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Plena Comunera – Agua Plena

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Plena Comunera lanza su primer sencillo de estudio: “Agua Plena”

El proyecto de Plena Comunera comenzó a gestarse en Diciembre de 2021, y desde el inicio buscó a través de sus canciones abordar temáticas de Género, Medioambientales, y Cuidado de los Recursos.

Intervenimos con talleres y música, los espacios comunes, cooperativos y colectivos con la consigna “Plena Para Decir y Gozar”.

«Agua Plena» es una canción de amor, lucha y gratitud, y desde la alegría reinvindicamos y exigimos respeto por el Agua y la Vida.

Este Miércoles 19 de Marzo a las 20hs se estrena “Agua Plena” en Youtube , junto con un video realizado en Setiembre del año pasado en Sala Zitarrosa.

Plena Comunera está compuesta por:
Leticia Ramos – Tambor Seguidor y  voz
Lucía Fernández – Tambor punteador y voz
Libertad Piazza – Tambor requinto y voz
Karina Rabazza  – Guiro y voz
Diana Ramundey – Guitarra y voz

 Adelanto del estreno https://www.youtube.com/watch?v=rSvpgnC-Aw8

Conéctate con nosotras: Ig @plenacomunera | plenacomunera@gmail.com | Wp: 098 679 790

 Nuestro canal de YouTube

Ismael Collazo – Reseñas Sonoras

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Piezas sonoras y musicales que buscan transmitir la atmósfera de sonidos de libros seleccionados. Surgen a partir de una forma de acercarme a los textos, o de volver a ellos, que está relacionada con mi pasión por la música y los  libros. De esta exploración nace un nuevo formato que defino como «Reseñas sonoras» y que apoyado por la Revista Intervalo de Librería Escaramuza hoy las comparto con ustedes:

Reseñas sonoras: tres novelas con bastante en común

Se sugiere escuchar con auriculares

Viviana Ruiz y su canción cubista

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Por Gabriel Plaza // Fotografía: Fede Ruiz Santesteban.

Era un cartel sencillo pegado en la librería de su madre en Lagomar. De alguna manera, ese cartel con el nombre de Rubén Olivera, que admiraba a lo lejos y que ahora se había mudado a su barrio y daba clases de música a pocas cuadras de su casa, sería el pasaporte a otro universo de la canción. Para Viviana Ruiz, ese fue como traspasar un portal consciente hacia una vida musical que le abriría otro camino paralelo a sus futuros estudios como profesora de historia.

“Fue muy crucial en mi formación Rubén Olivera. En ese momento tocaba la guitarra y había hecho algunas canciones, pero no me consideraba que hacía canciones, porque las había hecho para mí. Gracias a su empuje, hice mi primera canción como formal y después la siguiente y la siguiente. Entonces, también ahí con Rubén me encontré con un mundo que para mí fue de mucho despertar, porque yo era muy chica y empecé a ver que la música no era solo sacar una canción en la guitarra o cantarla, sino todo un fenómeno vinculado a lo político, a lo cultural, a lo más filosófico, a la historia”, dice la cancionista, que el próximo 29 de marzo presentará su segundo álbum “Añil” en la Sala Balzo del Sodre, con toda su banda.

Viviana Ruiz, tenía 18 años cuando se encontró con Rubén Olivera, pero dos años antes, ya había estudiado con otro cosmonauta de la guitarra, “Mandrake” Wolf. Toda esa data de una música sideral y criolla se fue asentando con los años y forjó un estilo.

La artista es una confluencia de diferentes linajes de la canción uruguaya: Eduardo Mateo, Fernando Cabrera, Mariana Ingold, Jorge Lazaroff, Los que iban cantando, Laura Canoura y sobre todo Luis Trochón. Esas piezas junto a la memoria de la música de su infancia –Los Olimareños,  Daniel Viglietti, Alfredo Zitarrosa– fueron encastrando dentro de un territorio musical propio, mapas sonoros dentro de otros mapas, como piezas que cayeron azarosamente para crear un tipo de canción cubista, un retrato musical, que puede ubicar la oreja donde debería ir la nariz.

En el extrañamiento de lo que no es figurativo, la cantante y compositora encontró su propia huella, un camino que inauguró con el álbum, “Madreselva” (2021) y que continúa en su última producción “Añil”: ocho canciones, donde zigzaguea musicalmente entre patrones rítmicos y armónicos, fluyendo sobre aires de candombe, acunada por la milonga o la vidalita, y apoyada en el sonido eléctrico de la guitarra.

El espíritu del álbum persigue ese tesoro escondido al final del arco iris, un tesoro que en realidad es una utopía, una señal benefactora después de la tormenta.

“Aparece está cuestión de mirar el mundo, mirar lo individual y mirar un futuro como más esperanzador que al fin y al cabo creo que todos queremos y que sería deseable que podamos construir. Eso marca la esencia del disco y un concepto como más profundo que está en el nombre de “Añil”, ese color que al menos cuando yo era chica, me acuerdo que era muy natural nombrarlo como uno de los colores del arco iris, y que simboliza esa sensación de cuando sale el sol después de la lluvia.”

