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Vane Butera: Un regreso que se hizo esperar

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Por Florencia Nichele.

Vane Butera se presentó en Sala Corchea con entradas agotadas.

El pasado viernes, la actriz y cantautora argentina volvió a Uruguay luego de casi seis años; interpretó canciones de sus tres discos –“Partida” (2013), “Adonde no me llaman” (2020), “Changüí” (2021)–, alguna correspondiente a su EP “Sesiones vivas en estudio” (2015), una canción nueva y otra que nació como una broma. Además, compartió escenario con la artista uruguaya Papina de Palma que gestionó dicha fecha.

El calor fue abrasador entre los presentes mientras Caroli en voz y Lucía Acuña en guitarra –teloneras encargadas de inaugurar el show–, combinaron canciones del rock argentino como “Té para tres” de Gustavo Cerati, con una canción de la autoría de la intérprete que admitió no tener grabada aún.

El público de diversas edades, en su mayoría conformado por mujeres, esperó paciente la aparición de la argentina en el escenario, que lo hizo de forma inesperada y tomó por sorpresa a la mayoría, que la recibieron entre aplausos.

Con un chaleco y pantalón de vestir gris y su guitarra, que la acompañaron toda la noche, comenzó su breve introducción, y con ella la primera canción que cantó: “Aparento» (A donde no me llaman, 2020).

Una de las primeras veces que se dirigió al público fue para hablar de los nervios previos al show: “Un rato antes entré en pánico, Papina acá puede dar fe, porque no nos vemos hace mucho, cinco años, entonces es como cuando dejas el vínculo en una parte, después retomás, ¿desde dónde?, en el medio saqué dos discos. ¿Qué quiere escuchar esta gente?”, se preguntó; también habló del setlist que dijo no seguir y refirió a las dos primeras canciones con las que abrió el show: “Quería tirar mi usual carnada, para que creas que vas a ser feliz y que vamos todos para el mismo lado y después canto las canciones de verdad, que me gustan a mí, que son las del corchazo”, la gente se reía en respuesta con sus comentarios en clave humorística.

Los aplausos iban en aumento conforme transcurrían las canciones, entre ellas sonó “Menos no”, “The rain caer”, “La china”, “La vuelta al espiral”, “Desaconsejo”, “Entretanto” y “Voy igual”.

Más tarde, la cantante presentó “Aguarrás” y el público comenzó con un murmuro creciente al que ella respondió “Como son, eh” y explicó que la canción “…la podés aplicar en un montón de cosas, que le ponés un punto final a algo y te vas de viaje” y contó así su origen: “Yo lo que hice, después de terminar un vínculo importante, fue irme de viaje, flasheando que me iba, me tomaba el avión y el dolor quedaba en casa, pero el dolor está mal diseñado y resulta que es algo que vos te vas y te lo llevás con vos”.

Luego cantaría una canción que inició como una broma y que compartió con sus seguidores de Instagram, “La del guiso”, dijo una chica en el público, a lo que Butera contestó afirmativamente y procedió con su monólogo: “Ya fuiste, hiciste el camino del inca, lo olvidaste, lo agendaste en el teléfono como “voldemort”, ‘no lo llames estúpida’, y empieza el frío y no era tan tarado, ¿quién no es un poco tarado?”, comentarios a los que el público respondió con risas y a ellos les siguió la canción, que ella interpretó en clave actoral.

Luego de mencionar varias veces a Papina de Palma por ser su stage manager y por ser su amiga, finalmente la invitó al escenario para interpretar “La manada” del disco “Esta podría ser la señal” (2021), canción de la artista uruguaya. Un momento que sin dudas se volvió íntimo, en el que se reflejó la profunda admiración entre las amigas y el cariño que se tienen ambas y sobre el que Butera, en entrevista con el Portal Corchea.uyreafirmó: “Fue hermosa su ayuda para venir hasta acá, pero tenerla arriba del escenario cantando en un show mío fue un sueño de fan, porque la admiro profundamente, es una de mis artistas preferidas”.

