“Maia Castro canta a Zitarrosa y Amalia de la Vega”
En este nuevo proyecto Maia Castro homenajea a la música popular uruguaya a través de la obra de dos grandes referentes: Amalia de la Vega y Alfredo Zitarrosa. Trae al presente, con sus interpretaciones y la sonoridad del cuarteto de guitarras, canciones emblemáticas de nuestro acervo cultural.
Este trabajo es una apuesta a lo folclórico, con base en dos referentes de nuestra cultura que son parte del sentir de la gente y un fiel reflejo de la unión del campo y la ciudad.
Milongas, Zambas, Chamarritas se harán presentes en la voz de Maia Castro, con nuevas interpretaciones de clásicos como Milonga de Ojos Dorados, Chamarrita de una bailanta y Como yo lo siento, entre otras tantas canciones. Es parte de la búsqueda constante de unir generaciones y traer al presente las canciones más simbólicas de estos grandes íconos de nuestra música.
En este caso Chamarrita de una bailanta, canción compuesta por Washington Benavides y Carlos Benavides e inmortalizada por Alfredo Zitarrosa, cobra vuelo en la voz de una mujer.
Maia Castro: voz, producción artística y producción ejecutiva Diego Oyhantcabal: guitarra Jacinta Bervejillo: guitarra Santiago Peraza: guitarra Mauro Hernández: guitarrón Martín Cardozo: voz Álvaro Imbert: voz
Grabado, mezclado y masterizado por Juan Manuel Cola en Suena Estudio de grabación y El Cuarto Tavella.
Arte de portada: Federico García Guzzini Fotos: Alejandro Persichetti
La Mueca es un proyecto musical nacido en las calles de Palermo, Montevideo. Nuestra propuesta fusiona el rock con el candombe en un sonido crudo, directo y con la palabra al frente. Componemos desde la raíz y la vivencia, con letras que buscan conectar, expresar y decir algo verdadero
Al frente estamos dos amigos: Lorenzo Helguera (guitarra acústica y voz) y Facundo Márquez (percusión y coros), construyendo canciones que mezclan emoción, historia y barrio.
Conforman el resto de la banda: Gustavo Gómez (guitarra eléctrica), Martín Gutiérrez (bajo), Mateo Gutiérrez (batería).
Nuevo disco: El Camino
El Camino es un reflejo de nuestras vivencias, creencias, el barrio, y los fuegos que nos fueron moldeando.
En cada acorde y cada verso de las 9 canciones que recorren el álbum están las manos y las historias de Lorenzo Helguera y Facundo Márquez.
Regina es una banda de rock / metal alternativo de Montevideo, Uruguay, que fusiona sonidos pesados y atmosféricos con una fuerza emocional cruda. Etérea pero arrolladora, introspectiva pero explosiva, su música toma influencias del grunge y el metal alternativo, mientras forjan un sonido completamente propio. Conectada con su esencia femenina, rabia y oscura sensibilidad, Regina se ha convertido en un acto destacado en la escena uruguaya.
Su álbum debut ‘Liminal Space’ es un proyecto ambicioso y conceptual que desafía las convenciones del rock uruguayo y lo lleva a nuevos territorios sonoros, emocionales y temáticos. Se lanzará en plataformas digitales el 12 de septiembre, como una invitación a habitar la incertidumbre y encontrarse en la transformación.
Regina ha tocado en locales icónicos de Montevideo, ha ganado reconocimiento en festivales locales como la Movida Joven y ha participado en la edición 2024 del Wacken Metal Battle Uruguay.
A vos te hicieron peor que vos a mí es el regreso a la cancha del disco de Mateo Moreno. Sí, es un título fácil de entender, por más que parezca lo contrario. Pasó una década desde Meridiano, su ambicioso predecesor, y Mateo vuelve a la carga, otra vez, con un trabajo a contrapelo del implacable reloj de arena del siglo XXI.
Extenso (es triste decir que 15 canciones lo hacen extenso, pero es la realidad a esta hora), cancionero y bailable, sin un estilo definido, y esto es un elogio. Al Mateo Moreno de hoy se llega por varios caminos. Uno de ellos puede ser a través de las rutas uruguayas, literales y metafóricas; el otro es uno que no fue cartografiado y es caprichoso como la vida misma, y que va de España a Brasil, de México a Buenos Aires, en aviones de papel y cruceros de cáscara de nuez.
