El próximo día 21 de diciembre es la última fecha del ciclo MYDMUS en Sala Corchea en lo que resta del 2024. Tuvimos la oportunidad de hablar con la DJ Pamela Román para que nos cuente sobre el balance del ciclo y que se espera para esta última fecha.
¿Qué expectativas tienen para este último show del ciclo?
Estamos muy contentas de ser parte de este ciclo y además de ser las encargadas del cierre. Confiamos en que será una fiesta de poesía y música inolvidable.
¿Qué balance se hace de todas las fechas que se hicieron?
El balance tiene aspectos positivos y a mejorar. Como aspectos positivos: la posibilidad de acceder a esta sala y todas sus prestaciones. La contribución a la visibilidad de nuestra labor como colectivo y como artistas. La oportunidad de compartir e intercambiar conocimientos y experiencias entre compañeras y compañeres. Como aspectos a mejorar: mayor difusión de las fechas, el trabajo en equipo y la sinergia resultante.
¿El público acompañó?
El público acompañó bastante y esperamos buena respuesta el próximo 21 para el cierre.
¿Se espera hacerlo el año que viene?
Ojalá que sí, es nuestro deseo darle continuidad y mejorar en los aspectos antes mencionados.
¿Algo que quieras adelantar de este último show?
Las 3 propuestas que presentaremos el próximo sábado 21 de diciembre las hemos fusionado en una experiencia única de poesía, música y movimiento.
Las entradas anticipadas están a $400, las generales a $500 y hay oferta 2×1 por $500, se puede comprar a través de Entradas Fans.
El 13 de diciembre llegan Sandra Costabel y José Planchón, con su evento “Canciones compartidas” para traer el folclore a la Sala Corchea.
Tuvimos la oportunidad de hablar con Sandra para que nos cuente de qué se va a tratar el evento, como empezó en la música y que significa el folclore para su vida.
¿De qué se va a tratar el evento “Canciones compartidas”?
«Canciones compartidas» es un espectáculo que celebra el encuentro entre dos artistas comprometidos con el folclore y la música de raíz. Con José Planchón unimos nuestras voces, estilos y trayectorias para ofrecer una noche inolvidable, donde las canciones cuentan historias de nuestra tierra, nuestra gente y nuestras emociones más profundas.
El espectáculo transita un repertorio variado, que incluye clásicos del folclore y temas que han marcado la identidad musical del Río de la Plata. Es un viaje por ritmos y melodías que invitan a conectar con nuestras raíces y a disfrutar del poder de la música como lenguaje universal. Más que un concierto, «Canciones compartidas» es un diálogo musical, un espacio de encuentro y complicidad entre los artistas y el público, que juntos celebran la riqueza y la diversidad de nuestra cultura.
¿Cuándo empezaste con la música?
Comencé mi camino en la música desde niña, influida por el folklore argentino y por las canciones de la iglesia. Luego la música estuvo siempre presente, pero cuando comencé la Universidad dejé de cantar en público por 30 años. Un día haciendo ejercicio decidí retomar el canto para celebrar mi vida y mi cumpleaños. Desde ese momento no he parado de cantar.
El canto y la composición se convirtieron en una forma de expresar emociones, contar historias y conectar con los demás. Mi inspiración inicial vino de esas vivencias cotidianas, de las voces que me rodeaban y de las causas sociales en las que trabajo como trabajadora social. A lo largo del tiempo, esa pasión fue creciendo, llevándome a explorar diferentes estilos, pero siempre manteniendo un fuerte vínculo con la música de raíz y el folclore, que siento como una parte esencial de mi identidad.
¿Qué te inspiró?
Lo que más me inspiró fue el poder de la música para conectar a las personas, para transmitir emociones y contar historias. Dar voz a lo que muchas veces no podemos decir con palabras y el sentido social de las canciones es lo que más me inspira.
¿Qué canción de las que van a cantar es la que te identifica más o te gusta más?
Es una pregunta difícil porque cada canción tiene algo especial, pero si tuviera que elegir, destacaría «La túnica de Julio Castro». Es una canción que me conmueve profundamente por la historia que narra y por el peso simbólico que lleva. Representa la lucha, la memoria y la esperanza, y tiene una conexión muy fuerte con valores que considero fundamentales. Cantarla me permite no solo transmitir un mensaje, sino también rendir homenaje a una figura tan significativa en nuestra historia.