El público acompañó a lo largo de la noche, cantaron como en un susurro canciones como “Casa Tomada” y pidieron otras, como “Gusto de vos”. Como si no quisieran interrumpir a la cantante, sus voces eran un coro uniforme y como un arrullo, quisieron que así y todo, la voz de la argentina fuera predominante. Pero ella, a mitad del show, se acercó a su público y les dijo “Yo toco, no canto más y cantan ustedes. Qué hermoso, che, gracias por venir”, finalizó.

Al haber perdido la cuenta de las canciones que había interpretado, preguntó a Papina, en primera fila, cuánto tiempo le quedaba y ella le dijo “Cuatro canciones real podés tocar”, y así fue; pero como dictó la noche, fue el público quien las eligió y así se sucedieron, hasta el final de la velada, en el que al bajarse del escenario, todos se acercaron a la artista por fotos y autógrafos, a los que correspondió más tarde.

Butera dijo al Portal capitalemergente.com/ que el show “estuvo hermoso” y reflexionó que “se armó parte del setlist que yo había armado, un ida y vuelta con pedidos; la verdad es de los públicos más lindos que hay el de Montevideo”.

Ya en el exterior de la sala, las y los fanáticos se acercaron para intercambiar con la cantautora abrazos, besos, palabras de agradecimiento y también fotos, en un orden variado.

Algunos de ellos comentaron el haberla visto por primera vez. Dos amigos, contaron al Portal capitalemergente.com/ que hace años seguían a la artista, a la que calificaron como “auténtica e inspiradora”; dijeron que escucharla en vivo fue igual a hacerlo a través de sus discos por la calidad de su voz y admitieron que volvieron a juntarse porque tocaba la artista: “Nos reencontramos después de mucho tiempo porque ‘Viene Vane, tenemos que juntarnos, vamos a verla’”, finalizaron.

La Máquina de Flores – La Maquineta

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Nuevo EP de La Máquina de Flores, titulado «La Maquineta»!!

Con invitados de lujo de Bersuit Vergarabat y Los Tipitos!!

Un increíble trabajo de producción!!

DALE PLAY en todas las plataformas digitales!!








Alucinaciones en Familia: El corazón indie del Uruguay en Buenos Aires

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Por Gabriel Plaza // Fotografía: Donato Pontaquarto.

Hace poco en una entrevista con la periodista Belén Fourment, los integrantes de Alucinaciones en Familia dijeron que la clave del grupo, que está pasando en Montevideo por un gran momento de reconocimiento, es “hacer música que nos conmueva”. Es lo primero que produce el grupo en vivo, crear una especie de conmoción, incluso para aquellos que los escucharon varias veces, o para aquellos que los ven y escuchan por primera vez en vivo. Una conmoción que se puede producir por el efecto de la música, esa telaraña nöise de instrumentos que crean una nube psicodélica sobre la que flotan las letras de sus canciones, bordadas por almas angustiadas y una fuerza vital, que cruje en el pecho.

“Para siempre, no hay nada / ni tu sonrisa, derritiéndose en la playa”. Pau, canta un clásico de su primer disco, como si estuviera cantando un hit deforme, apoyado por el vaivén pop de los teclados y el ritmo surf de las guitarras: cualquier seguidor porteño encontraría una asociación rápida con “Playas oscuras”, ese otro hit deforme del grupo Los Visitantes, banda argentina de los noventa, liderada por Palo Pandolfo, del que se están cumpliendo tres años de su muerte por estos días.

Es sábado por la noche en el barrio de Palermo, Buenos Aires. La cuadra de Honduras está vacía. Un portero espera más gente. Alucinaciones en Familia, toca en La Tangente. Adentro están los necesarios, los que esta noche de invierno surcaron la ciudad para escuchar en vivo a una de las mejores bandas de rock de Montevideo, que juegan un poco de visitantes, pero que empiezan a tener su hinchada local, la que se sabe de memoria temas faro de su primer disco como “Drones por Capurro”, o “Parodista”, que se lo canta a los gritos, con ese estribillo agridulce, irresistible, para hermosos perdedores: ”¿Si está tan mal, tan mal / por qué no paro de bailar?”. 