Este rato se pasó trabajando como músico, como productor, como padre y vagabundo y por ahí, confiesa, no tenía mucho que decir. Ahora, cuando las patas de la estantería crujen, le volvieron las ganas, se juntó con un montón de talentos rioplatenses y se mandó este laburo. Un disco de canciones esmeradas, armadas con melodías pop y estribillos de los que se tararean sin pensar.
Así, “Antídoto” abre la puerta a este nuevo universo con su atmósfera a la Kiko Veneno para celebrar el optimismo del amor y “Robot”, un pop rock encendido a todo trapo junto a sus viejos compinches Emi Brancciari y Chamaco Abdala, de NTVG, desempolva el antiguo mandamiento rockero de tener un “No” como respuesta a la resignación.
En “Liberando peso” se pone “tuquero” y saca de la manga el as del funk traducido al uruguayo que patentaron los Fattoruso en los 70, y luego reversiona a Eduardo Falú con “Resolana”. Y, donde antes había una zamba que pinchaba como astilla bajo la uña, ahora hay un adiós algodonado en una balada rockera que, de todas formas, duele igual.
Para “Tensión”, Mateo visita el reggae, en “Una vorágine” el Sapo Gamboa acumula rimas en un manifiesto existencial y luego viene “Quizás”, una canción que podría haber firmado con los ojos cerrados Miguel Abuelo 40 años atrás, y es fresca como un chapuzón en una playa de olas mansas.
En “Musgo” es un gato que canta en un rock groovero y una explosión de guitarras cristalinas, “Nómadas” también transita ese sendero funkero (se podría decir que suena a los Level 42, a los Power Station, pero para qué ir tan lejos, si las antenas están tan acá, tan a la mano), y justo habla de caminos y acá son los Dostrescinco, de Punta Gorda a Compostela patinando sobre versos ametrallados a la Luna.
“Drones” tiene una letra peleadora montada sobre Lalo Schifrin y los Chili Peppers a partes iguales y, si el inglés es el idioma universal, al menos hasta ahora, la puteada del final debería ser grabada en piedra. Y “Oasis” sueña oasis y suena a Oasis.
Hay un ritmo que atropella para nacer y renacer y una cita a una vieja máxima del viejo Pappo porque el tiempo no se puede medir en arena, y eso es “En vano”, y “Sigue igual” es una canción drexleriana pero con 10.000 watts de potencia, y conversa con la anterior, y escarba en el mismo asunto: ¿Cuántos granos hay que contar para que el plazo se acabe?
Para el final, baja las pulsaciones y entrega “Contigo”, el registro más desnudo del disco, y otra vez el tiempo, en este caso poniendo las cosas en el lugar que, se supone, le corresponden, y luego “Aire”, un aire engañosamente bucólico y templado, y en un chiringuito de playa la pareja que baila al son de cocos huecos dice dos cosas: que no se puede confiar en nadie y que lo de cerrar los oídos no es una chance, así que, dicho (escrito) esto, no queda otra cosa que escuchar. Y volver a escuchar.
Alguna vez, Mateo Moreno dijo que un artista era algo así como un empleado público del cosmos; una antena recibiendo información y traduciendo el mensaje con cuerdas, gargantas, cables. Si eso es cierto, que el cosmos le renueve el contrato.
Texto: Jorge Costigliolo
MATEO MORENO «A vos te hicieron peor que vos a mí«
En Uruguay, el 1º de mayo tiene una tradición muy particular: prender un fuego, compartir historias y dejar que las guitarras marquen el rumbo de las horas. Así, sin guión, sin ensayo y sin segundas tomas, cinco músicos amigos se reunieron en torno a ese ritual para dejarse llevar por la memoria colectiva de zambas, milongas, blues y clásicos populares.
De esa complicidad espontánea nació una versión inesperada y emotiva de «No me arrepiento de este amor», el himno inmortal de Gilda, versionado con un aire country que honra tanto su raíz popular como el espíritu libre del encuentro.
El registro cuenta con la participación de Julio Cobelli en guitarra criolla, Fabián Marquisio en bajo y coros, Mariano Martínez en guitarra acústica y voz, Guzmán Mendaro en guitarra de 12 cuerdas y coros, y Alejandro Spuntone en voz y cajón. La química entre ellos trasciende lo musical: es una celebración de la amistad y la música como lenguaje común.