Las letras del disco, producido artísticamente por Diego Janssen, transitan un tono luminoso y un registro más intimista y cotidiano sobre los ciclos del amor y la naturaleza en “Canción de primavera”, los juegos de niña en “Despegue”, o la experiencia de ser madre en “Vi la vida”, dedicada a su hijo de 7 años. También puede despuntar su ojo de cronista en primera persona en “No hay lugar” y “Carmela Casaña”, la historia de su bisabuela, que fue reconstruyendo de forma ficcional a partir de los cuentos de su familia: una pieza que podría ser prima lejana de “Victoria Abaracón” de Jaime Roos.

Para esta trovadora contemporánea, las canciones son su propio laboratorio, donde puede crear todo un montaje diferente de la realidad musical, como esas curvas en el camino que revelan de pronto un paisaje totalmente inesperado que sorprende, o puede descolocar. Algo así, sucede con la música de Viviana Ruiz.

“En mi música hay algo de lo cubista. Es como el armar piezas que capaz que esperas que vengan de un lado, pero vienen de otro, ¿no? Entonces ahí se arma como una imagen así con distintas partes que me resulta súper interesante escucharlas y me resulta muy interesante también buscarlas cuando compongo. A veces es un ejercicio. No pasa nada si hago una canción tradicional con un estribillo, pero soy consciente también de que hay un camino bastante experimental en mi música. Me gusta buscar por ahí. Eso tiene sus riesgos creativos, porque no va a entrar dentro del mainstream porque está yendo por otros caminos.”

Viviana Ruiz está a pocos días de presentar oficialmente “Añil”, su segundo disco de canciones nuevas, en la Sala Balzo con su banda completa. Los ensayos para el concierto se alternan con su trabajo semanal en el Archivo Aharonián-Paraskevaídis. Es un legado musical que también dice tiene que ver con su historia. “Pasé por los talleres de Coriún con un grupo precioso de las últimas generaciones. Para mí, ese lugar en Parque Posadas fue como un lugar de mucha inspiración, sin dudas, pero sobre todo de mucha emoción musical. No puedo separar mi trabajo en el archivo de todo ese vínculo anterior. Esta experiencia es como la continuación de todo eso”.

¿Te sentís parte de un linaje musical?

Mirá, por un lado hay una especie de patria grande musical de la que sin dudas me siento parte. Canto desde este lugar, que no es solo Uruguay, sino también es el Río de la Plata, es Sudamérica. Como esta mirada desde abajo, desde el sur. En ese sentido, sin dudas, me siento parte de ese linaje, pero me siento parte porque elijo nutrirme de las músicas que son de acá. Por supuesto, que dentro de las músicas que son de acá hay un abanico muy grande de posibilidades y hay más influencias de algunos, que de otros. Para mí, haber descubierto en algún momento todo lo que pasó acá en los setenta, ya sea el mundo más de Mateo, como de Los que iban cantando, Jorge Lazaroff, o Luis Trochón, que me interesa muchísimo su mundo de la canción, o haber descubierto a Mariana Ingold, que aporta la mirada más desde el candombe, desde lo fresco, fue fundamental. Hay como una especie de cocoa de todas las cosas que nos van influenciando porque nos tocó nacer y crecer en un lugar. Y me siento parte de eso. Me encanta haber crecido en un país con tanta riqueza musical.

Florencia Núñez: Las canciones como un acto de fe

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Por Gabriel Plaza // Fotografías: Brian Ojeda.

¿Cómo seguir después de hacer un gran disco? Florencia Núñez arrió las velas después de un álbum conceptual como “Porque todas las quiero cantar”, su homenaje a la canción rochense. Se tomó cuatro años para componer nuevas canciones y editó un álbum sobre el final del 2024, para crear una obra –quizás uno de sus mejores discos hasta la fecha– que es una declaración de amor al oficio de hacer canciones, pero también una celebración del camino recorrido y un recuerdo de sí. De como habitar mejor su presente, una manera de inscribir en piedra aquellas cosas importantes de la vida, cuando pasen los buenos tiempos.

“Fe”, editado por Little Butterfly Records, es un álbum de diez canciones escrito para el futuro, un disco que busca atravesar el tiempo de forma inalterable, un clásico como esos vinilos que escuchó a lo largo de su vida, un puñado de melodías y palabras que no perderán el brillo ni con el paso de los años, ni con la repetición de escucharlas una y otra vez. Un disco como un faro, cuya luz titila y titilará, en medio de la tormenta.

Parada sobre el espíritu de la canción “Lo canté”, un tema que fue distinguido con el Premio Nacional de la Música en 2021 y que revela el estado de ánimo del disco, se estructura la columna vertebral de la última producción de Florencia Núñez: “Creo que sí / creo que hay mucho que celebrar / míralo así / estamos pero podríamos no estar”.

Inspirada en el universo folk de la canción, entre Bob Dylan y la española Christina Rosenvinge, entre el pop rock, el bolero, la rumba, el milongón-vallenato, la balada, amparada por otros faros como Laura Canoura y Jorge Drexler, la primera mujer en ganar un Grafitti a la mejor compositora, mira hacia atrás y canta su oda a las victorias y las caídas, a los viejos romances, a las despedidas, para exorcizar los miedos y dar la bienvenida al amor.