¿Qué es el folclore para vos?
Para mí, el folclore es mucho más que un género musical; es la esencia de nuestra identidad, el reflejo de nuestras raíces, costumbres y tradiciones. Es la voz de los pueblos, sus historias y su manera de mirar el mundo, transmitida de generación en generación.
¿Algo para decirle al público que va a ir al evento?
Queremos que el público se sienta parte de esta celebración de nuestras raíces, que recuerde lo que somos y que disfrute de una noche llena de emociones y recuerdos. Los esperamos con los brazos abiertos para compartir esta experiencia única y vibrar juntos al ritmo de nuestras canciones. ¡Va a ser una noche inolvidable!
Además, contarles que tendremos a un invitado muy especial: Leonardo Febles y muy posiblemente les pueda presentar en sociedad mi nueva guitarra «Melchora», que ha creado el Luthier Marcos Labraga con el apoyo del FONAM.
Las entradas están a $400 y se pueden encontrar en Entradas Fans.
La escuela de canto cierra el año con un nuevo evento llamado “Vivir cantando” en el Teatro Macció.
Tuvimos la oportunidad de hablar con Clarisa Prince para que nos cuente sobre su escuela, el premio que obtuvieron y del evento que llegará el 10 de diciembre.
¿De qué se trata “La Casa de mi Voz?
«La casa de mi voz» es no sólo una escuela de canto, es un espacio, propuesta, y proyecto, que busca habilitar caminos para descubrir, validar y activar la propia voz. Se llama así justamente porque de la mano de educación y coaching de la voz para el canto se busca generar la consciencia de que cada persona es la «casa» de su propia voz, y que cuidar esta casa es cuidar ese valioso mensaje que cada uno es y trae de forma única. «vos sos la casa de tu voz» y el camino hacia tu voz es el camino hacia tu esencia, cuidar tu voz y tu mensaje es cuidarte de forma integral.
Las clases tienen doble formato: individual y en talleres, tanto para niños como para adultos. Se generan muchas oportunidades de escenario en el transcurso del año y se cierra con un espectáculo global al terminar el año. También se han brindado talleres para docentes interesados en incorporar herramientas de música y de educación de la voz a través de dinámicas apropiadas para los espacios educativos formales y no formales. Estos talleres han sido acompañados de materiales didácticos creados también desde “La Casa de mi Voz”, y que fueron editados gracias a un Fondo Regional del MEC.
¿Qué es lo que te motiva para enseñarles a cantar a niños?
Hay varios motivos para dar clases de canto (a grandes y chicos), el primero es que cantar y tomar clases de canto ha sido profundamente revelador y sanador para mí, me dio un propósito y me conectó con mi esencia en el momento que más lo necesitaba, desde entonces supe que quería replicar lo que tanto bien había traído a mi vida. Además de esto siempre he ejercido simultáneamente la docencia con las artes. Dediqué gran parte de mi vida a terapias educativas para niños con TEa y a formar educadores, y siempre he sentido especial inclinación a explorar formas creativas de hacer accesible el aprendizaje. Por otro lado, siento que se pierde demasiado tiempo en el transcurso de la vida hasta llegar a dedicarnos a explorar nuestra voz, nuestra esencia, conectar con uno mismo y creo que sería diferente el camino de cada persona si desde la infancia se tiene la oportunidad de sentir validada la búsqueda libre y genuina de los propios intereses, sensibilidades, voz. Por eso, luego de algunos años de dar clases de canto sólo a adultos me animé a expandir estas experiencias a niños. Creo que desde esas tempranas edades es posible generar bases muy saludables para la construcción de adultos libres, auténticos y creativos.
¿Que significó para vos ganar los premios graffiti?
El premio Graffiti no sólo significa una confirmación de que este camino es uno hermoso para seguir andando, también es una alegría inmensa que tantas personas destacadas de la cultura (integrantes del jurado) validen, valoren y premien un proyecto que además del compromiso artístico en su creación tuvo por objetivo hacer accesible las experiencias de grabación y escenario a un elenco tan amplio en edades, tan numeroso, e integrado por alumnos que pueden descubrir en la música un propósito a futuro.