La banda de siete integrantes, –dos teclados, batería, percusión, dos guitarras y bajo– crean una sensación de estremecimiento con los acoples, el clima de los syntes, las guitarras arpegiadas en acordes menores, una sustancia dark que se apodera de las melodías, la percusión en clave latina, el acordeón, o la trompeta en sordina, los otros instrumentos que aparecen ocasionalmente para que la banda rockera transmute en una pequeña orquesta psicodélica, a veces más cercana al shoegaze, otras con guiños al pop de los ochenta y al post punk de Joy División: el público acompaña con una danza rota –cierto movimiento espasmódico, más de catarsis que de éxtasis electrónico–, cuando el bajo se vuelve insistente y Pau agita el baile desencajado con esos punteos eléctricos en canciones como “Jessica (mezcalina china)”, que dice: “No la dejan pasar porque está usando championes / los de seguridad le señalan sus cordones”.

Hay una melancolía que flota sobre las canciones. Es una oscuridad brillante, que aparece en el vibrato de ceniza y diamante, que emerge de la voz de Pau y en el enjambre de estrellas nocturnas de las guitarras “psico-killers” y los syntes voladores, que suben y baja ondulantes, y pueden elevar la frecuencia baja de las notas y los tópicos de algunas letras de corazones y bocas rotas por el dolor, como dicen y repiten en “El árbol de los anzuelos”, una de las canciones estremecedoras de su último disco.

Temas como “Camposanto de Valentina” con su pop teatral; “Coronas de flores”, con ese sonido de trompeta como en una canción beatle pero triste; y “Alma y vida”, con esa carga dramática y depresiva, podrían formar una trilogía de baladas para relaciones quebradas.

Otras, en cambio, funcionan como catarsis. “Pimienta y escarbadientes”, es una oda a la cultura del bar trasnochado con fainá (¿un guiño a “Las luces del estadio” de Jaime Roos?), donde los teclados progresivos se mezclan con la distorsión de las guitarras que suben en un increscendo de color épico, hasta que la voz se rompe en un final punk.

“Cambiando de formas”, en vivo, suena muy diferente al disco: el efecto de los pedales, el groove del bajo que sostiene el ritmo, la voz que repite el leimotiv de la canción y el fuego cruzado de las teclas y las capas de guitarras multiplica el efecto de esa jam psicodélica y rockera, entre el fraseo del mini moog, la percusión latina y la guitarra de sonido punzante, como una señal de alarma o la sirena de un patrullero, que culmina con una risa ahogada.

“Secta de las dos lunas”, de su primer disco, fascina por la letra y ese acordeón, que se cuela en el entramado general de la banda y esconde la armonía de un coro de murga, para crear una música que se levanta como una catedral gótica y despega como una nave interestrelar.

El grupo navega entre el dolor existencial, la muerte, la mueca burlona sobre el propósito de la vida, el amor, la ternura, la intimidad, el desgarro, Dios y los demonios internos. A veces, las canciones transmutan su estado de ánimo para terminar en un clima de redención en “Cáncer pop”: “Sintonizando ideas como fe / para existir, morir y volver”. O sino simplemente se dejan llevar por un baile alucinado y son arrastrados por el discurrir de la vida en “Mezcalina china”: “El cuerpo es solo un efecto / de una noche al recordar”, canta Pau, sobre los teclados que parecen salidos de una fiesta de The Cure en los años ochenta.

En un momento, Pau, cantante y compositor de la banda pregunta: “¿Hay uruguayos acá?”. La respuesta es clara. “Vamo’ bo”, responde y ataca con furia su guitarra eléctrica, donde jugará con el riff de “Satisfacción” de Los Rolling Stones. Habrá después, también, una mención al Tussi (falleció en febrero de este año), un eslabón indispensable de la contracultura independiente de la que forman parte junto a bandas como Buenos Muchachos, como nexo más joven de esa trama montevideana, indie y emocional.