En el álbum grabado en el Elefante Blanco (los estudios de NTVG), Florencia Núñez comparte producción con el músico Guillermo Berta, salvo en dos canciones “Un amor así” y “Bolero principiante”, a cargo de Gustavo Guerrero, el mismo productor del álbum “Musas” de Natalia Lafourcade.

“Fe”, está bordado con elegancia artesanal, desde el arte de tapa, y con un audio para traspasar fronteras. Es muy bueno el ensamble musical que la acompaña –Guillermo Berta (batería), Juan Chaín (bajo), Brian Rojas (guitarra eléctrica y guitarra acústica de doce cuerdas), Santiago Miraglia (teclados), Camila Ferrari y Federico Lima (coros), Agustín Pessolano (percusión)–, que se planta sobre la raíz cancionera para tender un puente con la cultura iberoamericana y la identificación con temáticas universales.

Los homenajes tiñen la atmósfera de varias canciones.

“Las vueltas”, es una pieza musical de concepción pop que comparte con Jorge Drexler y con una intro silbada por el mexicano David Aguilar, que impregna el tema de cierta complicidad con el oyente. El tema suena como un prometedor hit radial, que gira alrededor del estribillo del nombre Lucía, un guiño al compositor Joan Manuel Serrat.

“Gracias muchacha”, tema con versos propios y de Alfredo Le Pera, rinde tributo al acervo guitarrístico y criollo de la pionera Olga Pierri, una amorosa ofrenda a una manera de tocar la milonga en el Uruguay, a una tradición, a un legado y a un sonido que sigue vivo, inspirador de nueva obra presente: “Dueña de mis horas vivas / causa de tantos insomnios / hilas mi vida de veras / como la de tantos otros”, canta y, también, recita Florencia, sobre la base de un folk rock con armónica.

“Traje de luces”, comienza con un leimotiv que cita al “Marinero de luces” de Isabel Pantoja y utiliza los códigos taurinos para reflexionar sobre el tránsito valiente por la vida y construir una épica de lo terrenal, que se acompaña de los arreglos de cuerdas y la dirección musical de Luciano Supervielle.

En ese rastro agridulce que va dejando la vida se traza esta radiografía cancionera en primera y tercera persona. Escribe para ella y para otros. Están los buenos augurios que trae el amor en “Un amor así”. Juega con el rol de aprendiz en la canción “Bolero principiante”, escrita para la maestra Laura Canoura, donde se gradúa de bolerista. Le desea “Buena suerte” a un viejo amor con aires “beatle”, o escribe una carta de despecho en “Millas”, con el detalle sonoro de un teclado fantasmal y un aura musical retro.

En cambio, “El pozo”, está escrita para todos. Esta obra de redención habla de buscar en la profundidad, acompañada, protegida, por los ángeles personales: “mis ojos ven el fondo, aunque el fondo no se muestre”, canta Florencia Núñez acunada por esa melodía con vaivén de río, esos arreglos que van creciendo desde las cuerdas. A medida que la letra habla de cavar de día y noche mientras el corazón aguante, la música asciende y escala en el fraseo de las voces de Florencia y el folklorista argentino Raly Barrionuevo.

“La gloria”, la última canción del disco, es una letra que envidiaría Joaquín Sabina, que le hubiera gustado escribirla a él, una balada que podría sonar junto al “Hallelujah” de Leonard Cohen, una melodía que se mece como un vals eterno, atravesado por la belleza melancólica de un réquiem. Es el final agridulce, perfecto para la despedida.

Este álbum es un nuevo salto de fe de la cantautora, Florencia Núñez. Ella escribe canciones para no olvidar y para que no la olviden.

Mujeres de todas partes

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“Mujeres de todas partes” es un proyecto que busca unir el talento de un gran número de mujeres cantantes, instrumentistas, productoras, realizadoras audiovisuales, gráficas, etc.

Estela Magnone, música y compositora que conoce bien la tarea de abrir caminos a las mujeres artistas en Uruguay, compuso esta hermosa canción. Lucía Severino, joven música y productora también oriental, se encargó con talento y sensibilidad, de la producción artística de “Mujeres de todas partes”.  

Más de 30 artistas que atraviesan varias generaciones y múltiples estilos, prestaron su tiempo y talento, pero sobre todo su amor, para que la canción se volviera cada vez más poderosa.

«Mujeres de todas partes» relata, con una hermosa poesía, la lucha que codo a codo han tenido que atravesar las mujeres a lo largo de la historia para ser respetadas y valoradas, en múltiples espacios que les han sido vedados solo por su  género, y augura la esperanza de nuevas conquistas.

Desde lo musical, navega con alegría diversos estilos, pero se destacan especialmente los sonidos que han ido construyendo la identidad cultural de nuestra América Latina.