¿Hay algún artista que te inspire?
Son muchos los artistas que me inspiran, como referencias para lo que fue la «Opereta para una voz y otras criaturas mágicas» debería nombrar a María Elena Walsh, Mariana Ingold, Alejandro Dolina, Giacomo Puccinni, Astor Piazzolla, Horario Ferrer, Juana de Ibaorbouru.
¿Cómo definirías a la música infantil?
La música infantil es un disfraz para que los adultos que acompañan a los niños a escuchar vuelvan a conectar con su verdadera esencia y es un instrumento para que las infancias suelden de forma imborrable memorias afectivas que cuando sean adultos los regrese «a casa» con la inmediatez que sólo la música y la canción lo logra.
¿Cómo será el espectáculo “Vivir cantando”?
«Vivir cantando» es el espectáculo con el que «La Casa de mi Voz» cierra este año de trabajo en la educación de cada una de las voces. Se realizará el 10 de diciembre en el Teatro Macció y contará con la participación de todos los alumnos de todas las edades, acompañados por la banda de la escuela integrada por Marcel Plada en batería y percusión, Fernando Navia en bajo, Esteban Espinosa en guitarra y Clarisa Prince en teclados, dirección y vocal coaching.
El show será el 10 de diciembre y comenzará a las 20:00 horas. Los precios de las entradas van desde $350 a $500, se pueden conseguir a través de Tickantel.
Por Gabriel Plaza // Fotografías: Gentileza Prensa Música de la Tierra.
Al fondo se está terminando de cocinar una paella. En el centro de una mesa larga para más de treinta personas, Juan Falú guitarra en mano observa si todos tienen sus vasos de vino y gira su mirada cuando aparece por la puerta del local el brasileño Lenine, que hace una hora estaba arriba del escenario ofreciendo una cátedra musical de swing, energía, ductilidad musical y conexión con el público de Montevido que lo recibió a sala llena en el Teatro Solís. “Ahora sí llegó el poder del Mercosur”, dice con su clásico humor tucumano.
A su lado, Falú tiene a su escudero de guitarreadas Juan Quintero, otro tucumano. Enfrente, los músicos argentinos Marcelo Moguilevsky y Luis Pescetti, que está rodeado por la cantante colombiana Marta Gómez y el crédito uruguayo Melaní Luraschi. En un costado de la barra, observando de reojo Daniel Maza y Fabián Miodownik del Trío Oriental. Recién se acaba de escapar la española Silvia Perez Cruz, que viene de gira con Falú y sabe que la noche no terminará temprano.
Es verdad, la noche será larga. Habrá desde zambas, chacareras, bossa nova y hasta una buena tanda de boleros. Hasta Lenine participará fugazmente de la guitarreada cuando se pone a tararear un choro de Pixinguinha que Falú, que vivió su exilio político en San Pablo, le toca fraternalmente como si fuera el anfitrión de la noche. En realidad, todos están aquí por una sola razón, la 14ª edición del Festival Música de la Tierra.
“No se entusiasmen que mañana sigue”, advierte alguien de la producción. Los mozos parecen resignados. Hay un ambiente de celebración. Tener a todos esos artistas alrededor de una mesa parece el resultado de la siembra de todos estos años de un festival que fue creciendo, cambiando, y que encontró en la sede del Teatro Solís, una experiencia más urbana –a diferencia de anteriores ediciones en predios abiertos–, que sintonizó muy bien con esta propuesta de calidad musical.
El Solís fue el mejor ámbito que pudo tener una edición despegada en términos artísticos. “Después de esto no sé como lo superaremos”, bromeaba alguien de la organización, tras el increíble concierto de Lenine, que tenía a los integrantes del Trío Ventana, los hermanos Nicolás y Martín Ibarburu y Hernán Peyrou, en la platea aplaudiendo como tres fans. Y, todavía faltaba, el recital de Silvia Pérez Cruz y Juan Falú, que también se presentaría frente un aforo lleno, para escuchar las canciones del disco Lentamente.
