas lo miraban.

Hacia el final del show, toda la sala le cantó “Feliz cumpleaños” a la artista, que además de elegir la fecha y el lugar, coincidió en que la presentación se sucedió sólo unos días después de su cumpleaños –14 de agosto–. Navarro reflexionó sobre ese espacio: “Es maravilloso venir a tocar a esta sala, esta sala que amo. La conozco desde antes de que tuviera butacas. Una magia divina, he visto unos conciertos maravillosos. Muchísimas gracias a todo el equipo hermoso de la sala Zitarrosa”, concluyó.

En el escenario se armó una fiesta durante los bises: No quiero hablar de esas cosas, perteneciente a su primer disco “Samantha Navarro” (1996) y “Jardín japonés” nuevamente. La cantautora se despidió con un público que la ovacionó de pie: “Gracias, muchas gracias, un placer compartir con ustedes”, les dijo.

Afuera, el tumulto esperaba por la artista, para que firmara los vinos de la Bodega Villarino, de la cosecha Syrah 2023 que tenían su cara como portada y el nombre del disco que acababa de presentar. La esperaron para abrazarla, para felicitarla, para sacarse una foto con ella. La cantautora comentó a capitalemergente.com/ que la idea de los vinos surgió porque ella fue hábil vendedora de ese mismo vino, que además es el que consume y agregó que le pareció bueno “tener algo tangible” porque la música ahora está toda en internet y fundamentó que “esto es algo como: te tomás el vino y te escuchás el disco”. Navarro señaló además que esa noche fue “mucho más de lo que esperaba, fue una magia”. Dijo no tener planes concretos para el disco, pero aseguró que le gustaría seguir tocándolo. “La verdad es que metimos meses de ensayo de banda, un laburo impresionante; sería maravilloso poder seguir mostrando estos temas”, concluyó.

Dante Spinetta en Sala del Museo

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Por Guillermo Amy.

Atravesado por el arte durante toda su vida, y con una destacada trayectoria tanto en su banda Illya Kuryaki and the Valderramas como de solista, el músico retornó a Montevideo para reencontrarse con su público.

A pesar de haberse presentado en alguna oportunidad en el Festival Medio & Medio en Punta Ballena, la realidad indica que Montevideo permanecía alejada de su ruta reciente. La espera tuvo fin este 15 de agosto, fecha en que se presentó con su formato eléctrico en la ya conocida Sala del Museo con su banda que tuvo una gran incorporación como la de Matías Rada en guitarra, días atrás halagado por el músico en una entrevista a La Diaria catalogándolo como la “guitarra del funk”.

La noche montevideana vino cargada de propuestas ese fin de semana. La oferta musical fue extensa, variada y repartida en distintos puntos de la ciudad. A pesar de esto que en ocasiones puede resultar contraproducente, no pareció afectar en la convocatoria ya que la sala contó con un buen marco de público. “Nos llena de amor que con todas las opciones que habían hayan elegido estar acá” fueron las primeras palabras de Spinetta al público reconociendo este hecho. “¿Están listos para funkear?” Arengó el artista luego de una intro que derrochó virtuosismo y de tocar de manera conjunta “Rebelión”, “El lado oscuro” y su single publicado hace un año, “La movie”.

El sonido desde el primer instante contó con una gran presencia de sintetizadores, una línea de vientos muy bien ensamblada, guitarras con mucho swing y una sólida base de bajo-batería con la que era imposible no moverse. La explanada de la Sala se convirtió en una especie de pista de baile mientras Spinetta se sumó a las bases rítmicas rapeando, utilizando distintos efectos de voz y, sin lugar a duda, encendiendo el escenario con grandes solos de guitarra demostrando todo su talento. Esto se vio reflejado a la perfección en temas como “Humo digital o “Mi vida” (dedicada a un fan que aseguró haberle escrito al mail días previos) con un final a toda máquina con una instrumental avasallante. También los momentos más emotivos tuvieron su esplendor en canciones más melódicas como “Soltar” dedicada al gran Luis Alberto Spinetta.

Algunos comentarios en la previa especulaban una reunión con su ex-compañero Emanuel Horvilleur que se presentaría al día siguiente en Montevideo. Esto lamentablemente no terminó pasando, pero de igual manera la banda interpretó “Jugo” y “Coolo”, canciones que fueron absolutamente celebradas por la audiencia recordando a su icónica banda Illya Kuryaki and the Valderramas.