“Diciembra”, es el gran final épico y a la vez marca un poco el comienzo de todo. La aparición de otra generación indie con un himno que surgió como emblema de otro proyecto seminal de Pau, Diego Martínez y Pablo Torres en 3Pecados. Es un tema atesorado en el corazón del under que no necesita presentación y se reconoce inmediatamente en su primer verso: “Año nuevo y todo sigue tan viejo…”, canta Paul envuelto por la melancolía, en una postal bucólica y generacional, que podría ser pariente de “Navidad en los santos” de El Mató un Policía Motorizado, que dice: “Es la fiesta que te prometí”, en un hilo invisible que une las sonoridades hermanas del indie en el Río de la Plata.

Cuando terminan y el escenario se vuelve negro, sólo queda la guitarra apoyada, acoplando sobre el parlante. En el cuerpo queda la vibración eléctrica de las notas como un torbellino. Ahora, todos se sienten un poco más cerca de Montevideo o un poco menos lejos de casa.

Anita Valiente – Cantar de corazón

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Anita Valiente, lanza su nuevo single y video «Cantar de Corazón», otro adelanto de su álbum 2024.

Reconocida por su voz única y su pasión por la música tradicional, Anita es una fiel representante de nuestro folclore.

Continúa dejando su huella en el mundo artístico, reafirmando su compromiso con el arte y la cultura de nuestra región.

Con una mezcla de fuerza y simpatía, Anita presenta «Cantar de Corazón». Esta canción invita a la fiesta y al reencuentro con su público, y está dedicada a toda su «barra» para brindar por lo que vendrá.

«Hay fiesta en el pueblo y recién va a comenzar», canta Anita, celebrando la alegría y la unidad.

«Cantar de Corazón» ya se puede escuchar en todas las plataformas digitales.

Disponible en Spotify y YouTube




ANITA VALIENTE




Agustín Casulo – En composé

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Agustín Casulo se prepara para un año intenso en su carrera.

«En Composé» es el segundo adelanto de su nuevo álbum que muy pronto estará disponible en todas las tiendas digitales.

Compuesta junto a Bruno Balbis, productor de este trabajo discográfico, la canción fue mezclada por Casulo y masterizada en Stems por Perci en Argentina.

La letra habla de recuperar la llama en un vínculo amoroso, y su ritmo mezcla trap y candombe, un género de raíz popular en nuestro país.

Esta combinación crea una canción ideal para bailar, con gran potencial para ingresar en playlists y rotar en las principales radios de música urbana.

Sin dejar de lado la visión pop que caracteriza al artista, la escucha de este nuevo single muestra a la perfección la dirección que tomará este lanzamiento.

Disponible en todas las tiendas digitales




AGUSTÍN CASULO




Vicky Ripa – No Voy

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«No voy» es el primer single que adelanta el disco “álbum UNO” de Vicky Ripa.

Cantante, compositora e intérprete, Vicky Ripa es conocida por su participación en la banda Croupier Funk. Además, es activista por la diversidad corporal.

«No voy» es una balada soul con una exquisita armonización instrumental y vocal, que va creciendo en intensidad para mostrar el caudal, la potencia y la magia de su voz, de esta talentosa artista uruguaya.

Esta canción fue inspirada en el sentir como activista por la diversidad corporal, de lo que ha sufrido como mujer gorda, y a los lugares emocionales y de odio hacia ella misma a los que no va a volver.

Es su primer himno de lucha contra la gordofobia y la cultura de la dieta. Así como también habla de lo importante que es rodearse de personas con las cuales compartir el mismo sentir y que también la contienen en este proceso.

Es una invitación a reflexionar sobre esta temática y también a decirle a aquellas personas que sufren discriminación, que no están solas.

A lo largo de su carrera, Vicky ha explorado diversos géneros musicales y se ha vinculado a diferentes proyectos y colaboraciones con varios músicos uruguayos.

Este año, Vicky nos presentará su primer disco solista, una obra que promete consolidarla como una de las voces más destacadas de la escena musical rioplatense.

Disponible en todas las tiendas digitales




VICKY RIPA




Lys Gainza – 1987

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Lys y su banda, con la producción de Daniel Anselmi, le dan su impronta y un sonido actualizado, fusionando las texturas de los años 80 en Francia.

“1987”, el segundo álbum de su carrera solista, es el resultado de un trabajo de dos años. Invitando a Daniel Anselmi a realizar la producción artística, Lys grabó junto a destacados músicos uruguayos, quienes también la acompañan en sus actuaciones en vivo: Martín Ibarburu, Nico Varela, Gabriel Méndez, Felipe Soto y Joel Capdeville.