El festival encontró no solo su nicho de público, sino también una propuesta que se defiende sola artísticamente y que es una rara avis dentro del panorama de los festivales con un sonido latinoamericano. De la investigación creativa sobre la figura de Nenette, compositora y mujer de Atahualpa Yupanqui, a cargo de Melaní Luraschi, a la conversación instrumental de la dupla Falú-Moguilevsky, que crean un diálogo familiar entre la guitarra y toda una familia de instrumentos de viento en zambas como “Las golondrinas”, o la chaya “Algarrobo, algarrobal”. O del trabajo intimista de música y poesía de la dupla de Pescetti y Juan Quintero, a la conmoción que producen todas esas voces femeninas del grupo Panambí, dirigido por Cecilia de los Santos, o el agite del baile que provoca La Ventolera, un ensamble de tambores y sesión de metales, que invocó el espíritu de las llamadas de candombe.
En una de las paredes de la sala del Teatro Solís hay una frase que dice: “Esto no es solo para los montevideanos, sino para todo el continente”. Parte de eso se cumplió en esta edición del festival. En la grilla del festival Música de la Tierra hay representantes de la música del Uruguay, pero también del Brasil, Colombia, Argentina y España.
El ámbito de un espacio oficial y toda su infraestructura vino muy bien para servir de paraguas cuando el domingo el clima se puso más inestable y los espacios del complejo de salas, le dieron refugio al mercado de creadores locales, sustentables y con productos identitarios, los espacios gastronómicos, los talleres de composición musical, diseño, reciclaje de materiales, presentaciones de libros y charlas.
Además de la música, toda esa programación de actividades paralelas forma parte del otro pulmón del festival, que aporta un mensaje sensible y sustentable sobre como revincularse con el entorno natural y urbano. Una manera de repensar el ecosistema social con creatividad. Los pasillos de la feria son puntos de encuentro y los talleres sirven para reflexionar sobre lo que sucede en el siglo XXI, la forma de consumo que no da tregua al planeta tierra, y cuáles son las alternativas posibles y el uso consciente de los recursos.
Son temas grandes que el festival pone sobre la mesa en sus últimas ediciones. Pero, también, es un espacio, un refugio, para todo aquello que tiene otro impacto cotidiano, incluso imperceptible, como esos encuentros y cruces musicales fuera de programa que refuerzan los vínculos humanos y generan un puente real entre las personas de Montevideo y el resto de América Latina.
Es de medianoche cuando el guitarrista Juan Falú y el cantante Lenine de Pernambuco, se encuentran a miles de kilómetros de distancia de sus hogares natales en una taberna de Montevideo y, por un rato, todas esas cosas que los diferencian –el lenguaje, las costumbres, la crianza, la música que cada uno hace–, quedan en un segundo plano.
El tucumano toca un choro de Pixinguinha como un guiño cómplice a su colega brasileño. Falú lo mira a los ojos y le cabecea con un gesto que acompaña con un punteo de guitarra para que cante, para que se largue. Lenine dibuja una línea melódica con su voz. A su alrededor, todos contemplan el encuentro y se contagian de esa electricidad que flota en el aire. Se produce la comunión. Dos artistas conectados, a través de la música. Entonces por unos minutos, su mundo, el mundo, es un lugar mucho mejor para vivir.
«Lo oscuro queda claro”, es el cuarto material discográfico de Chillan las Bestias, grabado en vivo en Salas Loft en el Barrio de Almagro en la Ciudad de Buenos Aires. Fue un acto catártico que creció hasta transformarse en un EP color sepia y noir.
Tiempo después, las voces de Pedro Dalton fueron registradas en Montevideo, en los estudios Aceituna Brava con Fernando Ulivi en controles y pre producción de voces. La posproducción estuvo a cargo de Ediciones Conexion y se masterizo en Nogal Estudio en Adrogué, provincia de Buenos Aires.
Quienes las escuchen, encontrarán composiciones atravesadas por imágenes de arlequines humanos, vicios urbanos y el dilema existencial que siempre estuvo presenta en las composiciones de la banda desde 2012.