Previo a iniciar el último bloque dejó un consejo para el público: “La constancia en el funk importa. Si un día estás funkeando y al otro día estás bailando country, hay que empezar de nuevo”, dando a entender que para hacer las cosas bien, hay que comprometerse de verdad. El público tomó este mensaje y dejó hasta la última gota de energía durante las últimas canciones del setlist; una excelente interpretación de “Mostro” y una extendida versión de “Funk warrior” en la que presentó a la banda e interactuó con el público con sus efectos de voz llegando a jugar con lo informal y lo erótico.

Entre saludos, agradecimientos y un “nos vemos pronto” dio cierre un show sin tanto diálogo pero con la música como la principal protagonista durante la hora y media de duración. Seguramente volvamos a tenerlo más temprano que tarde, luego del lanzamiento de su disco próximo a lanzarse que promete seguir la línea del funk.

Soriano 1245 COOPARTE, Agremyarte, Fans de la Música

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Les presentamos nuestra sede social, nuestra casa, y todo el proceso de reforma desde que la compramos en ruinas hasta lo que es hoy, la Casa de la Música y las Artes del Uruguay. La casa de todes.

El gran encuentro de Carlos Alberto Rodríguez

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Por Marcos Taboada.

El exitoso cantautor nacional de folclore, Carlos Alberto Rodríguez, se presentará nuevamente en Sala Zitarrosa el próximo miércoles 21 de agosto.

El concierto se dará para festejar el vigésimo aniversario de la obtención del Charrúa de Oro y de su primera participación en Sala Zitarrosa a finales del 2004 donde presentó su segundo disco llamado “A los amigos del alma”.

En la previa al show, tuvimos la oportunidad de hablar con él para que nos cuente de que se tratará su nueva presentación.

¿Cuáles son tus expectativas para el concierto que se viene?

Está el deseo de que salga todo bien dentro de lo previsto, tratando de sentir muchas cosas buenas arriba del escenario y poder volcarle a la gente eso, que en definitiva es a lo que apostamos, a la comunicación con la gente, a enviar ese abrazo a través de la música.

¿Por qué el disco que van a presentar se llama “El gran encuentro”?

Porque es el gran encuentro después de unos años de no realizar una Zitarrosa, de no presentar un material nuevo, además también es un gran encuentro porque en el disco grabaron varios amigos con los que compartimos parte de la vida también.

¿Se puede saber algunos de los temas que vas a tocar?

“El gran encuentro” va ir obviamente, después va ir un tema donde hicimos un videoclip que lo grabó con nosotros Julio Víctor “El Zucará” llamado “Milongas cruzadas abrazadas”

¿Qué invitados van a concurrir?

Los músicos que van a estar tocando conmigo y participando también en algunos coros serán Martín Fagundez, Martín Luzardo, “El Papo” Guzmán, “El Careca” García, Alexis Bardallo y Mauro Rodríguez.

¿Qué significa el Charrúa de Oro para vos hoy en día después de haberlo conseguido hace 20 años?

Significa el reconocimiento más importante. Para los cantores de música popular de raíz folclórica, es el logro máximo que pueden obtener acá en el Uruguay. Después de 20 años de haberlo conseguido lo vivo como si fuese ayer, realmente fue un antes y un después y eso me hace muy feliz, por este motivo queremos festejarlo haciendo este show.

¿Cuál fue ese antes y después del Charrúa de Oro?

Después de recibir el premio se te abren infinidades de puertas, en mi caso comencé a trabajar con el sello SONDOR en el año 2004 y hasta la fecha sigo siendo artista exclusivo del mismo. Se abrieron puertas en los canales de televisión para ir a distintos programas, me llamaban para hacer notas de todos lados y eso te da una visibilidad que te permite ampliar el radio de trabajo.

¿Qué significa el folclore para tu vida?

El folclore es mi vida, lo primero que aprendí con mi padre fue a tocar la guitarra y a tocar milongas. Después papá me fue enseñando lo que era una cifra, lo que era un estilo, lo que era una chamarrita y fui mamando eso desde chico, escuchando a muchísimos referentes de aquella época. Cuando preparo el mate por la mañana me gusta escuchar folclore y de noche también, así que es algo muy importante en mi vida.


El show empezará a las 21 horas con una duración aproximada de 90 minutos, niños menores de 10 años tienen acceso gratuito, el precio de la entrada ronda entre los $500 y $600, se puede comprar a través de Tickantel.

Inés Errandonea, el deseo como motor de las canciones

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Por Gabriel Plaza.