La cantante y compositora, que desde sus 20 años forma parte del ambiente musical uruguayo, presenta un nuevo material que revela su doble nacionalidad franco-uruguaya.

Con el apoyo de la Embajada de Francia en Uruguay, Lys logró consolidar la posibilidad de grabar su álbum bilingüe, donde narra su migración de Francia a Uruguay en 1987.

El álbum, que muy pronto estará en todas las tiendas digitales, aborda recuerdos, memoria, política, geografía, familia, amigos y despedidas, e imprime rastros de la música francesa de los 80 en sus melodías.

Este nuevo trabajo representa un cambio en las letras, la música y su sonoridad. Además, incluye un proceso de investigación técnica en la producción artística, utilizando música electrónica y sintetizada.

Es en este álbum donde ella decide plasmar lo que ha ido mostrando evasivamente: su origen parisino. Un proyecto que inició con la idea de versionar un puñado de canciones francesas, y que terminó desencadenando en la composición de siete canciones de su autoría y una versión de una canción fundamental de los 80.

LYS GAINZA




Rock & Metal Ladies (Edición 2024)

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Por Guillermo Amy // Fotografías: Daniela Mendez.

Una nueva edición del evento “Rock & Metal Ladies” se llevó a cabo el viernes 19 de Julio. En esta oportunidad desembarcó por primera vez en la icónica Sala Hugo Balzo del Auditorio Nacional del Sodre.

Compartir, forjar alianzas, camaradería, muchos son los motivos que justifican este evento que año tras año se encuentra en constante crecimiento. Nameless, banda nacional de Hard Rock/Metal con una importante trayectoria en la escena, fue una vez más la embanderada de llevar a cabo esta instancia. Luego de una seguidilla de shows emblemáticos, tocando en distintos escenarios de importancia y llegando a telonear a La Renga en su show de abril en Parque Roosvelt, la banda daba cierre a su gira por su 18° aniversario con un ambicioso show; convocarían a una importante cantidad de músicas mujeres de distintas generaciones a formar parte de un show cargado, intenso y emotivo.

La noche tuvo en primera instancia a Fer O’Smith realizando la apertura pasadas las 20:00 hs. Una vocalista en constante crecimiento y un estilo característico e inspirado principalmente en las décadas de los 80’, 90’ y 00’. Canciones que formaron parte de sus discos “Morir en el 2006” y “No más Lobby” junto a su single más reciente “Un Día Más” formaron parte de un setlist corto pero contundente que contó con invitadas como Ana Clara Fleitas en los teclados. Demostró además una gran versatilidad con ritmos milongueros en “Como un huracán” y estilo rock directo en “Enjambre”.

Minutos pasados las 21:00 hs., sonidos que parecían ser de juegos de casino y arcade inundaron la sala para dar paso a Nameless, quien salió con una arenga energética a inyectar de adrenalina al público ubicado en las butacas y tocar 3 canciones al hilo: “Negro al 10”, “Seguir en juego” y “Partir”.

“Tenemos un despelote de invitados” decía su vocalista Bettina Sánchez de manera simpática mientras señalaba al sector donde se encontraban todas las invitadas del show que observaban y esperaban su momento. Automáticamente el setlist volvió a ponerse en marcha teniendo invitadas de manera constante y en distintos roles, la cantante Agustina Giovio en “Atormentará”, Clipper en “Lugares más allá” realizando algunas frases rapeadas por sobre la melodía y Jenn B en guitarra para interpretar “Miedo”.

El evento no solamente conmemoraba el aniversario de la banda, sino también era el décimo aniversario de su disco “90% acústico” grabado en vivo en el año 2014 en el Centro Cultural Goes. El tema que dio pie a la idea, “Canción de cuna”, fue la encargada de presentar este formato, siendo uno de los momentos más emotivos de la noche y contando, probablemente de manera imprevista, con una niña del público que se acercó tímidamente a acompañar con algunas frases. “Eva”, “Estrella”, “Grito”, volvieron a formar parte del show 10 años después junto a una versión de “Carne” de Rey Toro con una presencia de voz mucho más melódica que la original.