Lo oscuro queda claro: 1 – Un viaje 2 – La casa de la risa 3 – Mar sin locos 4 – Lo oscuro queda claro 5 – Marioneta de paco 6 – Cuero de serpientes (EP Reversión)
El próximo domingo 8 de diciembre realizaremos el cierre del ciclo de los “Festejos #13 Años de Cooparte”, celebrando con un gran show al aire libre y apto a todo público.
Despedimos el año desplegando un escenario sobre la calle Soriano, esquina Carlos Quijano. Celebramos junto al barrio con un gran show!
Bandas en vivo, feria gastronómica y muchas sorpresas! A partir de las 18 horas convocamos a socios y público en general a compartir alegría con espectáculos para toda la familia.
Este evento se enmarca en el cierre de los festejos de los #13 Años de Cooparte, por los cuales se rodaron y grabaron 13 canciones en vivo, “Canciones Corchea” de 13 artistas nacionales (videos disponibles en Youtube AQUÍ >>), además de la realización de una emotiva entrega de reconocimientos a sus socios fundadores.
La grilla musical del Festi Corchea estará compuesta por:
Encanto al Alma (Música para niños y niñas)
43 Duo (desde Brasil)
Plena Comunera
La Teja Pride
La Tabaré
Fecha: Domingo 8 de diciembre
Horario: a partir de las 18 hs
Dirección: Soriano y Carlos Quijano Entrada libre y apto a todo público
Por Gabriel Plaza // Fotografía: Lucía Carriquiry.
El nombre de Mabel, el grupo vocal dedicado al repertorio de Los Beatles, nació de forma lúdica. La hija pequeña de una de las integrantes del sexteto, que los escuchaba ensayar todas las semanas la canción “Michelle” de Los Beatles en su casa, un día se les acercó y les preguntó: ¿Por qué hoy no cantan Mabel? Todos cruzaron miradas cómplices y se dieron cuenta que Mabel era un nombre desacartonado, ideal para atrapar el espíritu de un proyecto integrado por coreutas con otra sensibilidad vocacional: Javier Alfonso (periodista y barítono), Domingo Rilla (visitador médico jubilado y bajo del grupo), Sebastián Meoqui (docente, arreglador y tenor), Mayra Olivera (bióloga y soprano), Laura Carriquiry (encargada del servicio técnico en una empresa y contralto) y Maja Almada (arquitecta y soprano).
Desde aquel bautismo en 2016, el sexteto vocal creció y mucho. Este jueves, a las 21, presentarán en la Sala Corchea, (Soriano 1243 esquina Carlos Quijano), su propio espectáculo vocal a capella dedicado íntegramente al repertorio de Los Beatles. A pesar de ser un proyecto vocacional, el grupo tuvo un 2024 muy intenso en actuaciones. Su última presentación fue en la Sala Magnolio. Esa actividad la sostienen con una disciplina similar a la de cualquier otro proyecto profesional: “Hay un grado de obsesión y rigor en los ensayos que no tenemos nada que envidiarle a los grandes músicos. Trabajamos profesionalmente en todos los rubros. Nadie va a poder vivir de esto, por ahora, pero quizás más adelante Mabel se autosostenga”, dice Javier Alfonso, uno de los fundadores de la agrupación.
El reconocido periodista cultural del diario Búsqueda, canta en coros desde los 14 años. Empezó con un repertorio sacro en la parroquia de su barrio y después pasó al coro del liceo. También recorrió diferentes agrupaciones de coreutas dedicadas a la música popular. A los veinte años su encuentro con la agrupación vocal que dirigía Pablo Trindade Roballo lo marcó. “Es un director que te vuela la cabeza porque demuestra que la música coral no es esa cosa pomposa y aburrida, llena de telarañas, que se ha popularizado en el Río de la Plata”, cuenta la voz barítono de Mabel.
Trindade Roballo, dirige actualmente Expresso 25, una agrupación de cuarenta integrantes, que visitó este año Montevideo y maravilló con su espectáculo dedicado a Tom Jobim. El director influyó en la identidad no convencional del grupo Mabel, que ofrece otra mirada sobre los conjuntos vocales. “Hay una impronta seria y solemne de los coros que cantan música popular toda afectada, como si estuvieran cantando ópera. En cambio, Trindade Roballo propone todo lo contrario. Te hace disfrutar la música con una onda más jazzera. Tiene esa cosa de Los Beatles, que cada cuerda es una melodía”, dice Alfonso.