“Mujeres de todas partes es una canción de celebración de las conquistas de las mujeres a lo largo del tiempo, y de esperanza en continuar en ese camino de logros, fortaleza y libertad” Estela Magnone

“Mujeres de todas partes; Mujeres, de todas partes. De todas partes, como las voces en este canto que conforman un ecosistema rico y poderoso que pone en palabras nuestro proceso histórico, que defenderemos nuestro lugar y que no volveremos atrás” Lucía Severino

Sobre el videoclip:
Se buscó que el video, cuya realización estuvo a cargo de un equipo femenino, también tuviera alguna referencia a la opresión y lucha que han tenido que enfrentar las mujeres a lo largo de la historia.

Así fue que se decidió hacerlo en el Claustro del Museo de Bellas Artes Juan Manuel Blanes, ubicado en la que fue la quinta de Clara García de Zúñiga, heredera de una acaudalada fortuna y mujer considerada de “dudosa moral” por la rígida sociedad victoriana. En 1885 un tribunal médico y jurídico la acusó de sufrir desequilibrios mentales, por lo cual no pudo volver a disponer de sus bienes. Fue así que su familia construyó un altillo para aislarla de una sociedad de valores que la juzgaba por su carácter libertino y aprovecharon también para apropiarse de su fortuna. Hoy la leyenda urbana dice que si miramos las ventanas de ese altillo podemos ver allí el fantasma de Clara que no ha podido escapar de su encierro.

Autora: Estela Magnone

Producción musical: Lucía Severino

Cantantes: Sandra Mihanovich / Chabela Ramírez/ Rossana Taddei / Malena Muyala / Mónica Navarro / Papina de Palma / Mariel Barboza / Agustina Giovio / Aldana Cardozo / Alfonsina / Anita Valiente / Bárbara Jorcín / Cristina Fernández / Estela Magnone / Boni / Florencia Núñez / Guadalupe Calzada / Ihara Burgos / Clipper / KIRA1312 / Lali Gaspari / Lucía Severino / Lys Gainza / Majo Álvarez / Paula Go / Rodra / Samantha Navarro / Sole Ramírez / Eukene Izaguirre / Amalia Rossi / Ana Oliver / Paola Fontana.

Invitadas: Valeria Panizza / Julia Yanes  / / Sofía Martínez.

Instrumentistas: Mariana Vázquez, guitarra / Julia Melo – guitarra – guitarra eléctrica / Jacinta Bervejillo, guitarra / Shyra Panzardo, bajo / Ana «Chacha» de León, percusión / Lucía Severino, piano, acordeón, teclados, programaciones / Estela Magnone, teclados / Mariana Vázquez, Julia Melo, Jacinta Bervejillo, arreglos de guitarras.

Grabación: BO estudio / Técnicos de grabación: Federico Ucha de Matto, Diego Matturro / Mezcla: Federico Ucha de Matto, Lucía Severino / Master: Martin Pomares

Diseño gráfico: Margarita Brum / Realización Audiovisual y Fotografía: Isadora Villa, Agustina Mazzuchi / Interprete LSU: Daily Rojas / Maquillaje: Camila Priore / Asistente de producción de video: Milton Rossi / Idea y producción general: Amalia Rossi | Ximena Viña

Agradecimientos: Unidad de Gestión y Fomento  / Audiovisual Intendencia de Montevideo y Museo de Bellas Artes Juan Manuel Blanes

Letra:

Cargando miedos y penas
Armamos este camino
Que a todas nos pertenece
Nadie quedó en el olvido
Que a todas nos pertenece
Nadie quedó en el olvido
Las que vinieron primero
A través de las espinas
Fueron abriendo senderos
Hoy ya no somos las mismas
Fueron abriendo senderos
Hoy ya no somos las mismas
Somos mujeres de todas partes
Somos hermanas hijas y madres
Juntas hacemos esta canción
Que ya resuena en cada rincón
Enarbolando banderas
No volveremos atrás
Y estaremos siempre alerta
Cuidando nuestro lugar
Y estaremos siempre alertas
Cuidando nuestro lugar
Somos mujeres de todas partes
Somos hermanas hijas y madres
Juntas hacemos esta canción
Que ya resuena en cada rincón
Somos más libres ahora
Y más fuertes cada día
Renovando la esperanza
Con cada nueva conquista
Renovando la esperanza
Con cada nueva conquista
Somos mujeres de todas partes
Somos hermanas hijas y madres
Juntas hacemos esta canción
Que ya resuena en cada rincón




Bandas en Red #13 – Un festival con despegue internacional

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Semana tras semana el productor y músico Sebastián Silva, que organizaba shows en el bar La Comuna de Montevideo, allá por 2006, veía el esfuerzo solitario de cada banda independiente que pasaba por el escenario y se le ocurrió la idea de empezar a reunir a todos esos proyectos para que conectaran, sumaran público y se organizarán colectivamente. Eso fue el germen de lo que más tarde se convertiría en el festival Bandas en Red, que este año cumple su edición número trece y que en todo este tiempo convocó a 170 bandas de 16 países.