Al retomar el set eléctrico, la energía fue creciente de manera ininterrumpida y volvió a repasar canciones de todos sus trabajos discográficos. Nuevamente contó con presencia de grandes artistas en escena: Agustina García de Cuatro Pesos de Propina en “No voy a parar”, Mar Payseé en “Muéstrame”, Pamela Cattani de La Tabaré en “Una voz aquí”, Tina Souto en “Quiero despertar” y Michelle Viquez, actual participante de “La Voz Uruguay” en “Algún día” fueron parte de lo que el grupo llamó “desfile de invitadas” a la hora de presentar a cada una de ellas. También Fer O’Smith, que luego de realizar la apertura volvió a escenario para interpretar “La vida sigue igual”.

Ya llegando al final y luego de aproximadamente dos horas de espectáculo, luego de interpretar “Reina de espadas” y “Grita”, todas las invitadas volvieron al escenario a cantar un cover de “Yo sé quién soy” de La Trampa para dar cierre definitivo a un show efectivo y envolvente en todas sus partes. “No se trata de suerte, se trata de ir más y más” cantaba Sánchez en medio de su repertorio, y seguramente esta sea la frase que representa a la perfección la identidad y el compromiso total de todos los componentes de la banda que, tras 18 años de trayectoria, siguen dando espectáculos de gran calibre.

Podcast Corchea UY #12 – Diana Ramundey

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Diana Ramundey visita nuestro podcast! Entrevista: Heber Rodríguez

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MYDMUS llegó a la Sala Corchea

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Por Florencia Nichele.

La primera presentación del año estuvo a cargo del dúo Qaramtá y Martina.

Era mi primera vez en la Sala Corchea y me encontré con notable expectativa por presenciar un show que premiaba por ser distinto a aquellos a los que suelo asistir. Me adentré en ese espacio con capacidad para 60 personas; mientras esperaban, algunas de ellas murmuraban; anticiparon lo que sucedería: el primer ciclo del colectivo de Mujeres y Disidencias de la Música Uruguaya (MYDMUS) del año.

Qaramtá

Los encargados de armonizar la noche de sábado fue el dúo Qaramtá, esta vez en su formato cuarteto, integrado por: Eduardo Fayos (voz, guitarra y bombo legüero), Lucía Merico (voz, piano y bombo legüero), Lucía Miguez (percusión) y Nacho Garandán (guitarra y charango).

Subieron al escenario, mientras un fragmento del poema “Resistencia” de José Luis Aguirre se escuchaba en la sala:

“Menos mal que tenemos nuestros lugares de encuentro
Lugares con corazón, lugares tierra, lugares casa
Lugares de resistencia, de esperanza.
Donde atrincherarnos, abrazarnos, acovacharnos.
Lugares lumbre, con alma,
donde se nos arremolina un caterío de hijos por las patas,
mientras heredan, atestiguan, la imprescindible continuación de la magia”

Los músicos en el escenario se le unieron enseguida y cual cuerda de tambores, empezaron su pedido de palmas rítmicas al público.

Merico, comenzó la presentación: “Estamos felices de estar aquí de abrir este festival MYMUD”; agregó que este ciclo es una oportunidad para unirse y comentó que habrían más en los meses del año que restan.

Con canciones, que como explica el dúo, son de resistencia y raíz, los más diversos instrumentos pasaron por el escenario, anticipó desde un comienzo que eso solo significaba que la música se quedaría entre los presentes, así como el disfrute y la paz que transmitían los músicos, mientras atravesaban estilos como la chacarera, la zamba, el candombe, el folklore, entre otros.

No solo los instrumentos se paseaban por el escenario, también lo hacían sus intérpretes: “Nos gusta movernos por el escenario, es para que no se distraigan” dijo la cantante al público entre risas; e interpretaron canciones como “La doble sentenciosa”–un folklore del norte argentino– y “Pajarillo verde” proveniente de Venezuela–, entre algunas otras de latinoamérica y la región.