El single ya está disponible en todas las plataformas digitales, acompañado por un video en YouTube que captura la atmósfera natural y profundamente uruguaya de este primer encuentro.
Este lanzamiento marca el puntapié inicial del Asado 2025, un proyecto que irá revelando nuevas versiones y registros en próximos meses.
El cantautor y compositor uruguayo Diego González, con una trayectoria sólida y un lugar destacado en la música rioplatense, lanza “Elijo Creer”, su nuevo single.
Fiel a su identidad pero en constante evolución, Diego se aventura en nuevas búsquedas sonoras sin dejar de lado la sensibilidad autoral que lo caracteriza.
Producido por Rodridi —referente en el desarrollo de varios artistas emergentes y consolidados de la escena local—, el tema presenta una fusión fresca y actual, con matices del pop urbano que amplifican el universo emocional y la calidad compositiva de Diego.
“Elijo Creer” es una declaración de principios: una canción luminosa, pensada para quienes crean, sueñan y persisten. Un mensaje directo y empático sobre la importancia de confiar en uno mismo como motor indispensable para conectar con los demás.
Letra y Música: Diego González Producción musical, Sintes y Beats: Rodridi Guitarras: Hernán Díaz y Diego González Mezcla y Master: Rodridi Voces grabadas en estudio Bo Fotos: Alina Viera Arte: Micaela Feijo
Hay canciones que no pisan la tierra. Canciones que, en lugar de caminar, flotan. Se deslizan. Se dejan llevar por la marea como una cascarita de nuez que, liviana, se entrega al mar sin pretender dominarlo. Así es Andar, la nueva canción de Cristhian Ortega, músico fernandino que ha sabido esculpir una pieza donde la poesía no se canta: se navega.
Andar es, ante todo, una invitación al viaje. Pero no al viaje triunfal ni al de los destinos claros. Es la travesía incierta de quien se lanza al mar dulce, ese espejo inmenso y cercano que rodea y acuna a los orientales. El protagonista avanza sin más guía que el movimiento del agua, sin más brújula que las nubes y los pájaros, sin más certeza que la de tener que seguir. No sabe qué hay más allá del horizonte, pero sabe que debe ir.
Antes de partir, sin embargo, hay un gesto pequeño y tierno: sobre la orilla, el viajero arma un barquito de papel. Lo construye con manos de adulto, pero lo decora con garabatos de infancia: dibujos torcidos, ilusiones de colores, recortes de recuerdos, anhelos que no caducan. En ese barquito de papel se suben también las cosas que no se animan a crecer, las que siguen siendo livianas, las que, aun en la adultez, guardan la textura del juego. Y es ese barquito el que se larga primero, como avanzadilla, como mensaje, como promesa.
Sobre esa marea amable, hay un laraleo beatle que se pega al oído como una liana dulce. Una suerte de mantra juguetón que se repite, que vibra, que se queda. Es un estribillo sin palabras, pero lleno de mundo. Apto para cualquier auditorio sensible: niños, adultos, viajeros, soñadores, los que reman, los que esperan, los que simplemente escuchan.
El sonido del agua acompaña todo el trayecto. Se cuela entre los acordes como si el mar mismo hubiese querido firmar la partitura. Y flotando sobre ese cauce aparecen las voces de los niños —una veintena de chicas y chicos que no sólo cantan, sino que dejan su rastro, su latido. Son estudiantes de primaria de Cristhian, quien además de músico, es docente. Hay algo hermoso en eso: una canción que no sólo habla de andar, sino que anda en comunidad, que se hace de a muchos, que recoge las pequeñas voces y las vuelve mar.
En este andar sencillo y a la vez hondo, Cristhian Ortega se yergue como una suerte de Jack Johnson fernandino. Un trovador de la costa este, de los márgenes dulces, de las canciones que fluyen sin estridencias, pero que dejan huella. Un artesano de melodías frescas, sinceras, luminosas.
En Andar no hay promesa de llegada. La apuesta está en el movimiento, en la deriva, en la valentía de avanzar aunque no haya mapa. Es una canción que no quiere atracar en ningún puerto: quiere, apenas, seguir. Y en esa simpleza, late su profundidad.