“Arde” fue el primer adelanto del disco de Inés Errandonea que saldrá en octubre. Esa canción montada sobre un beat obsesivo y un río de palabras que se van encadenando a partir de sensaciones, en plan bailable, inició la serie de otros singles adelanto “Sábanas truchas” con Martín Buscaglia y “Bañera”, con la argentina Sofía Viola, que empezaron a darle sustancia al lanzamiento del segundo disco de la cancionista, “Agua viva”. El álbum fue producido por Juanito El Cantor, un artista fundamental de la escena independiente porteña.

Inés vive y trabaja en Buenos Aires. Desde esa distancia cercana, asistiendo a talleres de composición, escuchando música uruguaya y experimentando con las melodías y el cuerpo como territorio artístico, encontró un lenguaje muy personal dentro de las cancionistas de Montevideo, en paralelo a su trabajo en el cine y como integrante del grupo Coralinas.

“La vida real”, su primer álbum, fue elegido uno de los mejores discos del 2020. Su historia como compositora es relativamente corta, pero muy intensa dentro del mundo cancionístico. Entre su primer EP y los singles adelantos del segundo disco, la artista definió un estilo. Sus canciones son apuntes sobre las relaciones y los estados de ánimo cotidianos, construidas con un lenguaje sensorial y visual, melodías que funcionan como un bálsamo, o son como una montaña rusa, donde aparece el humor, la influencia de artistas contemporáneas y la reverberación estilística de autores de otra generación como Fernando Cabrera.

“Va pasando el tiempo y siento que hay gente que está siempre presente en mi mísica de algun modo. Cuando empecé a componer, me sentía muy cercana de Cabrera. Escucho mi primer EP y lo escucho, estaba ahí. Me sigue pasando algo con su música porque me impresiona su búsqueda, su rareza, y su desnudez de algún modo. Pero en este disco se cuelan mucho mis amigas, Carmen Pi, Papina de Palma, Cami Ferrari. En distintas cosas siento que de algún modo y sin saber nos impulsamos y nos escuchamos. Hasta me doy cuenta que en este disco a veces hasta no sé en formas de pronunciar cosas digo, ay, esto me parece que viene de por allá, y también particularmente en este disco hay cierta presencia de Martín Buscaglia”.

“Arde”, fue la primera canción, que sacaste de este primer disco ¿por qué la elegiste?

Siento que es como un buen inicio del disco porque es una canción súper física, ¿no? O sea, la letra, el ritmo, el video y la portada del single, todo tiene que ver con eso del proceso creativo de este disco. Esta es una canción que la hice en pandemia en medio del encierro. A mí me toma un tiempo procesar no solo la salida de la canción sino todas las capas que vienen después de las canciones. Como primero tener pronto un disco a sentir esto es un disco. Esta es una canción que nunca la toqué en vivo y salió en un taller de canciones con María Pien y Lucía Pivetta.

¿Surgió a partir de un ejercicio?

Sí, me resultó desafiante hacer una canción de una semana a la otra. A veces, en otras ocasiones, me quedaban todas las cosas por la mitad o canciones que eran como un borrador, pero esta salió entera. Me llevó mucho trabajo igual, pero me acuerdo que la canción quedó como en la maqueta que yo llevé para grabar. Me copé así como armar una especie de riff en la guitarra, que nunca hago eso tampoco, esa línea de bajo que está en la canción y se sostiene durante media canción, y esta esa cosa de todas las sensaciones corporales que a mí me atravesaban en esas búsquedas creativas. Después quedó como una cosa media sensual y de baile. Siento que tiene que ver también con todos esos universos y tiene como una cosa media obsesiva. De hecho, es casi como un hechizo la canción, no me suelta, como que no me deja en paz de algún modo. Mi vida se transformó un poco en estos meses de lanzamiento. Como que volví a vivir en esa intensidad medio demencial de esta canción.

¿Pensás que hay como una continuidad en el sonido con canciones de tu disco anterior?

Siento que si bien son diferentes a los temas de “La vida real”, también obviamente sé y me alegra que se note que soy yo, y que esa forma propia y personal se vea y se sostenga. Eso está buenísimo, aunque a veces a mí me cuesta más verla.

También está esa mirada como de extrañamiento sobre las cosas.