A mitad de la presentación, Payes presentó una “micro canción” –así la llamaron– de la autoría de la cantante, surgida en la pandemia. Una que, aunque fue breve, reflejaba lo importante que es reinventarse y seguir. Con la delicada voz de Merico y la sonrisa que reflejaba mientras tocaba su piano, el lugar se amenizó y todos en el escenario la acompañaron, como compenetrados con la canción.

Hacia el final, Merico dio lugar a las dos últimas canciones y dijo sobre la primera de ellas que: “Nos recuerda la importancia de seguir nuestro corazón siempre y saber que hay otros corazones como el nuestro que late en la misma sintonía y manos que ayuden a construir un mundo mejor”. Los músicos hicieron una interpretación en la que intercambiaron miradas, para luego cerrar sus ojos y entregarse a la melodía y a la canción en total plenitud.

“Siempre hay corazones y manos”, decía el final de la canción, tal como lo anticiparon las palabras de la cantante, tal y como hicieron al público repetir reiteradas veces, como una asunción ineludible. Dejaron el escenario, no sin antes agradecer a quienes hicieron posible ese show y a los presentes.

Martina

Rápidamente, Martina y banda aparecieron sobre el escenario: Martina Bagnato (voz), Federico Viamonti (teclado), Maximiliano Viera (batería) y Ernie Rivera (teclado y coros).

Interpretaron clásicos de la cumbia de ayer y de hoy.

Conforme transcurrían las canciones, con la excusa de la cantante de que todos nos sacáramos el frio en el aún predominante invierno, invitó al público a hacer palmas para acompañar sus canciones.

Hubo un momento, -el primero que anticipó la fiesta en la que terminaríamos- en el que Martina cantaba “Corazón Valiente” y encontró a una mujer en el público que cantaba con ella, entonces no dudó en acercarse para que cantaran juntas. Merico, perteneciente al grupo anterior, no dudó en informar a la intérprete sobre la persona que tenía enfrente: Laura, una compositora. Eso fue más que suficiente y la invitó al escenario, a interpretar con ella un enganchado de Gilda, con el que improvisó; al mismo tiempo, Martina pidió aplausos para ella, y dijo a todos que el escenario y la música eran para compartirse. Una auténtica fiesta comenzó a gestarse a partir de ese momento.

Otro de los hechos consagratorios de la noche fue cuando preguntó a los adultos en primera fila si sabían bailar cuarteto. Solo una de las parejas siguió el juego y se paró a bailar luego de su pedido, mientras la banda interpretaba este ritmo argentino.

A mitad de la canción elegida, se vió a un señor canoso que bailaba la música de origen cordobés, en respuesta al pedido de Martina, al que inicialmente se negó. Ante esto, la cantante abandonó el escenario y comenzó a imitar sus pasos de baile.

Al finalizar le preguntó cómo se llamaba; el hombre contestó que su nombre era Ricardo; “Ah pero me decías que no y al final bailás mejor que yo, Ricardo”, le dijo ella. Él, como respuesta, también tuvo que finalizar la canción cuando ella le acercó el micrófono y la sala se llenó de eufóricos aplausos.

La banda tomó una decisión interesante con los temas que tocaron para cerrar la noche, el bis fue con dos canciones que hablaban sobre irse: “El amor de mi vida” de María Becerra y “Como la flor” de Selena, mientras al fondo se movieron algunas sillas y una parte del público presente bailó, los que no, hicieron palmas.

Al despedirse, la cantante comenzó su agradecimiento: “Para mi es un placer hacer música tan acompañada, no somos solo los que estamos acá arriba”, dijo, y con ello invitó a la cantante de Qaramtá al escenario y a todos los que integraban el dúo. Con todos allí, habló de lo increíble que fue para ella verlos tocar tantos instrumentos y preguntó a Merico si se sabía alguna cumbia. La cantante dudó, pero finalmente se reiteró el enganchado de Gilda en el escenario y aquellos que no tocaron instrumentos bailaron, mientras ambas hicieron su interpretación. Así, con su entusiasmo y una sonrisa que mantuvo en su cara durante todo el show, la sala terminó como un gran festejo en lo que recordó reiteradas veces que también era el día del amigo.