Tal vez andar sea eso: largar un barquito de papel cargado de ilusiones, escuchar el rumor del mar dulce, y permitir que, a veces, sean las nubes las que decidan por nosotros.
(*) Es periodista especializado en música y cultura. Es profesor de periodismo y expresión oral. Escribió crónicas de conciertos y críticas de discos para la edición argentina de la revista Rolling Stone y otros medios de Uruguay, Brasil, México y España.
Ficha Técnica – Andar
Canción: Andar Autor y compositor: Cristhian Ortega Producción musical: Fabián Marquisio – Cristhian Ortega Grabación y mezcla: Canaima Estudio (Portezuelo, Uruguay) Masterización: Daniel Báez en DB Estudio (Uruguay)
Arte de tapa: Virginia Levrero
Músicos participantes:
Cristhian Ortega: Voz, guitarras, cuatro venezolano.
Producción general: Mathías M. Figueredo, Cristhian Ortega Filmación, montaje y edición: Mathías M. Figueredo Asistente de arte: Jazmín Molina Locaciones: Balneario Punta Negra y Balneario Playa Verde (Piriápolis, Uruguay)
“Se terminó” es su nuevo single, una colaboración con Los Bordillos, grupo de jóvenes músicos oriundos de Tacuarembó radicados en Montevideo, que vienen revitalizando la música popular con influencias del folclore rioplatense y del sur de Brasil. Juntos, dan vida a una canción que combina fuerza y vulnerabilidad.
Con una lírica directa y conmovedora, “Se terminó” narra el reencuentro inesperado con una expareja desde una perspectiva madura y firme. Es un canto a la dignidad afectiva, al cierre necesario de vínculos que ya no hacen bien, y a la fortaleza de quien decide soltar.
Este nuevo lanzamiento reafirma el compromiso de Anita Valiente con una canción actual y cargada de sentido, capaz de conectar con distintas generaciones desde la honestidad emocional y el arraigo folclórico cultural.
Autores: Anita Valiente, Diego Matturro, Federico Ucha y Los Bordillos
En 1986, la banda argentina Sumo editó “Llegando los monos”, un álbum que se instalaba con un furioso inconformismo en medio de la primavera democrática que se vivía post-dictadura. Allí Luca Prodan, el italiano que había estudiado con príncipes y llegó al país escapando de su adicción a la heroína, gritaba: “Luces calientes atraviesan mi mente, luces calientes atraviesan mi mente”, en un ominoso y desenfrenado punk rock. Algo de esa energía y el espíritu inconformista, aparece en el trasfondo de “Transmutando”, la nueva canción de la banda Coff Coff.
“Viaja la mente / se divierte como loca”, repite el estribillo, provocando un baile desencajado, como un mantra ominoso y de linaje post-punk. En el video de la canción un mono totalmente drogado, está montado en una bicicleta que atraviesa un camino dibujado con las notas de un piano, como en un videojuego desquiciado. La canción es bailable y envolvente, el sonido del saxo serpentea sobre el riff de una base ska, la voz es cruda y poderosa, mientras que el groove del bajo y los coros hacia el final del tema desencadenan en una cita a “Miss you” de los Rolling Stones.
“La letra de Seba (Silva) tenía esa idea métrica y me fui imaginando esos ambientes medio bailables y caóticos, que tienen que ver con la transmutación y la realidad cambiante del mundo de hoy. Es un caos cada vez más grande y la música tiene que reflejar esas realidades en las letras y en las músicas. Nosotros nos caracterizamos por tener varios estilos y no encerrarnos en ninguno. Al ser muchos integrantes tenemos gustos diferentes y eso se ve reflejado en la música”, dice Leo Mutter, uno de los tres integrantes originales del grupo, que quedan de aquella primera etapa de fines de los años noventa.
La canción fue grabada en Montevideo y mezclada y masterizada en Porto Alegre, por el músico y productor brasileño Lucas Hanke. La banda tiene un vínculo fuerte con Brasil. En el tema “Parece que va a llover”, que abría su disco “La que mató a King Kong”, editado en 2001 por Obligado Records, el pulso del ska era atravesado por el mood de la lengua portuguesa. Esa relación se mantuvo con el tiempo. Su participación festivales como el Morrostock, donde tuvieron una muy buena recepción del público brasileño, selló ese pacto de hermandad.