Eso es una cosa muy uruguaya en la canción. Me gusta un poco el extrañamiento porque no me siento una persona tan lisa y unidireccional para nada, entonces bueno me parece que mi retrato de mí misma se refleja en estas canciones de esa manera. Es como un contorsionismo de las emociones, un poco ese extrañamiento presentado desde el movimiento del cuerpo. También está esa mirada de como reírse de uno mismo en medio de esa intensidad, de como uno a veces es un desastre, o a veces tiene como un rapto de lucidez, pero también como reírse un poco de eso. Eso se notaba en el disco anterior también, pero bueno, en una canción como “Arde” se nota como esa presencia.

¿Cuál será el hilo narrativo del disco?

El hilo narrativo del disco tiene mucho que ver con la exploración del deseo en todas sus formas.

Y por eso siento que es como un disco muy corporal y una exploración de cómo funciona el deseo adentro mío. De verlo, de mirarme, de mirarlo, de preguntarme, de pelearme, de anidar en lo creativo. También hay como mucha presencia del agua, que es algo que a mí me hace muy bien y que me conecta muchísimo. Me di cuenta también de que eso aparece mucho. Cuando estaba pensando el disco me vino esa imagen como del agua viva, la mezcla de las dos palabras, el animal este acuático, medio doloroso, transparente, pero que te va a picar, y que es un poco de color flúor y hermoso, pero también un poco asqueroso. Todo eso me hizo ahí como un sentido.

¿Y por qué apareció lo del deseo como leitmotiv del álbum?

Apareció en un texto durante la pandemia. Escribí algo en prosa que era así como un registro muy físico de todo lo que me pasaba. Me obsesionó un poco todo ese tema y empezar a pensar en eso y en esa palabra. También siento que es algo re mío, como que me di cuenta que yo me refiero mucho el deseo en relación a lo creativo, pero que a la vez soy una persona ritualista. Tengo esto del desear desde chica. Siento que es una palabra que atraviesa la cosa más inocente. Desde pedir deseos en tu cumpleaños, o de pedir deseos cuando estrenas una ropa nueva, que es una cosa que mi mamá me dijo que yo hiciera cuando era chica y que lo re hago hasta hoy. Cuando tengo algo nuevo estos deseos los tengo que pensar y son re importantes. Soy una persona deseosa y que sueña mucho. Como que digo, ay, quisiera esto y lo otro, pero también estoy dando. En este camino he aprendido a soltar algunas cosas, o a desear sin apuro, que es como valorar el deseo por el deseo en sí mismo, sin pensar en la frustración cuando no pasa. Desear sin expectativas. Me empecé a preguntar un montón sobre todas estas cosas. O sea ¿a dónde vamos?, ¿qué queremos hacer?, ¿cómo estar presentes?. Estar en el deseo es como lo que me hace caminar y lo que me hace levantarme y seguir, ¿no? Y a la vez mientras que pensaba y atravesaba y escribía y cantaba sobre todo esto, también veía como esto de la libertad está en sólo estar presentes, en sólo vivir. Todo eso como que se mezcla y busca el sentido de las cosas, y de quién soy yo en realidad.

Podcast Corchea UY #16 – Gisselle Lugo

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Gisselle Lugo visita nuestro podcast! Entrevista: Sebastián Silva

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El Último Ciclista

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«El último ciclista» es el proyecto musical emergente de Gabrulo García, un montevideano adoptado por tierras gallegas. Con el impulso de haberse sumergido en la creación durante las noches del año pasado, sale a la luz un primer disco de doce canciones de corte indie pop iberoamericano, dando pedal a esta aventura ciclística.

“Tomando este camino” (2023) fue grabado íntegramente en los estudios de Cruz del Sur, a pocos metros del campo de Balaido, bajo la coproducción de Sergio M. Puga y mezclado en Madrid por Lucas Piedra Cueva, hermano de andanzas musicales de toda la vida. Para interpretar este repertorio en directo, la banda triangula con integrantes de Coruña, Vigo y Ferrol; Julián Seijas al bajo, Pablo Leira en guitarra, Sergio M. Puga en batería y Ale Gonzalez en teclados. Mientras salen a la luz, mes a mes, los primeros cortes de difusión “Empecinado, “La esperanza del gusano” feat Miguel Angel Escriva (Santero y los Muchachos), “No necesita más, “Esta vez” y “No todo lo que dice Alberto necesariamente está bien”.

Si bien el álbum cuenta con un sonido e instrumentación clásico, las canciones deambulan entre el humor, la melancolía, existencialismo y fantasías. Las armonías y las letras simples son la clave del lenguaje utilizado para contar situaciones de vida cotidianas.