De alguna manera, Mabel, que este año fue elegida para abrir los conciertos de Expresso 25, sigue esa escuela coreuta, donde destacan las armonías y los arreglos vocales. Eso sí, la diferencia es que Mabel se dedica íntegramente al repertorio de Los Beatles. Ese es el corazón de su repertorio y su propuesta vocal. “En algún momento probamos con otras canciones populares pero no cuajó, en cambio con Los Beatles todo fluyó. En cada ensayo teníamos un tema nuevo”, apunta el periodista y coreuta apasionado.
Mabel surgió tras una larga experiencia de una década en el Coro de la Facultad de Arquitectura, dirigido por Rodolfo Vidal, seguidor de la escuela de Trindade Roballo. Agotado ese ciclo y después de un tiempo sin actividad coral, -tras la llegada de su hijo-, Javier Alfonso empezó a rumiar la idea de hacer una agrupación vocal. El empujón que le faltaba lo encontró escribiendo una nota aniversario por el disco Revolver de Los Beatles. Allí, después de días escuchando todo ese material, una y otra vez, pensó que esas y otras canciones del cuarteto de Liverpool, eran la llave de mandala que andaba buscando para echar a rodar su idea.
“Llamé a un viejo compañero del coro de arquitectura que es tenor y se prendió. Ahí llamamos a otras voces amigas, una contra alto, una mezzo y una soprano. En diez días armamos un ensayo y en el primer ensayo ya sacamos la primera canción “I’ll follow the sun”. A fin de año ya teníamos un repertorio de seis canciones, la cantamos en una fiesta de cierre de año y al año siguiente ya se incorporó un bajo y quedó la formación definitiva de seis integrantes”, cuenta Alfonso.
Durante esos años, ensayaron y cantaron en fiestas privadas, pero no rompían el cascarón de salir al mundo, aunque ya tenían un repertorio de quince canciones. Después vino la pandemia. Fueron dos años con pocos ensayos y un momento de espera para el grupo. Con una actividad intermitente, el grupo vocal empezó a despegar de a poco. La primera actuación oficial fue en octubre de 2022 en un boliche de Ciudad Vieja. Desde ese momento, el grupo amplió su repertorio beatle -clásicos como “Something”, “Blackbird», “Because», “Day tripper», “Eleagnor Rigby”, y “Penny Lane”, son parte de su nuevo espectáculo-que les dio un lugar propio dentro de la escena de grupos vocales.
Para el espectáculo en la Sala Corchea, el grupo tendrá una puesta escénica especial, dirigida por Rodolfo Vidal, y recorrerán una selección de canciones de casi todos los discos de Los Beatles: “No hacemos las canciones más rockeras, ni abordamos los discos más experimentales, sino aquellas que tienen un énfasis en la canción más melódica de Paul (McCartney) y Harrison”, aclara Alfonso. Sobre ese piso armónico, el grupo construye su sonido vocal, pero también una identidad fuerte ligada al espíritu de lo colectivo. “Lo que queremos hacer viene de la sensibilidad de Pablo Trindade Roballo y Rodolfo Vidal, que es como el séptimo Mabel, porque en cada espectáculo lo llamamos y nos ayuda. El trabaja mucho con la escucha. Eso nos influye mucho. Se trata de no cantar para ver quién lo hace más fuerte. Es cantar, escuchándonos siempre. Eso es fundamental para nosotros-dice Alfonso. Que lo que salga sea un ensamble, una sola voz, y no seis voces que compiten. Esa es una dinámica muy linda porque el canto coral funciona como una metáfora de la vida, de escucharse el uno al otro”.
El próximo jueves 5 de diciembre a las 20:30 horas se estará realizando el espectáculo “La Cumparsita –100 años más siete– el tango tal cual es”, evento que se realiza anualmente hace más de 20 años en el Teatro Solís.
Los cantantes que se van a presentar al show son; Ricardo Olivera, Valeria Lima, Nelson Pino y Chacho Ramos.