El nuevo tema tuvo su estreno oficial en el concierto que la banda realizó el viernes 15 de este mes, en la Sala Corchea, en su formato “desenchufado y sin gluten”. El grupo detona la catarsis colectiva en sus conciertos. La banda está integrada por Seba Silva (voz), Leo Mutter (bajo y voz), Juan Carlos Mendez (saxo y coros), Juan Amorín (trompeta), Pablo «Cara» Trindade (percusión y coros), Chars Aguirre (guitarra y coros), Fernando Novas (teclado y coros) y Santiago Nicolenco (batería).
El nuevo single es la excusa para poner en movimiento a la tribu que sigue a Coff Coff. La letra de la nueva canción habla de esa transmutación que viven las personas que están llegando a la edad de cincuenta años. “Es la necesidad de no dejar pasar un segundo sin vivir una aventura nueva. Irse despejando de los miedos y las costumbres acumuladas. El viaje de la mente es ese. No hay que dejar de nada sin probar porque estamos entrando en el segundo tiempo de la vida y tenemos esa necesidad de movernos y bailar. Quería transmitir esa energía, esa vitalidad, esas ganas de bailar y jugar un poco con ese viaje de alguna droga, pero quizás esa droga es la propia vida de uno que tiene que disfrutar al máximo. Hay una parte de la letra que dice: “es tan sencillo que de sencillo es sencillo”, cuenta Seba Silva, cantante y letrista del grupo.
Esta nueva canción tiene un condimento bailable fuerte, pero también un dejo oscuro post-punk.
Seba Silva: Somos punkies bailables. Venimos de la escena punk, pero recuerdo que al principio éramos mirados con asombro porque teníamos una banda con tumbadoras y pailas. Empezamos a meter otros ritmos en la escena punk del ’97. Después cuando empezamos a llevar vientos era visto como raro, pero toda esa comunidad punk terminó bailando. Al final hacemos música para que la gente baile. Es verdad que nuestra lírica es contestataria, pero al final si bien hacemos canciones para reflexionar, la música sobre todo es para bailar.
¿Esta nueva canción es el prólogo de un nuevo material de la banda?
Seba Silva: Son tiempos diferentes. Hablar de un disco, a nosotros que somos señores de los noventa, nos tienta, nos da ganas, pero la industria de la música no te pide discos, sí a las mega bandas, pero en bandas como nosotros no amerita. Sí, hay nuevos temas y tenemos el proyecto de grabarlos en Porto Alegre en el estudio Marquise 51 de Lucas Hanke, que fue el productor artístico de “Transmutando”. Vamos a estar de gira en octubre y aprovecharemos para grabar el tema nuevo íntegramente en Brasil. También tenemos previsto girar por Chile y nos vamos a quedar tres días en Valparaíso. Estamos haciendo las tratativas, para que nos grabe Lautaro, un productor chileno, ya que una canción en su estribillo menciona a Valparaíso. Queremos vivir esas grabaciones como experiencias únicas. No sé si podemos perseguir el mega éxito. Ojalá podamos vivir de la música y de las giras, pero perseguimos las experiencias, las cosas lindas, esas que nos van a quedar para siempre, grabar un tema en Brasil, grabar un tema en Chile. Seguramente no cambia desde lo técnico, pero simbólicamente está bueno.
¿Después de tantos años en la carretera y una pausa larga que tuvieron, como se inserta la banda en el contexto actual de la música de Montevideo?
Seba Silva: Montevideo es nuestra casa y donde tocamos menos porque es el más difícil de tocar. El último show fue en el Hotel del Prado, donde no se hacen shows y fue con un mapping, danza con fuego, vino una artista chilena que hizo la coreografía, estuvo Tabaré Rivero, fue un show diferente para un domingo de abril con cientos de personas que se acercaron. Era una experiencia artística que incluía la iluminación de un edificio emblemático en el oeste de Montevideo, donde se hace el Cosquín Rock. No era ver una banda sino el mapping, a los artistas del barrio como Natalia Paula, y hasta rap. Fue una gran movida. Siempre buscamos brindar un espectáculo diferente. En Sala Corchea hicimos un acústico no tan acústico y fue el último toque hasta diciembre. Montevideo nos encanta, nos nutre con mucho de su gris a la hora de componer, pero a veces terminamos tocando más en Porto Alegre o del lado brasileño, o en la Argentina, Chile o el interior del Uruguay.
