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Arquero – ¿Qué si quiero o qué si tengo?

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Nuevo single de Arquero ft. Francesca , Vicio

«En esta oportunidad ARQUERO se internó en el reggaetón, una música que hasta ahora no había visitado, pero que le calza perfecto a esta canción oscura e irreverente, con un estribillo demoledor. En este track comparte crédito con dos figuras ascendentes de la escena uruguaya. FRANCESCA, una joven rapera que en 2019 comenzó a mostrar su potencial y VICIO, integrante de AFC con años de experiencia en estudios de grabación y escenarios. «

Fuente: Bizarro Records

Diego Drexler – Las cuatro estaciones de los sentidos

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Se compone de cuatro canciones que se irán presentando cada tres meses a lo largo del 2020, coincidiendo con los cambios de estación, hasta llegar al verano donde este proyecto cerrará su ciclo.

Mientras se empieza a componer y pre-producir un nuevo disco llega este proyecto conceptual, alternativo y experimental: un EP de cuatro canciones donde las composiciones se inspiran de las vivencias que caracterizan a las cuatro estaciones del año.
 La primera anción del proyecto «Las cuatro estaciones de los sentidos» se inspira en el otoño y se etrenará en Youtube y en todas las plataformas de streming el viernes 1º de mayo.  Ficha técnica:
#01 Otoño, de las hojas que vuelan.
Música: Diego Drexler.
Todos los instrumentos ejecutados por Diego Drexler.
Grabado, mezclado y masterizado por Diego Drexler en «Estudio de las naranjas».
Clip: Filmado y editado por Diego Drexler.
Montevideo, Uruguay. Mayo de 2020.

Fechas de lanzamiento de las próximas canciones: #02 Invierno, de las sombras largas. 21/6 solsticio de invierno.#03 Primavera, del eterno retorno. 21/9 equinoccio de primavera.#04 Verano, de los efluvios. 21/12 solsticio de verano.

Fuente: Dínamo Comunicación y Producción

Un cuerpo, diez cuerpos

Por Mateo Magnone Hugo.

Crónica murguera en cuarentena

-Podemos actuar en un sillón, que tenga una escalera hecha de libros para poder subir.

-Pero somos un montón, precisamos un espacio más grande.

-Bueno… en un sillón gigante. Lo ponemos en la calle y llevamos bancos de la casa de cada murguista, para que la gente se siente a mirarnos.

Murga La Piedrita ya tiene resueltos dos asuntos importantes: su nombre y el primer lugar donde va a actuar. Ambos, prolijamente consensuados en dos reuniones de Zoom y cero ensayos. Perdón, hay un tercer asunto: el espectáculo va a tratar sobre una granja. El veterano de la murga tiene 5 años y 8 meses, algo así como cincuenta y cuatro días más que la dueña, quien tuvo la idea y armó el plantel. Ella es murguera desde la cuna, se sabe más de un par de repertorios carnavaleros y decretó que va a ser la directora. Una dueña de las de antes.

Tras la selección de diez compañeras y compañeros del jardín, a través de mensajes de Whatsapp enviados por su madre, les invitó a participar de la reunión fundacional. La primera pregunta que les hizo, casi en modo casting, fue: “¿Cuál es la diferencia entre cantar y hablar?”. Ante largos silencios y respuestas poco satisfactorias, sentenció: “La diferencia es que cantar tiene melodía y hablar no”. Tras la enseñanza, alguien propuso que cada murguista mostrara un instrumento de su casa. Por un minuto, los diez recuadros de la pantalla quedaron vacíos. Fueron volviendo de a poco. Aparecieron tres ukeleles, dos flautas, otro par de panderetas, alguna melódica, un juego de maracas, un bombo y unos platillos. Por supuesto, ver al resto y reconocerse en la computadora con tales elementos, activó la música automáticamente, sin señal alguna de por medio. El bombista hizo una pausa, “Voy a cambiar por un instrumento menos ruidoso. Mi madre está trabajando acá al lado”. Para intranquilidad de su progenitora, volvió con una trompeta de plástico.

En una casi pausa sonora, la dueña pasó a contar que el espectáculo va a desarrollarse en una granja y que cada integrante de la murga tendría que interpretar a un animal. No creyó necesario aclarar que los animales debían ser, en la realidad, habitués de las granjas. Sin embargo, tras los pronunciamientos sobre el deseo de ser gallo, cerdo, vaca, perro, pato y caballo, una niña solicitó ser un unicornio. Justo le tocó una dueña con pocas pulgas. Esta, tras indignarse y buscar complicidad con su madre, desaprobó la solicitud. Pero la cosa no quedó ahí. Otra murguista, la vaca con melódica, saltó en defensa de la presencia del unicornio en la granja. Se le sumó un compañero, luego otro y así el resto, hasta generar el primer acto reinvindicativo contra la patronal. Surgió efecto: el unicornio se queda. Tras la resolución del conflicto, se terminó la primera reunión.

Una semana después, llegó otro mensaje. Esta vez, para el encuentro había que pensar en una canción ya existente para poder empezar a probar voces y ritmos. Los primeros minutos fueron de saludos y preguntas no relacionadas con la murga. La responsabilidad musical no ha logrado que los integrantes olviden que se extrañan tremendamente, y bien saben que el momento del reencuentro en el jardín es una gran incógnita. Luego de ponerse al día, empezó la lista de canciones. Mientras las iban nombrando, se dieron cuenta de que casi todas habían sido aprendidas en conjunto durante las instancias semanales con el tallerista de la institución. Fueron decantando y resolvieron comenzar con “Una nube”, del grupo argentino Vuelta canela:

Una nube,
mucha la lluvia,
crece el pasto
Y el árbol.