Tuvimos la oportunidad de hablar con Ignacio Suárez, director del área artística, para que nos cuente todo lo que conlleva “La Cumparsita”.
¿Qué significa “La Cumparsita” para usted? ¿Y para Uruguay?
Un misterio. En el ciclo anterior que llevamos a cabo en el Teatro Solís, “La cuenta regresiva – Hacia los 100 años de La Cumparsita”. Me tocó “presarle” la voz a Matos Rodríguez. Y traté de entenderlo a él y a su mundo. Luego, me pidieron que escribiera un libro con ese material, se llamó “Yo fui Matos Rodríguez”. “La Cumparsita” lo hizo famoso, le dio dinero, fama y también lo mató. Si, es un misterio. Hay muchos tangos mejores, literaria y musicalmente hablando, pero ninguno ha llegado a la magia, al encantamiento atemporal de “La Cumparsita”. Es como una señal de identidad. Apenas suenan sus primeras notas, sentimos que se está cerca de algo muy nuestro y muy personal. En lo individual y en lo colectivo. Significa una señal de identidad, muy de nosotros, aunque no sepamos definirlo…
¿No es el mejor tango de todos?
No creo que sea el mejor tango de todos. Pero es el Himno de los Tangos. Nació como frase musical una noche de fiebre de su muy joven autor, desde la misma frontera entre la vida y la muerte, cuando se pensaba que tenía tisis, la incurable tuberculosis de la época. Viene de sus entrañas más profundas y creo que, misteriosamente, toca nuestras entrañas más profundas.
El evento se presenta como “El tango tal cual es” ¿A que hace referencia esa frase?
Es una manera que hemos encontrado de identificar nuestra propuesta. Nos lo decía la gente, el propio público. Y nos pareció apropiado el concepto como una manera de marcar diferencia con otros espectáculos de tango. También se fue creando una especie de asociación, de hecho, con “La Cumparsita”. Desde el primer al segundo ciclo. Por eso, este es “La Cumparsita – 100 años más 7”. Quizá la esencia de lo expresado es “El tango tal cual lo sentimos nosotros.”
¿Cómo explicarías la creación de “La Cumparsita”?
Todo hecho creativo y especialmente artístico, más que una creación es una recreación. El creador pone en una obra, parte de su sensibilidad, de su vida, y el consumidor de la misma, la completa o la complementa con su propia sensibilidad, con sus vivencias. Por eso, el arte, más allá de tiempos y tendencias, termina siendo un hecho compartido hay tantas Gioconda como espectadores del cuadro. En el caso de “La Cumparsita”, Matos Rodríguez puso su parte y el resto, sigue aportando la escucha. Y cuánto más lejos se esté de la patria, más nuestra la sentimos. Por eso te decía que, para mí, sigue siendo un milagro, desde su sencillez hasta su grandeza, desde su humildad hasta su perdurabilidad atemporal.
¿Qué se le puede decir al público que va a ir al espectáculo?
Que, al igual que las anteriores propuestas, este show también está hecho con mucho compromiso y mucho afecto. No dejando nada librado al azar. Con la participación de los solistas de la Orquesta de Tango de la Ciudad de Montevideo, bajo la dirección del Maestro Álvaro Hagopián, acompañando las voces de Valeria Lima, Ricardo Olivera y Nelson Pino. Que tendremos, como es nuestra costumbre, un artista de otra disciplina, pero cantando tangos, como lo es Chacho Ramos. Que esta vez, yo no estaré solamente en los textos, sino personalmente charlando desde una mesa bolichera, desde el mismo escenario del teatro. Que el coreógrafo Federico García Núñez enriquecerá el espectáculo con un elegante cuerpo de baile. Que tendremos el apoyo técnico de Sebastián Marrero en iluminación, de Alfredo Cid en la operación de video y del Ingeniero de Sonido Gustavo de León en el audio. Que la Producción es de Sheila Bonino y la Dirección General de Alexis Buenseñor. Por lo expuesto, invitamos a nuestro público a disfrutar de un gran espectáculo.
Las entradas están desde $600 a $1.400, una vez que empieza la función no se permite el acceso a la Sala.