Sus letras siempre tuvieron una premisa crítica. ¿Con un nuevo gobierno del Frente Amplio, qué posición adopta el grupo?
Juan Carlos Mendez: Algunos somos apolíticos, y otros tienen más simpatía por unos o por otros, pero somos conscientes que el interés político hoy por hoy está alineado a las corporaciones, y no hay ninguno de los políticos que nos represente y que les interese cuidar nuestra soberanía. No es un problema nuestro, sino un problema global, es la instalación de la agenda 2030. Con eso, se pierde mucha soberanía y nosotros estamos del lado del pueblo y nos mueven más los intereses del pueblo, los temas sociales, que los políticos. Por eso, nuestros temas aunque pasen los años siguen vigentes.
Coff Coff se siente hermana de bandas como La Tabaré. ¿Es un camino que siguieron y acompañan en algún sentido?
Leo Mutter: Todos nos criamos escuchando a La Tabaré. Por mi edad curtí mucho el rock de los ochenta y ellos eran un referente junto a Los Traidores, Los Estómagos, Los Tontos. Después se dio el vínculo de Seba que trabajó como stage de La Tabaré. Eso generó una hermandad y tocamos muchas veces juntos. En realidad, somos hijos de varias generaciones. Me siento hijo del rock de los ochenta y Seba como otros integrantes son más de bandas de los noventa y del dos mil como La Vela y NTVG, que son contemporáneos de cuando nosotros salimos. Va por ese lado la conexión que tenemos con nuestras raíces.
Seba Silva: Más que una banda hermana somos hijos de La Tabaré. Hay mucho parentesco con ellos, La Chancha Francisca, Los Estómagos y Los Traidores, que es ahí donde nace nuestra efervescencia por la música. Yo curto después La Vela que me llena mucho, y del lado argentino hay mucho de Sumo y los Cadillacs. También me crucé con bandas como Karamelo Santo, La Zurda, Un Kuartito y ni que hablar de Manu Chao. Todo lo que es el punk español y británico nos llega porque Alfonso Carbone, novio de la hija del dueño de la casa de música más importante de Montevideo, que se fue a Inglaterra y España, y trajo todos esos discos del punk y el pop británico para las disquerías. Entonces nuestro rock tiene mucha influencia de todo eso.
¿Hay un imaginario que conforma la estética de Coff Coff? Seba Silva: Tenemos ese concepto del circo, la feria, la experiencia escénica, como el de la Feria de las Mentiras de Mano Negra. Intentamos ser el eje de un espectáculo que fusione mapping, un señor tatuado o colgado de su propia piel, o que haya danza del fuego y la música de Coff Coff formando parte de todo eso. Es una mente más colectiva, donde la música va a ser parte de esa fiesta. Por eso, las canciones nuevas me encantarían que sean para bailar. Me quiero seguir rebelando con la sociedad y seguir siendo joven. Por ahí, puede venir el futuro de la banda, en esto de seguir molestando. No somos una banda que estamos en los grandes festivales, pero existimos y molestar es parte de lo nuestro con esa lírica contestataria y una música bailable.
Salados presenta “Volver”, una nueva canción que marca su regreso y su evolución sonora.
La banda montevideana Salados, liderada por los hermanos Jesús y Marcos Cabrera, regresa a la escena con “Volver”, un nuevo single que reafirma su identidad y abre una etapa renovada en su camino artístico.
Producida por Sebastián Peralta (No Te Va Gustar, Socio, Dostrescinco), la canción combina el espíritu melódico del pop romántico con una cuidada exploración de nuevos arreglos.
En esta ocasión, el grupo suma como invitado a Mathías Cuadro —cantante uruguayo que se destacó en La Voz Argentina, donde integró el equipo de Axel y llegó a instancias finales del certamen—, aportando frescura y sensibilidad interpretativa a la colaboración.
“Volver” se lanza junto a un videoclip que acompaña esta nueva etapa de Salados, reflejando tanto la madurez artística del proyecto como su búsqueda constante dentro del panorama musical nacional.