Caen las hojas
sobre el agua,
hay un pulpo
y un caracol.

Las dos estrofas se repiten durante toda la canción y son acompañadas por una suerte de coreografía, que va modificándose en cada repetición. Primero con una mano, después con la otra, luego con las dos y de allí con una delante y otra atrás, mientras la música va acelerando. Quienes integran Murga La Piedrita cantan y bailan delante de la pantalla, viéndose y escuchándose en un círculo imaginario que también es un espejo y, principalmente, un lugar de cobijo. Las vergüenzas se eluden, los cuerpos agrandan sus movimientos y los volúmenes de las voces crecen hasta el grito. Una de las grandes comprobaciones de la cuarentena es que la infancia también se ahoga y necesita herramientas y formas de rescate, como el canto y el baile. El crecimiento de la intensidad durante la interpretación de la canción concluyó en una risa multiplicada por diez y sostenida por largos segundos. La madre de la dueña estaba en otro cuatro pero, al escuchar la reacción, se acercó a su hija.

-¿Por qué te estás riendo?, preguntó.

-Mamá, me estoy riendo porque estoy contenta.

Convocatoria #unidosconMUSica

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En esta época particular de distanciamiento social, nos unimos con el fin de revalorizar el enorme aporte de los artistas uruguayos a nuestra cultura generando un fondo de $1.000.000 de pesos para la iniciativa #unidoscon MUSica que comenzará el próximo 1 de mayo. 

Los músicos interesados podrán participar ingresando a https://mus.uy/unidosconmusica/ creando una playlist de hasta 20 tracks (máximo) de su repertorio.

¿En qué consiste #unidosconMUSica?
En MUS, cada artista podrá recibir $1 por cada reproducción completa que sus fans o seguidores hagan en la playlist personalizada, con un tope máximo de $10.000.
Las playlists comenzarán a generar dinero a partir del 1 de mayo de 2020 y los pagos se realizarán desde Agremyarte una vez al mes.

Dentro de la app, cada usuario podrá visualizar en tiempo real el aporte que está haciendo a su artista preferido, con total transparencia y visibilidad. 

¿Cómo podés aportar?
Es muy fácil: actualizá la app de MUS (disponible en iOS y Android) o descargala gratuitamente en  antel.com.uy/mus y empezá a escuchar las Playlist publicadas de artistas uruguayos.
Duración de la campaña: 1 mes o hasta agotar el fondo destinado de la misma.

Por más información contactarse a
unidosconmusica@mus.uy /  agremyarte@musicos.uy
o al 099 534 742

ONU advierte contra excesiva gratuidad de los productos culturales durante la pandemia

Con la pandemia, la gratuidad de los productos culturales -libros, películas o conciertos- se ha extendido. Pero esta excepción al respeto de la propiedad intelectual no está exenta de peligro para un sector ya frágil, advirtió el martes un organismo especializado de la ONU.

Esta advertencia, lanzada por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), se produce en un momento en que entra en vigor un nuevo tratado celebrado en 2012 y destinado a proteger los derechos de los trabajadores del sector audiovisual y a mejorar sus ingresos.

Esos nuevos derechos permitirán aumentar los pagos vinculados a la retransmisión, en el momento mismo en que numerosas producciones están paralizadas debido a la pandemia de la COVID-19.

«Es difícil cuantificar las consecuencias en el momento, pero el sector está en apuros» con muchas personas sin recursos, afirmó el director general de la OMPI, Francis Gurry, en una entrevista con la AFP, argumentando, por ejemplo, que cientos de personas suelen estar implicadas en la producción de una sola película.

«El momento (para que entrara en vigor aquel tratado) no podría haber sido mejor escogido para aumentar el monto -y la previsibilidad- de los ingresos de los artistas intérpretes o ejecutantes del sector audiovisual, en momentos en que la pandemia de la COVID-19 perturba la actividad económica» del sector, señaló.

A pesar de la adopción de ese tratado, el jefe de la OMPI no oculta su preocupación frente a la situación actual de la rama económica de la cultura.

Los gobiernos deben preocuparse de la salud de los ciudadanos, reconoció Gurry, pero no olvidarse de apoyar al sector de la cultura, que es «fundamental para la salud mental» de las personas confinadas, afirmó.

Gurry se inquieta también por las numerosas «excepciones» a la propiedad intelectual solicitadas durante la pandemia «sin control de los derechos de autor».

En efecto, los sistemas de propiedad intelectual previstos por la OMPI cuentan con excepciones y limitaciones en el sector de la cultura y la creación, que facilitan el acceso a los libros, publicaciones y otros contenidos creativos en determinadas circunstancias y condiciones.

Durante la pandemia, museos, óperas o casas editoriales han puesto gratuitamente a disposición algunos de sus productos, argumentando la particularidad de la situación, pero Gurry llama a permanecer prudente.

«Para romper un derecho de autor, hay que demostrar que hay una necesidad especial», insistió. Esta gratuidad tiene también el efecto de reducir los ingresos del sector, y por rebote de los profesionales de la cultura.

Y en el caso actual, «no veo necesariamente la evidencia de un problema de acceso a los contenidos», concluyó, destacando por ejemplo que siempre es posible comprar bienes culturales, como libros, en línea.