Este año el festival tendrá artistas uruguayos y proyectos musicales que llegan de Brasil, Chile y Argentina. Comenzará el 1 y 2 de febrero en la Sala Corchea con artistas como Chars Aguirre,  Lucia Schellemberg, Juan Ortiz y Renata Pieri. Será el anticipo de las noches del 5, 6 y 7 de febrero en la sala Zitarrosa, donde participarán Cara, DuoFem, Nicolás Román, Pecho e’ Fierro, Juan Mariño, Don Vito, Fer O-Smith, Rodra y Lucas Hanke.

“El festival cumple la función de reflejar a todo un sector de bandas emergentes que existen en nuestro país y que están pidiendo un lugar en la escena musical y que también están preparados para estar en festivales más grandes”, cuenta Sebastián, programador de este encuentro accesible para todo el público, con entrada libre y gratuita.

La génesis de este proyecto de autogestión fue paso a paso. Primero en 2007, las bandas emergentes formaron parte de un compilado llamado 13, que se editó de manera artesanal y terminó siendo el primer testimonio de esas bandas en red, al que le siguieron tres compilados más. Después se organizó el certamen Uruguay Underground, cuyo premio era el dinero para poder grabar un disco. En 2011, junto al estudio LP de Alvin Pintos, uno de los integrantes de Cuarteto de Nos, y Martiniano Olivera, se armó Circuito LP, con la idea de sacar a las bandas de los bares y llevarla a los teatros para que tengan mejores condiciones para tocar. “Hicimos noventa y seis recitales en distintas salas hasta que llegamos a la Zitarrosa. Allí conozco a Jorge Schellemberg y me propone hacer un festival que le diera un lugar a las bandas emergentes de Montevideo y del interior del país para que puedan tocar en esa sala. Así empezó Bandas en red festival”, cuenta Sebastián.

De esa primera edición participaron doce bandas del interior y cuatro agrupaciones de Montevideo. Al año siguiente el festival dio un salto en la internacionalización invitando a tocar a grupos emergentes de Brasil, Chile y Argentina. “En 2018 llegamos a una edición increíble porque declaramos a Montevideo Capital de la Música Emergente, con actividades que duraron todo un mes y bandas de 16 países. Hasta tuvimos grupos de Panamá al año siguiente”, dice el músico y gestor de Bandas en Red.

La pandemia detuvo el crecimiento del festival. Entre 2020 y 2021, Bandas en Red fue virtual. Al año siguiente se realizó una fecha en la Zitarrosa,  que auguraba un cierre del ciclo, hasta que en el 2024 surgió la idea de mudar el festival a la playa de La Floresta. “Fueron dos días con un éxito total. Esa fue la inyección de un festival porfiado que volvió para quedarse”, dice Sebastián.

Para esta edición 13, se realizó una nueva convocatoria de la que participaron 250 bandas. “Este festival subió un escalón más en cuanto a la calidad. Tenemos a Pecho e’ Fierro, una banda consagrada y que estuvo en los festivales más importantes de Uruguay, y artistas nacionales destacados como Nico Román, músico de Nasser, Níquel, y Laura Canoura, que viene con su proyecto solista increíble. Todas las bandas y solistas están en un nivel importante y las que no son emergentes son consagradas. Tenemos en cuenta la cuestión de género con mujeres que lideran sus proyectos y queríamos tener artistas de todas las edades. Nos gusta que estén representados todos los sonidos. Bandas en Red no se caracteriza por ser un festival de un solo estilo, sino que al ser gratuito es un espectáculo pensado para toda la familia”, cuenta Sebastián.

¿Qué generó el festival a partir de esta conexión entre escenas y gente de otros países?

Nos abrió mucho las puertas a la internacionalización de nuestra música. Nos volvimos grandes socios del festival Rockodromo de Chile que en las últimas ediciones llevó a diez artistas uruguayos. También han venido muchos artistas de Chile, Argentina y Brasil. Eso le ha servido a esta escena under porque cuando te encontrás con gente de otros países se te abre la cabeza musicalmente, pero también aprendes de esas otras formas de vida. Eso para mí ha fortalecido la escena. Por eso, este es un festival donde muchas bandas quieren tocar.

¿Bandas en red es un reflejo también de la necesidad de crecimiento de la escena under?

Que se anoten 250 bandas y vos solo puedas elegir 13 desde el esfuerzo privado, habla de la ausencia de recursos o de políticas públicas que promuevan el desarrollo de artistas nacionales. Uruguay es un exportador de música nato y está faltando que toda una camada de gente que se formó, estudio y grabó, pueda mostrarse y tenga los espacios. Lo que más se necesita son inyecciones económicas y que desde municipios, intendencias, Ministerio de Cultura o los privados se llamen a los artistas y les paguen un cachet que corresponda para seguir creciendo porque con ese dinero ellos van a poder grabar, comprarse un instrumento, hacer un video, van a mejorar la calidad del espectáculo.

¿Bandas en Red, entonces, también suena como un llamado de atención sobre el desarrollo de la escena emergente en Uruguay?