Martín Buscaglia en el Teatro Solís

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Por Guillermo Amy.

El destacado músico Martín Buscaglia retornó a la sala principal del Teatro Solís a presentar su nuevo espectáculo: “Una canción no tiene importancia”.

Al leer el título es natural que la intriga empiece a dominar. Algunas charlas al margen en la previa ya denotaron cierta curiosidad, “¿Cómo una canción no va a tener importancia?”. El artista decidió no adelantar absolutamente ningún detalle y ofrecer las respuestas ante una sala que lo recibió con su capacidad máxima con localidades agotadas.

El show del sábado en el Solís demostró con creces que la intriga y el misterio, utilizados con inteligencia, pueden llegar a generar un gran impacto a la hora de ofrecer un espectáculo. En esta oportunidad, el músico decidió no poner toda la carne en el asador, sino que la elección fue cocinar a fuego lento. Esto quedó a la vista cuando en la primera tirada de canciones, un coro sin presencia física se proyectó a través de sombras para dar voz a “La comedia”, “Viajar contigo” y “Cortémonos la cara” en conjunto.

La charla durante casi toda la noche consistió en “las mil y una formas de componer canciones”. Bajo esta premisa, Buscaglia habló desde su experiencia y su versatilidad dialéctica para dejar algunas reflexiones al respecto. La rima que inventaste en un momento casual, componer con otros o en solitario, fueron algunos ejemplos que desarrolló durante el desenlace el desenlace del show. La iluminación en este primer bloque fue vital, ya que las luces se encontraban apagadas casi en su totalidad salvo un único foco enfocando al músico, funcionando a la perfección para ambientar una charla íntima y distendida sin desviar la atención.

A continuación, se develó una de las primeras sorpresas: “El hombre orquesta”, el formato con el que Buscaglia ayudado con una loopera, una caja de ritmos y varios instrumentos da cuerpo, ritmo y vida a sus canciones volvía a hacerse presente. “Que importa blablabla”, “Don Perogullo”, con una participación protagónica de la audiencia, “Yo nunca pedí”, fueron algunas que sonaron en este divertido y a su vez envolvente formato, que con bailes y comentarios generó uno de los momentos más humorísticos.

Luego de una breve presentación de su libro “Dos patos”, su cancionero con 22 de sus composiciones más emblemáticas para que “el conocimiento se vuelva sentimiento”, el artista pasó a ubicarse al sector del piano para interpretar, esta vez sí con el coro netamente visible, “Para vencer” y “Fico fue a la montaña”, con un muy destacado trabajo de voces.

Para la segunda mitad el protagonismo visual se lo llevó una cocina que se mostró con todos los elementos que de por sí la componen: platos, mesas, sillas y muebles. En este marco, sentado y apoyado sobre la mesa como si de una cena se tratase, Buscaglia hizo un paralelismo muy interesante entre la composición y cocinar. Además, aprovechó para dar la gran respuesta a la pregunta que el espectáculo planteaba: una canción por sí sola no tiene importancia, pero el hecho de componer más de una consiste en un viaje vasto, aterrador, amoroso y de un aterrizaje sin fin porque se empieza a proyectar más lo general por encima de lo particular. Al igual que en la cocina, “hacerlo sin cariño y sin ganas es un sacrilegio imperdonable”.

El repertorio siguió su curso con algunas canciones no tan frecuentadas y anécdotas como su intento fallido de ser un músico minimalista (citando el ejemplo de Ezra Pound), comentarios sobre un documental de camellos salvajes y una canción nueva dedicada a Luis Suarez. Este momento contó además con la presencia del grupo de percusión y danza, Mamba, que con un más que interesante aporte dio ritmo y viveza a varias de las composiciones como “El candombe de Marte”, “Hablando de Roma” y “Visionarios”.

Si la noche hubiera terminado ahí, nadie hubiera podido reprochar absolutamente nada. Pero pese a esto, y a vistas de que Buscaglia se sentía muy a gusto con el momento, tomó pedidos del público para tocarlos a guitarra y voz, fraccionando y combinando las canciones para mayor dinamismo. Algunos de los pedidos fueron “Trivial Polonio”, “Mil cosas”, “Sale el sol” y “Nadador salvador” y “Presiento que esta noche soy un lirio”, para dar un cierre definitivo a una noche emotiva e inolvidable. Tras casi 2 horas y media de espectáculo, el público se puso de pie para ovacionar un show completo y excelentemente trabajado.