Es que se tiene que terminar esto que a los grandes y los más internacionales les pagamos en petrodólares y a los nuevos, en crecimiento, les macheteamos el cachet. No podemos competir con cachets bajos. Tenemos que contar con las herramientas necesarias. El público uruguayo se merece  ampliar el espectro de la música que puede ver en vivo. Miro las grillas de un festival y son las mismas de la semana pasada porque se repiten una y otra vez. Necesitamos que esas grillas cambien, pero no podemos pedirle a los privados que lleven artistas que no les cortan boletos. Tenemos que pedirle a las entidades públicas que inviertan para que esos artistas de calidad accedan a esos públicos. Tenemos medios de comunicación para que se los difunda. Así de esa manera esos artistas del under se van a transformar en un insumo para los privados que después sí los van a llevar porque les van a cortar boletos. Así que hay que democratizar el acceso de esos artistas a esos grandes festivales y democratizar la posibilidad de que las audiencias seleccionen artistas, no solo del mainstream, sino aquellos que son importantes por su contemporaneidad y como expresión del arte latinoamericano.

Grilla de espectáculos:

Sala Corchea

1 febrero: Chars Aguirre + Lucía Schellemberg
2 febrero: Juan Ortiz + Renata Pieri
Fecha: 01 y 02/02/2025
Hora: 20:00
Lugar: Sala Corchea
Dirección: Soriano 1243
Entradas: ENTRADA LIBRE CON PREVIA ACREDITACION POR WEB (CÓDIGO QR)
Entradas Fans

Sala Zitarrosa

5 febrero – CARA + Du0fem (Chile) + Nico Román
6 febrero – Pecho e’ Fierro + Don Vito (Arg) + Juan Mariño
7 febrero – Fer O SMith + Luca Hanke (Br) + RODRA
Fecha: 05, 06 y 07/02/2025
Hora: 20:00
Lugar: Sala Zitarrosa
Dirección: 18 de Julio 1012
Entradas: ENTRADA LIBRE CON PREVIA ACREDITACION POR WEB (CÓDIGO QR)
Entradas Fans

Festival de La Serena 2025

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Por Marcos Taboada.

Se viene un nuevo festival para arrancar el año a todo trapo desde el 3 hasta el 9 de enero en La Paloma. Tuvimos la oportunidad de hablar con Diego Drexler para que nos cuente las novedades y la historia del evento.

¿De dónde viene la idea de hacer este festival?

Fue algo absolutamente impensado y se dio de forma muy orgánica, en el centro de todo esto está Daniel (Drexler). Durante muchos años se empezaron a acercar muchos amigos y colegas a pasar unos días, en La Paloma, especialmente en la playa de La Serena, empezaba el 31 de diciembre con una gran fiesta y terminaba el 9 de enero con otra gran fiesta, esto viene pasando hace 20 años.  Hace algunos años naturalmente se empezó a organizar guitarreadas y algunos toques en la playa, todo se fue dando de forma muy orgánica como te decía y todo muy real, la gente que viene es para pasarla bien, veranear, conocer otros músicos de la región, lo que genera muchos contactos, intercambios y composiciones.

¿Qué géneros se van a poder escuchar en el festival?

El gran género de este festival es la canción, por lo general vienen creadores/as de Iberoamérica vinculadas a la canción, mucha gente de Argentina y Brasil, también chilenos, peruanos, colombianos, mexicanos y españoles. Es un género que inicialmente nace como canción de autor pero se está abriendo, empezó a llegar el candombe y este año también se va a abrir un poco más al género urbano, va estar presente el “Sello Gaceta” con sus artistas que van a tener un espacio para mostrar lo que hacen, además va a estar tocando “Conociendo Rusia” que es un proyecto de pop-rock argentino.

¿Qué expectativas tienen para el festival de este año?

Que se siga manteniendo el espíritu de este encuentro, el intercambio, el respeto por el entorno, por la ecología, que se cuiden las playas, el año pasado la primicia era que la playa tenía que quedar más limpia que antes de que llegáramos. Se repartieron bolsas para que todo el mundo levante los residuos que había en la playa, es muy importante el respeto por el ecosistema.

¿Algo para decirle al público que va a ir?

Que la pase bien, es un festival para toda la familia, todas las generaciones están presentes colaborando, interaccionando. Que se preparen para pasarla bien, para respetar el entorno, para que de esa manera pueda seguir creciendo el evento de una manera orgánica, la idea es que esto continúe así durante muchos años de la misma forma. El 3 de enero van a estar tocando Luciano Supervielle, Ana Prada y Paulo Novaes (Brasil). El 4 van a estar Martín Buscaglia, Daniel Drexler y Bruna e Lucas Caram (Brasil).

El 5 de enero, va a haber un descanso retomando el 6 de enero con Sandra Corizzo (Argentina), Seba Ulivi, Jorge Nasser y 3 Reyes Vagos (UY, AR, BR). El 7 de enero tocan Jorge Drexler, Conociendo Rusia (Argentina), Silvia Pérez Cruz (España) y Jota.Pe (Brasil).

Cerrando La Serena el 9 de enero, Clara Presta (Argentina), Fede Wolf, Fer Rossini con Simón Marziali y Daniel Chappet (Argentina), por ultimo Os Pedros (Brasil).

Para los días (3 y 4), (6 y 9) las entradas van a estar a: Generales: $2.001 | 2×1 Club El País: $2.001

El día 7 las entradas van a estar a: Generales (PIE): $2.762 | Generales (SILLA): $3.305 | 2×1 Club El País (PIE): $2.762 | 2×1 Club El País (SILLA): $3.305

Entradas en venta por entradasfans.com: 03 y 04/01 | 06 y 09/01 | 07/01

Rap con identidad andina

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Por Gabriel Plaza.

Su nombre de batalla es Disfraz. Su nombre en la vida real, el muchacho que creció en un hogar quiteño, es Paul, el alma mater del grupo ecuatoriano de rap originario Mugre Sur. Su proyecto surgido en el año 2000 y con nueve discos editados forma parte de toda una corriente del hip hop andino, que reivindica en sus letras la cultura propia, el idioma quechua y aymara, y cuyas ramificaciones llegan hasta un artista pionero del hip hop aymara, llamado Ukamau y Ke de Bolivia.

En vivo, puede salir vestido de calavera, mientras al lado un hombre con guitarra eléctrica con cabeza de llama, avienta unos riffs eléctricos sobre las bases de un beat explosivo sobre el que Disfraz dispara sus rimas filosas contra el colonialismo, el sistema capitalista, la política, el racismo y muchos otros tópicos que atraviesan su obra y su discurso.

“Si estamos gobernados por incapacitados”, dispara Disfraz, desde una base de rap vieja escuela. No necesita más, un micrófono, una pista y letras que hablan de un país rico pero que está en la quiebra, de “los politiqueros”, de los banqueros que son dueños de medios de comunicación, de la diferencia entre clases sociales y la represión a los pueblos originarios: “Somos la suma de muchas restas”, canta y se balancea sobre un rap con un sample de clima dramático.

Disfraz, el joven performer que prepara sus conciertos de rap como si fueran pequeñas obras de teatro, está del otro lado de la pantalla. Hay que hablar rápido porque en una hora se corta de luz. “Hay cortes que duran horas. El primero empieza de doce hasta las tres y después hay otro de siete a diez”, dice el rapero. No tiene que poetizar demasiado. La realidad le da demasiado material todos los días para poder escupir esas barras contundentes –que suenan por momentos a pequeñas clases de historia sobre el colonialismo, o crónicas de lo que viven una parte de la población indígena ecuatoriano–, con un flow cansino y narcótico.

¿En qué se diferencia el proyecto Mugre Sur de otras propuestas del rap latinoamericano?

Nosotros nos diferenciamos de muchos grupos y colectivos de rap que pertenecen a la cultura del hip hop latinoamericano, pero creo cada uno tiene lo suyo. En Venezuela hay un montón de gente que hace freestyle al igual que en Colombia, que para nosotros es como la capital del hip hop latinoamericano, donde se gestan un montón de cosas. Argentina está ahí en el mainstream en la en la actualidad con los raperos y las raperas con este nuevo estilo del trap. Nosotros con Bolivia, Perú y Ecuador, tratamos de proponer un rap en lengua originaria. Tenemos más población originaria y yo creo que tal vez por ahí es como que queremos tratar de diferenciar nuestra cultura o el hip hop que hacemos con el idioma aymara, el quichua, y hablar desde nuestros ancestros por así decirlo.

La identidad es un punto importante en la música de Mugre Sur. Otra característica son sus letras sociales que reivindican y señalan distintas causas.

Al inicio no era tan así, pero después eso fue cambiando por conocer a más gente comprometida con lo social y lo político, compartir saberes con otros raperos que hicieron que mi música diera un giro más social. En mis discos esta esa crítica social y política que hemos ido reflexionando, porque no es que nos ha pasado ahora, esto les ha pasado a nuestros ancestros, les ha pasado a nuestros abuelos y a nuestros padres y ahora nos está pasando a nosotros. Entonces, ¿cómo no hablar de eso no?, de toda esta problemática y es que todo el tiempo nos han estado jodiendo.

¿Cuáles son esas situaciones históricas que se van arrastrando por generaciones en tu país?

Tiene que ver con los pueblos originarios y eso viene desde la colonia cuando nos impusieron la cruz y nos siguen imponiendo otras cosas hasta ahora. Es como un círculo vicioso. En Ecuador se han votado un montón de presidentes, pero no hay un cambio o no ha habido un cambio que digamos estos años hemos estado mejor. No es que algún presidente haya justificado con carreteras, hospitales y cosas así, porque ese es su trabajo, o sea ese es su trabajo y los fondos son públicos, los fondos son del pueblo entonces, o sea, si se hizo algo pero no es que digamos que fue el mejor presidente, porque ha sido con nuestros fondos, con toda la la plata que el pueblo genera. Estos últimos cinco, seis, siete años ha sido un fracaso total y que mejor que tomar la herramienta de la música y poder decirlo. Por eso, vamos con la música, vamos con el arte diciendo lo que lo que pensamos y lo que sentimos en cada uno de nuestras trincheras.

¿Siempre estuviste dentro del hip hop o arrancaste desde otro lugar?

Cuando yo era chico, a mí me gustaba mucho lo que veía en la televisión y lo que veía en la televisión era mucho el heavy metal, y a Gun’s & Roses, Metallica, después llegaron los Nirvana. Esto era lo como lo que más se veía en televisión y se oía en la radio. También, obviamente, la música nacional, la salsa, que fue el tipo de música que se escuchaba siempre en mi casa porque a mis padres les gusta mucho la música, el pasillo, los sanjuanes, entonces cuando uno va creciendo y va entrando al colegio, pues se va despuntando de la música que escuchan tus padres y empiezas a escuchar lo moderno y lo rockero. Nosotros queríamos emular ese tipo de disfraces como les digo yo: el cabello largo, los pantalones rotos, ir siempre de negro, entonces así empecé, escuchando música más metal. Luego mi familia, mis primos, y mis tías emigraron al país del norte (Estados Unidos), y a mediados de los noventa vinieron de vacaciones a Ecuador y traen todo lo que estaba de moda en Estados Unidos, que era esta música rap y esa ropa colorida y ancha. Como yo era adolescente, pues viéndoles a mis primos que ya eran más grandes, pues empecé a investigar. Mis primos dejaron mucha de esa ropa y esa música y ahí, pues, hubo un cambio de 360. Ahí nació El Disfraz, este personaje de rap, que cambió su ropa de luto por una ropa más colorida y más grande, se cortó el cabello y fue así que nació el rap en mí. Ya en Quito habían dos o tres bandas de rap que hablaban mucho de esta onda social como Sansa Matanza. Ellos fueron como un ejemplo a seguir de lo que se dice de lo que cómo debería hacerse también el rap. Empezamos en el año 2000 con un compañero más y uno de los productores de Sansa Matanza nos ayudó a grabar en un estudio casero que él tenía. Ahí empezó todo y no hemos parado. Hace tres semanas sacamos el último disco visual que se llama “Sudamerikmente” con once temas nuevos.

¿Cómo apareció la necesidad de incorporar el lenguaje de los pueblos originarios?

Para mí, es un proceso esto de poder ir consiguiendo esos saberes porque nosotros como adolescentes urbanos, pues no nos fijamos mucho en las periferias, o de dónde viene la comida por ejemplo, que viene de la gente campesina que tiene sus tierras. Cuando nos unimos con amigos que estaban en la onda social, pues ellos mismos mencionaban eso y a veces estos políticos o estos politiqueros decían que los indígenas no tendrían que venir a la ciudad porque no les pertenecía. Ahí yo dije: “qué locura, si ellos son los dueños de esta tierra”. Y ahí empezamos a averiguar y a empatizar con nuestra nuestra onda ancestral, que tenemos y que también llevamos. Nos damos cuenta que el quichua está en nuestra lengua. Ahí empezamos a escuchar a bandas como la Mafia Andina, que están haciendo una propuesta muy originaria y eso fue como que explotó en nuestro cerebro.

¿En tu familia hay hablantes del quichua?

No porque somos todos de ciudad. Tal vez mis tatarabuelos, puede ser que ellos han sido hablantes quichuas, pero no mis a mis abuelos, ni mis padres, que hablan todo español, pero yo estoy tratando de que la lengua siga siendo nuestra raíz porque es nuestra raíz, son nuestras raíces y perder nuestra identidad sería lo peor que nos puede pasar.

Festejamos los 13 años con ustedes

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Por Marcos Taboada.

El pasado domingo 8 de diciembre más de 2 mil personas concurrieron a Soriano y Carlos Quijano para disfrutar de la Festi Corchea.

Para festejar los 13 años de la cooperativa, la directiva de Cooparte decidió realizar un festival barrial para toda la familia, el cual tuvo la participación de 5 bandas invitadas: Encanto al Alma, 43 Dúo, La Plena Comunera, La Teja Pride y La Tabaré.

El evento empezó a las 18 hs con Encanto al Alma donde la recepción fue maravillosa, muchos padres se acercaron con sus hijos chicos para que participaran de las canciones. El festival se fue cerrando a las 23 hs con un show espectacular de La Tabaré donde la gente cantó, saltó y agitó escuchando a una de las bandas más reconocidas de Uruguay.

En el correr de la tarde la gente se fue acercando al evento donde además de las 5 bandas, en los intervalos entre las mismas estaba la DJ Wanda en un camión De Pago en Pago, donde se regalaba cebadura y agua caliente.

También agradecer a La Cretina, El Callejón y a Café Las Cabras por ser parte del evento.

Tuvimos la oportunidad de hablar con los miembros de las 5 bandas, a todos les pareció un gran evento donde la gente acompaño en todo momento, incluso los vecinos se asomaban desde las ventanas de sus apartamentos para escuchar los shows en lo que fue un evento muy barrial donde la familia se pudo acercar y pasar un lindo momento.

La idea es que el festival se pueda realizar anualmente a fin de año para celebrar los años de la cooperativa. Con la recepción que tuvo este primer evento, no hay dudas que habrá segunda edición el próximo año, esto continúa, los esperamos.

Podcast Corchea UY #33 – Marcelo Castellanos

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Marcelo Castellanos visita nuestro podcast! Entrevista: Sebastián Silva

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